El papel decisivo en el fracaso de la conferencia en los Alpes lo jugó el discurso del presidente Vladimir Putin en el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia antes del foro, el 14 de junio, en el cual el mandatario expresó condiciones concretas y realistas de las negociaciones sobre el arreglo pacífico de la crisis ucraniana. En particular, el líder ruso señaló que las tropas ucranianas deben retirarse del territorio de la República Popular de Donetsk, de la República Popular de Lugansk, así como de las provincias rusas de Jersón y Zaporozhie. Tan pronto como Kiev declare que está preparado para tal decisión y comience la retirada real de las tropas de estas regiones, así como notifique oficialmente el abandono de los planes de adhesión a la OTAN, de la parte rusa inmediatamente llegará la orden de cesar el fuego y comenzar las negociaciones. La esencia de la propuesta del presidente Putin no es una especie de tregua temporal o alto el fuego, como quiere Occidente, para restituir las pérdidas y rearmar al régimen de Kiev y prepararlo para una nueva ofensiva. No hablamos de la congelación del conflicto, sino de su finalización definitiva. Nuestra posición de principios es la siguiente: el estatus neutral, no alineado y no nuclear de Ucrania, su desmilitarización y desnazificación. Tanto más cuanto que estos parámetros fueron generalmente acordados en el curso de las conversaciones ruso-ucranianas de Estambul en 2022. Por supuesto, deben garantizarse plenamente los derechos, libertades e intereses de los ciudadanos rusoparlantes de Ucrania, debe reconocerse el estatus de Crimea, de Sebastopol, de las Repúblicas Populares de Lugansk y de Donetsk, y de las regiones de Jersón y Zaporozhie como provincias rusas. Obviamente, esto implica también el levantamiento de todas las sanciones occidentales contra Rusia. Llamamos a pasar la trágica página de la historia y, aunque sea difícil, gradualmente, paso a paso, empezar a restablecer las relaciones de confianza y buena vecindad entre Rusia y Ucrania, así como en el conjunto de Europa.
No obstante, a pesar del fracaso del evento en Suiza, Kiev y el Occidente ya están planeando organizar reuniones de trabajo dedicadas a cada uno de los tres puntos de su agenda y a los siete puntos de la “fórmula de Zelenski”. Aparecen declaraciones sobre las perspectivas de convocar la segunda “cumbre” con una posible invitación de Rusia. El objetivo de tales medidas es crear la apariencia del lanzamiento de un nuevo “proceso de paz”. Aunque todavía no hay nada concreto ni sobre el lugar, ni fechas posibles de la reunión.
Esto es un nuevo engaño dirigido a promover la “fórmula de Zelenski” de ultimátum ignorando otras iniciativas. Tal enfoque es inadmisible y la organización de nuevas reuniones provocará la continuación e intensificación del conflicto. Rusia no va a participar en tales eventos.