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Columna destacada | Tratado | Ensayos Nucleares |

La hipocresía occidental

Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares

En los últimos meses en la prensa internacional ha tenido fuerte resonancia la decisión de la Federación de Rusia de revocar la ratificación del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares .

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En octubre del año pasado la Duma Estatal (cámara baja del Parlamento ruso) y el Consejo de la Federación (cámara alta) aprobaron la correspondiente ley, la cual fue firmada por el presidente de Rusia, Vladimir Putin, el 2 de noviembre de 2023. En el marco del procedimiento establecido, el 4 de noviembre el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, envió un mensaje al depositario del Tratado, el secretario general de la ONU, notificando la entrada en vigor de esta ley.

Como era de esperar, la decisión soberana de la Federación de Rusia recibió fuertes críticas del Occidente colectivo. Cabe destacar que los funcionarios europeos se esforzaban más que otros en acusar a Moscú de socavar los intentos internacionales para prevenir la proliferación de armas nucleares, aunque la misma Unión Europea, como una organización, no participa en el TPCE. Por supuesto, no se quedó atrás Washington, que inmediatamente culpó a las autoridades rusas de alejar la entrada en vigor de este tratado y aumentar los riesgos nucleares y tensiones internacionales. Sin embargo, la realidad es completamente diferente.

El TPCE se abrió para su firma el 24 de septiembre de 1996, cuando Rusia y otros 70 Estados se adhirieron al tratado. En el 2000 Moscú ratificó este documento como parte de sus esfuerzos para reducir la confrontación político-militar a nivel global. Esperábamos que todos los Estados con capacidades nucleares significativas hicieran lo mismo, permitiendo así que el TPCE entrara en vigor. Sin embargo, esto nunca sucedió, ya que el tratado no fue ratificado por la cantidad suficiente de Estados con instalaciones nucleares.

La posición más destructiva respecto al TPCE la adoptó Estados Unidos, evitando su ratificación durante un cuarto de siglo con pretextos inverosímiles. De hecho, Washington no tiene ningún interés en ratificar el tratado porque ya está aprovechando todas las ventajas del Estado que lo firmó, incluyendo el acceso completo a los datos del sistema de monitoreo del TPCE y el derecho de voto en la Comisión Preparatoria de la Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares. Además, a través de la presión financiera y política, EEUU tiene influencia significativa sobre todas las decisiones que se tomen en esta estructura. Por lo tanto, en vez de criticar a Rusia, los países europeos deberían centrarse en trabajar con Estados Unidos, cuya posición siempre ha sido el principal obstáculo para la entrada en vigor del TPCE.

La situación en la Comisión Preparatoria de la Organización del TPCE también se complicó en los últimos tiempos debido a las tentativas de países occidentales de politizar el trabajo de este organismo internacional, utilizando el tema del conflicto en Ucrania. Un ejemplo reciente fue el intento fallido del régimen de Kiev y sus patrocinadores occidentales de bloquear la reelección de la Cámara de Cuentas de la Federación de Rusia (CCFR) como auditor externo de la Comisión Preparatoria. A pesar de los esfuerzos de EEUU, países de la UE y Ucrania para bloquear la prórroga de las facultades de la CCFR, se logró llegar a un compromiso y la Cámara de Cuentas de Rusia continuará desempeñando sus funciones en 2024.

Al mismo tiempo, Estados Unidos aumenta su política agresiva hacia nuestro país, llevando una guerra híbrida contra Rusia y suministrando todo tipo de armas y datos de inteligencia al régimen criminal de Zelenski. Es bien conocido que las armas nucleares estadounidenses están desplazadas en el territorio de diferentes países europeos, no tan lejos de las fronteras de Rusia. Además, sabemos que EEUU ya tiene preparada su infraestructura en Nevada para realizar en cualquier momento nuevas pruebas nucleares. En este contexto, la decisión de Rusia de revocar la ratificación del TPCE fue motivada por la necesidad de eliminar el desequilibrio en las posiciones de nuestro país y Estados Unidos. Es decir, es una respuesta espejo al enfoque destructivo de EEUU hacia la no proliferación nuclear y control de armas.

Nuestra decisión de revocar la ratificación del TPCE puede ser reversible si Washington muestra la voluntad política para ratificar este documento. Por su parte, Moscú no planea llevar a cabo ensayos nucleares de acuerdo con el decreto del presidente de Rusia de 1992 “sobre la moratoria de ensayos nucleares”. Sin embargo, Estados Unidos debe comprender que su realización de ensayos nucleares a gran escala nos obligará a actuar del mismo modo.

Para finalizar, quisiera destacar que hoy en día Rusia cuenta con uno de los mejores índices de accesibilidad a los datos sobre instalaciones nucleares en el marco del Sistema Internacional de Vigilancia (SIV). El 14 de diciembre de 2023 se finalizó la creación del segmento ruso del SIV previsto por el TPCE. El segmento ruso es el segundo más grande en el mundo, que tiene 31 estaciones y un laboratorio de radionúclidos. La finalización de la creación de nuestro segmento es una contribución importante de la Federación de Rusia al fortalecimiento del control sobre los ensayos nucleares que confirma el compromiso de nuestro país con el régimen internacional de no proliferación nuclear. Esperamos que otros Estados que aún no han completado la construcción y certificación de sus segmentos del SIV, sigan nuestro ejemplo.