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Columna destacada | Nostalgia | Uruguay- | identidad

¿Cómo se baila en Uruguay?

La nostalgia ya no es lo que era

La denominada Noche de la Nostalgia se fue imponiendo de a poco en las últimas décadas como evento comercial pero se integró como fenómeno sociocultural profano dentro de los rituales anuales del Uruguay.

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Si bien compite con esa vocación consuetudinaria del pueblo uruguayo, el acto de nostalgiar todas las noches y los días del año, también tiene a su favor que la identidad nacional nostalgiosa va incorporando fenómenos que nacen y se suman rápidamente a esa gama ecléctica de comportamientos a rememorar.

Si ya existen encuentros de floggers y emos en estas noches de 24 de agosto recientes, es probable que a ritmo de vértigo haya fiestas para farmear aura como un acto del pasado, y lo mismo sucederá con cualquier gestualidad de tribus urbanas aunque no pasen de sonidos guturales y mímica simiesca.

De esa manera, La Noche de la Nostalgia conglomera sucesivas capas de faunas que se juntan más que nada a bailar, aunque esté incluido el copetín y la cena. Así, mujeres y hombres piden pista y exhiben pasos de baile, tratando de seguir el ritmo de las músicas que en la adolescencia y juventud supieron, o creyeron saber, danzar en todo tipo de festejos típicos.

Mitos y ritos de la identidad bailable

El presente modelo analítico corresponde a un estudio metodológico del aparato locomotor basado en teorías biomecánicas, semióticas y sociológicas en boga. Las mismas se encuentran respaldadas por investigaciones de campo producto de una nutrida actividad social desarrollada a través de una peculiar capacidad para ingresar de colado en todo tipo de casamientos de relaciones maritales en primeras nupcias, cumpleaños de 15 y bautismos varios, pudiéndose extrapolar sus conclusiones a un vasto conjunto de festejos menores, así como aplicarlas a un amplio espectro de individuos sin importar la franja etaria ni el nivel socioeconómico al que pertenezcan.

La gama de fiestas incluye los eventos comerciales que hacen su agosto en esta noche tan uruguaya de organizar la nostalgia como nueva religión laica. Usualmente queda anclada en la reproducción de lo más acaramelado de la música anglosajona, un tic muy arraigado en cada DJ de discoteca o en el empresariado a lo Berch Rupenian, como arquetipo del viejo sistema mediático reproductor de la tilinguería foránea. Claro que tampoco faltan los epígonos rioplatenses con el Club del Clan, Katunga o el Banana Pueyrredon.

Protagonistas

Las dos fiestas típicas, más allá de cierta merma producto de las nuevas formas de convivir en pareja, siguen siendo los casamientos y cumpleaños de 15 por su perseverante capacidad de reunir parentelas en cuestión, así como a las amistades de quienes protagonizan el evento.

Esto genera una persistente interacción generacional tan solo equiparada, aunque a mucho menor escala, por las fiestas de Navidad y Año Nuevo. Para el caso de la Noche de la Nostalgia, más allá de la pluralidad de eventos, las generaciones tienden a equilibrarse en fiestas para cada franja etaria. Lo que no faltan son personajes protagonistas casi infaltables en cualquier festejo uruguayo.

Pareja psicodélica superstar

Especie en extinción que se bambolea a ritmo de vértigo bailándose todo, incluso el Rock and Roll más tradicional de los años 50', con cambios bruscos de dirección, giros y contorsiones varias mientras alternan pasajes de ella por encima del hombro de él, con breve detención en la cintura escápulo - humeral y posterior caída libre por la espalda apareciendo por debajo de las piernas, siempre con una sonrisa en los labios y tarareando la canción. Una de dos, o salen poco o son dos excontorsionistas del Circo de Moscú.

Troncomovil en ablande

Modelo capaz de realizar movimientos con cierto grado de dificultad en condiciones de pavimento adversas, de manera aceptable y satisfactoria combinando gestos que se diluyen en la penumbra de la sala. Intentan disimular y pasar inadvertidos tocándose la oreja o la punta de la nariz, mirando para el techo o inclinándose cíclicamente para hacer comentarios triviales a su pareja o al individuo conocido más cercano. Por momentos suelen caer en desfasajes robóticos por lo que parecen bailar bajo el efecto de la luz negra intermitente.

Momia almidonada

Especie rudimentaria muy abundante e incapaz de traspasar los límites de una baldosa de la pista, a la vez que hace gala de una inusual inoperancia rítmica producto de su reducida gama de movimientos consistentes en mantener los brazos en casi imperceptible abducción, semiflexionados y con una ligera pronación junto al cuerpo, cuyo tronco posee una rotación ínfima a babor o estribor indistintamente, y eso gracias a la hipertrofia del Psoas ilíaco.

Todo esto mientras intenta sincronizar un leve meneo de cabeza con intento de estabilización del raquis cervical, a la vez que entorna los ojos con un aire romántico sentimental que pone de manifiesto su asombrosa capacidad para dormir parado. Te bailan un pasodoble con farándula y todo como si fuera un a-rro-rró.

Los más desfachatados de esta especie, generalmente los ejemplares más jóvenes de la manada, pueden manifestar un comportamiento exagerado, pasándose toda la noche haciendo una obstentación fulcrática del codo, tal vez como fase intermedia y preparatoria para el ritual iniciático del pogo en su tránsito del umbral de adolescencia a juventud.

Hombre de acción

Es aquel que, visto de lejos, parece haber pisado un cable trifásico o directamente haber sido conectado a 220. Se destaca por su peligrosidad, producto del amplio espectro de su radio de acción, debido a la amplitud de brazos y piernas, las que giran sin cesar sin un centro de gravedad aparente.

