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Columna destacada | imperios | proceso | Decadencia

Decadencia

Háblame de los imperios

El fin de los imperios es un proceso gradual con un inicio difuso, donde el imperio pierde su capacidad de respuesta ante crisis y su cohesión interna se erosiona, llevando a su fragmentación y eventual colapso o transformación.

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¿Cuándo el Imperio romano comenzó a declinar hasta extinguirse? No hay una única "última batalla", sino varias que marcan el fin en diferentes etapas: la Batalla de Rávena (476 d.C.) fue la derrota final del Ejército romano de Occidente ante Odoacro, resultando en la deposición del último emperador, Rómulo Augústulo y antes, la Batalla de los Campos Cataláunicos (451 d.C.) contra Atila fue una de las últimas grandes victorias. La caída de Constantinopla (1453) marcó el fin del Imperio romano de Oriente.

Los romanos perdieron ante los godos, no por una sola guerra, sino por una combinación de factores internos y externos, destacando la debilidad militar romana, inestabilidad política, corrupción y el colapso económico.

Veamos esto. Diversos autores sostienen que los imperios entran en decadencia cuando pierden su espíritu innovador, sufren inestabilidad económica y política (corrupción, burocracia excesiva), sus instituciones se debilitan, y no logran inspirar a su población, recurriendo a la nostalgia y a medidas autoritarias ante crisis internas y externas, lo que resulta en una pérdida de cohesión y control. ¿Y cuáles son las señales? Inestabilidad política, luchas internas por el poder y pérdida de influencia geopolítica que no garantiza la provisión de energía y alimentos. No hay una fecha; en todo caso es un proceso que desemboca en la decadencia y final. En todos los casos, el imperio, ya con las ropas raídas y casi en el delirio. En “Cien años de soledad”, la destrucción de Macondo y la extinción de la familia Buendía, culmina con el descifre de los pergaminos de Melquíades (¿los archivos de Epstein? Infobae informó que el Departamento de Justicia de EEUU revisa otros dos millones de documentos relacionados con el caso Epstein). En los pergaminos de Melquíades se revela su destino irrepetible, una condena a la soledad que se cumple cuando un huracán bíblico arrasa el pueblo, borrando todo rastro de su linaje y su historia, un final cíclico donde la soledad y el olvido lo consumen todo.

¿Cómo distinguir el fin de un imperio?

Otras señales de decadencia: costos administrativos y militares insostenibles y falta de un modelo productivo robusto. Y dos elementos que resultan centrales en esta etapa del capitalismo: desequilibrios económicos y sociales, y ausencia de vigor innovador.

El fin de los imperios es un proceso gradual con un inicio difuso, donde el imperio pierde su capacidad de respuesta ante crisis y su cohesión interna se erosiona, llevando a su fragmentación y eventual colapso o transformación.

Lo interesante es la última fase de cada imperio: muerde todo lo que puede morder, da cualquier batalla por la impotencia de la fase que transita. Emplea lo único que le va quedando, la fuerza, y llega un día que da la última batalla; llega el estertor. Y otros los vencedores tomarán enteros o fraccionados los territorios ocupados por el imperio vencido. Y nacerán otros imperios. Pero siempre el imperio que muere hace alarde de su vigor militar, que es lo único que le queda. Su destino está marcado, aunque hasta ahora nadie descifró con exactitud el final de una experiencia imperial. (Un datito: en EEUU hay una granada en proceso de explosión en la cara de la burocracia estadounidense: los millones de ciudadanos hispanohablantes).

El petróleo y aquel día de Pearl Harbor

A las 7:55 del 7 de diciembre de 1941 se produce un ataque sorpresa de decenas de aviones japoneses a la base naval de EEUU en Pearl Harbor. Destruyen buques y aviones en dos oleadas, causando más de 2.400 bajas y llevando a EEUU a la Segunda Guerra Mundial al día siguiente, un evento que marcó la entrada de ese país al conflicto. Pero no solamente eso. Japón le estaba poniendo fecha de extinción de su sueño imperial iniciado en el siglo XIX. Las bombas de EEUU, del 6 y 9 de agosto de 1945, aproximaron el final, y la nueva Constitución de 1947 le puso la rúbrica final al imperio y consolidó la presencia de Estados Unidos en la zona. Un imperio por otro.

Lo interesante es que en las semanas previas a Pearl Harbor, Japón y EEUU vivieron duras negociaciones en Nueva York. Japón quería una sola cosa: petróleo para continuar su crecimiento y expansión. Al fracasar las negociaciones optó por Alemania y así le fue. Como en otras decadencias de imperios, antes de la derrota final, hicieron un movimiento militar de envergadura, el último, para tratar de salvarse.

La narrativa bélica

El presidente Trump está reconocido mundialmente por dos factores referenciales de un imperio en problemas: 1) lucha por la hegemonía energética-comercial y 2) persigue la consolidación del poder militar en la lucha geopolítica mundial.

El pasado 6 de setiembre, el presidente de EEUU cambió el nombre de un ministerio. El de Defensa pasó a llamarse Departamento de Guerra. Una posible lectura: un estertor bélico con la debilidad oculta. Ya en 1789 se llamó así hasta que se denominó Defensa en 1947. El cambio de nombre de ahora obedece a una retórica guerrerista que tiene los dos frentes arriba mencionados.

De acuerdo a los antecedentes históricos de diverso origen, los imperios no caen un día; no hay una fecha precisa. Ni el romano ni el zarista o la URSS continuidad de aquel. Lo que se observan son procesos en donde el factor militar cuenta de manera gravitante en la lógica de decadencia.