Por lo general, terminan descamisados y con la corbata de vincha, bailando solos la retrospectiva completa de murgas, desde la Gaditana que se va hasta La Gran Siete y cantando a voz en cuello la letra de la retirada del 32 de los Asaltantes con Patente y la del 37 de Araca la Cana, con inclinación simétrica de boca y cadera parecida a la del Titanic unos segundos antes de hundirse para siempre en las gélidas aguas del Atlántico norte.

Veterano todoterreno

Se mueven con una sucesión infinita de pasos en forma pintoresca y efectiva, con esos típicos y cadenciosos amagues de cadera y oscilaciones pélvicas continuas a la vez que desparraman, grácilmente, guiñadas cancheras al estilo de Adhemar Rubo en los finales bailados de Telecataplum, a principios de los años 80.

Eso sí, pasen lo que pasen, ellos te bailan siempre el mismo tango del cuarenta. Siempre el mismo tango aunque se enganchen a todas las farándulas llevándose a rastras a la tía cardíaca de la novia, provocando el estupor general y dejando con el San Benito en la boca al conjunto de la parentela en cuestión.

Disc-Jockey (DJ)

Ser hipertecnológico especialista en la conexión de cables plug & play y poseedor de habilidades manuales combinadas que, mientras se morfa todo lo que pasa cerca con masticadas acompasadas a la música, le permiten enganchar eclécticamente el sucundum-sucundum de Donald con la tarantela más tradicional del sur de Italia, el Rock de la cárcel de Elvis con el Sarandonga, mientras te lanza nubes de hielo seco a troche y moche y uno se siente más perdido que Bordaberry en una manifestación del mayo francés del 68.

El fotógrafo

Tipo un tanto maniático y algo lento, empeñado en tomar fotos desde ángulos insólitos con ciertas beleidades artísticas y que justo se pone a rectificar la apertura del diafragma y el tiempo del obturador, variando sucesivamente de enfoque e intercambiando todo tipo de lentes con ostentación fálica de teleobjetivos, precisamente cuando se trata de componer un simple retrato de familia mediante el esfuerzo sobrehumano de sostener a los carcamanes más añejos del clan para que no se muevan y salgan en la foto.

El camarógrafo

Ser especialista en lenguaje audiovisual que, cámara en mano, teléfono añadido en pose vertical más un steadycam pocket adosado a una smallrig cage, y provisto de un anexo o protuberancia cuyo extremo superior culmina en un foco de potente luz blanca encandilante, muy utilizada en interrogatorios policiales y afines, justo te enfoca en situaciones comprometedoras o, en el mejor de los casos, cuando estás intercambiando un coloquio de miradas cómplices con el salmón gratinado a la crema que te tocó en el menú.

El chistoso

Es ese que en los casamientos se mete en la cola de las chicas que van a donar las ligas, acto un tanto primitivo, no obstante muy celebrado y aplaudido, que altera la composición hormonal de ciertos individuos subrepticiamente transformados de simples pollitos mojados a machos cabríos en pleno ritual apareador.

O aquel, muchas veces el mismo, que se cuela entre el racimo de señoritas en edad de merecer que van a disputar el ramo y, a veces, hasta lo agarra. En la Noche de la Nostalgia te cae vestido a lo John Travolta y no para de rebolear las manos o apuntar con el dedo índice mientras panea con el brazo extendido de una punta a la otra del local.

La novia

Que un tanto pasadita de copas, con el rímel corrido y harta de sostener las enaguas del vestido para poder bailar, amaga y amaga a tirar el ramo y termina lanzándolo tan alto que lo deja colgado de la araña del salón. Otra variante es que le cae a una ex-novia de "él que te dije", la que queda congelada con una sonrisita inocente en los labios, dando que hablar a las tías más chusmas que ya tienen tema para pasar la noche. Desde Relatos Salvajes para acá, todos quedan con el pánico a flor de piel de que la cosa se desmadre en cualquier momento.

El novio

Que en iguales o peores condiciones que la novia, ante el tradicional corte de la torta en plena mesa de los postres, desparrama los muñequitos desestabilizando la frágil estructura de distintos pisos de la torta, provocando un blooper reposteril capaz de ganar un premio.

La cosa no termina en un intercambio de pasteles al estilo cine mudo porque el padre de la novia, que garpó la fiesta, se impone con un oportuno llamado a la cordura.

El aporte migrante

Un dato de la actualidad es cómo cambiará la forma de bailar en el Uruguay con la llegada de inmigrantes caribeños en los últimos años, quienes se destacan por bailes de ese tuco llamado salsa tan difícil de imitar, incluso en épocas en que los Lecuona Cuban Boy amenizaban los multitudinarios bailes de carnaval o las clases populares montevideanas ejecutaban sus pasitos en el Rowing Club, en los bailes del Palacio Sudamérica o del Euskaro Español al son de los Wawankó o de los locales Combo Camaguey en los famosos bailongos del Toto Bentancur en el Palacio Salvo.

El candombe

Ls "llamadas" que se han multiplicado por barrios no tradicionales del candombe son un muestrario de una danza ancestral que la cultura afrouruguaya supo transmitir contra viento y marea y estigmatizaciones varias. Si bien es un triunfo cultural profundo, también es bueno reflexionar que justo cuando se pone de moda, lo tocan y bailan mayoritariamente personas de piel blanca. Dicho esto no para reivindicar prohibición alguna ni añoranza de ningún gueto, pero sí para destacar la importancia de conservar la memoria, atesorar características esenciales, a la vez que estudiar cómo cambian los fenómenos culturales cuando están vivos, se transforman y resignifican en un proceso constante, no exento de contradicciones.

Sin otro particular, quedo a las órdenes para recibir invitaciones a todo tipo de fiestas de aniversarios o cumpleaños de mascotas o festejos de tamagotchis resucitados.