Hace algunos años, Juan Grompone, el influyente ingeniero, intelectual y pensador uruguayo, analizó el imperialismo estadounidense, no tanto como un “fin” inminente, sino como una fase de transformación, sugiriendo que a mediados de siglo (alrededor de 2060) el capitalismo, habiendo cumplido su función de globalizar y distribuir bienes, entraría en una crisis profunda, dando paso a nuevas estructuras, y observando la pérdida de la hegemonía unilateral de EEUU hacia un mundo multipolar, aunque sin desaparecer su poder.

En su trabajo no ubicó que el estertor o los estertores del imperialismo estadounidense se dieran en el campo militar, pero, si se dibuja el mapa de bases militares en todo el mundo y las zonas de mayor interés (las petroleras), se podría especular que los marines estarán prontos para garantizar las “reservas estratégicas en el marco de la seguridad nacional”. (¿En Venezuela el problema “moral” fue la “democracia” u otra cosa? En su conferencia de prensa luego del secuestro de Maduro, Trump usó la palabra “petróleo” 27 veces y una sola vez la palabra “democracia”. Chicos, ¿les mando un whatsapp con un esquema para explicarme mejor?).

Trump sabe que la mano viene brava. Así, mientras destruye toda credibilidad sobre la gobernanza mundial (la ONU), Trump habla de anexar Canadá y Groenlandia, juega sus alfiles en Medio Oriente y sostiene que Venezuela le robó el petróleo. (Tras haber secuestrado a Maduro, dijo que ahora le puede tocar a México. ¿La Nicaragua de los Ortega no es un foco “dictatorial” para Trump? No. ¿Por qué? Porque no tiene petróleo).

Al tiempo que desplegaba su flota naval en el Caribe, las fuerzas estadounidenses atacaron una zona de Nigeria sin aviso previo. Esa zona está gobernada por militantes del Estado islámico. En los últimos meses los cristianos enfrentaban allí una “amenaza existencial” equivalente a un “genocidio”, dijo Trump. El argumento fue rechazado de plano por el Gobierno nigeriano y analistas independientes. ¿Cuál es la clave oculta? Nigeria es el país africano con mayores reservas de petróleo.

China: agárrense de las manos

Zhu Jingyang es embajador chino en Colombia. Se trata de una espada política de gran estatura que da batalla en la red social X a cuanto se le pone por delante. Es un referente político de gran estatura. Hace pocos días, en este juego de Trump de jugar en varios escenarios, Estados Unidos anunció ventas de armas a gran escala a la región china de Taiwán. Respuesta de China: sancionar a 20 empresas estadounidenses y 10 altos ejecutivos que han participado en el suministro de armas a Taiwán. EEUU permite que Japón aumente su capacidad militar. Respuesta de China a través del embajador Zhu Jingyang: el santuario de guerra de Yasukuni en Japón es un instrumento y símbolo de la guerra de agresión de los militaristas japoneses. Honra a 14 criminales de guerra de Clase A convictos, responsables de la agresión japonesa en las décadas de 1930 y 1940. “China está dispuesta a colaborar con la comunidad internacional para defender firmemente los resultados de la victoria de la Segunda Guerra Mundial y el orden internacional de la posguerra, prevenir estrictamente el resurgimiento del militarismo japonés y salvaguardar conjuntamente la paz y la estabilidad mundiales”, agregó.

En el terreno militar se observan esos movimientos. ¿Qué pasa en el comercio y la innovación tecnológica, más allá de la batalla de los aranceles?

El pícaro de Zhu Jingyang con un discurso interesante con elementos liberales de principios del siglo XX y defensa a ultranza del libre comercio brinda datos elocuentes, incontrastables, evidentes y demoledores. Observemos algunos: China supera a EEUU en indicadores clave como el PIB por Paridad de Poder Adquisitivo, la esperanza de vida (desde 2020), la densidad de robots en manufactura, y en áreas específicas de tecnología y ciencia, como investigación en tecnologías críticas y publicaciones científicas influyentes, además de dominar la producción de ciertos metales y la construcción de infraestructura masiva.

PIB (PPA): China ya superó a EEUU en Producto Interno Bruto medido por Paridad de Poder Adquisitivo, una medida más realista del tamaño económico; lidera en la producción de chips de gama media/baja, farmacéuticos, y metales como aluminio y acero; tiene una mayor densidad de robots por cada 10.000 empleados en la industria; ha realizado inversiones masivas en infraestructura, construyendo, a un ritmo sin precedentes; esperanza de vida: superó a EEUU en esperanza de vida media (más de 78 años Vs. 76 en EEUU pospandemia; multimillonarios); experimentó un enorme crecimiento en el número de personas con más de $100 millones en riqueza invertible; China supera a EEUU en 57 de 64 tecnologías críticas; lidera en número de publicaciones científicas influyentes en áreas como química, informática, ingeniería y matemáticas; su marina es la más grande del mundo en número de buques de combate, erosionando la supremacía marítima estadounidense.

Y para finalizar un datito de color: la mayoría de la deuda externa pública de EEUU está en manos de Japón y China.

El pasado 1 de enero de 2026, el Gobierno chino, a través de Víctor Gao, alto experto chino en seguridad energética y exasesor, dijo: "Si quieres la guerra, la tendrás. Si quieres destruir a China, serás destruido (…) China no disparará el primer tiro... pero no te permitirá disparar el segundo".

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