Uno. ¿Cómo llegó el mundo a los Davos y qué significan?
Hacete socio para acceder a este contenido
Para continuar, hacete socio de Caras y Caretas. Si ya formas parte de la comunidad, inicia sesión.
ASOCIARMECaras y Caretas Diario
En tu email todos los días
Y me refiero a ‘los Davos’ o a los ‘WEF, Foros Económicos Mundiales’ que empezaron en 1971 y se generalizaron desde 2008, siempre en los Alpes suizos y siempre promovidos por el economista suizo-alemán Klaus Schwab.
Surge en momentos en que el mundo había atravesado una primera larga y milenaria sucesión de organizaciones solamente prenacionales (1.ª etapa, PN), nacionales preinternacionales (2.ª etapa, N), nacional-internacionales (3.ª etapa, NI), después una 4.ª etapa de coexistencia de las naciones N con el mundo nacional-internacional NI, al que se suma ahora el poder transnacional T, en una nueva etapa nacional-internacional-transnacional (NIT), al que agregamos, como 5.ª etapa, el nuevo ingrediente de poder de los movimientos sociales (MS), normalmente articulados como organizaciones no gubernamentales (ONG), que en parte se internacionalizaron a su vez como nuevos grupos de poder (ONGI).
Sumemos, entonces, a los vestigios prenacionales (1.ª etapa, PN), a las naciones (2.ª etapa, N), al poder internacional (3.ª etapa, NI), al poder transnacional (4.ª etapa, NIT) y a la última complejización del proceso agregacional humano: las organizaciones no gubernamentales, luego internacionalizadas (ONGI), constituyendo, todos estos poderes juntos, una novedosa 5.ª etapa que se refleja hoy en el WEF Davos. La potencia relativa de los poderes dominantes y hegemónicos en cada una de las etapas lucha al interior de esa combinación compleja nueva (su incómoda sigla mínima sería PNITO) por su comando.
Es dentro de esa complejidad creciente que pisa fuerte en el tablero el desaforado y rupturista discurso adolescente del presidente argentino, economista Javier Milei, pleno de atrevidas agudezas, aunque muchas de ellas muy simplificadas y con grandes carencias multidisciplinarias, muy típicas del abordaje imperial de tantos economistas sobre la realidad (quedará para otra columna, lector).
En efecto, la humanidad vivió la mayor parte de su historia dentro de la 1ra. etapa, prenacional, preinternacional, pretransnacional, premovimientos y preorganizaciones no gubernamentales, todas complejidades que refleja Davos en su historia y contenidos.
En la abrumadora mayoría del tiempo, la humanidad vivió un mundo (1.ª etapa, PN) difícil de imaginar hoy: sin Estados nación (2.ª etapa, N), por lo tanto aun sin poder internacional (3.ª etapa, PNI), sin poderes transnacionales (4.ª etapa, PNIT), sin tampoco los poderes de movimientos sociales en organizaciones gubernamentales nacionales e internacionales (5.ª etapa PNITO). Cada una de esas etapas instala sus poderes y sus inercias dentro de las etapas siguientes a las de su aparición como poderes en la historia, y luchan por dominar y hegemonizar el mundo en ese ‘campo’ (nunca más útil Bourdieu para conceptualizarlo).
Esa primera etapa de máxima longitud (PN), pese a su lejanía actual desde los espacio-tiempos en que dominó, no solo deja su huella hasta hoy, aunque debilitada paulatinamente (ver lo que dice Peter Sloterdijk de la ‘paleopolítica’), sino que esas comunidades pre y subestatales son reivindicadas por Alexander Duguin como básicas para la reconstrucción geopolítica del mundo a futuro. También las reivindicaciones indigenistas y las críticas neocoloniales cuentan en estas nuevas luchas de poder que se remontan a tiempos prenacionales, preinternacionales, pretransnacionales y pre-ONGs, pero que florecen hoy con nuevos fundamentos. Y que no aceptan el derecho de conquista como fundamento de las legitimidades territorialidades, ya desde Kant; y también desde la aparición con Robertson de la categoría de lo ‘glo-cal’, síntesis del momento globalizador balanceado por el relocalizador crítico consecutivo a él.
En este nuevo momento de articulación de las comunidades humanas, uno de cuyos síntomas es Davos, resumido en la sigla PNITO de su 5.ª etapa, los momentos prenacionales, preinternacionales y otros no solo luchan entre sí por el comando mundial, sino que plantean los casos de los mapuches, de los vascos, de los escoceses, de los gitanos, de los kurdos y tantos otros semejantes, que se mezclan poderosamente a los presentes en Davos, sobrevivientes privilegiados de las etapas 2.ª, 3.ª, 4.ª y 5.ª.
Pero esa primera etapa prenacional (PN), caracterizada al principio por nómades a-territoriales, se fija sedentariamente, desarrolla imperios de amplia territorialidad, e inicia el camino hacia la fijación espacial de las comunidades en territorios, apropiables desde la ‘propiedad’ más que desde la ‘posesión’ fáctica amparada por la conquista y por la fortaleza físico-bélica y el número de sus miembros.
A fines del siglo XIX comienza, desde Francia, la moda de la idealidad de los Estados nación (2.ª etapa, N), sobrepuestos a todo lo prenacional anterior, ahora legitimados por títulos de propiedad y límites espaciales. Iniciada la moda en Europa, los Estados nacionales se difunden luego a los otros continentes a través de las independencias nacionales de las conquistas renacentistas coloniales (América del Sur desde principios a mediados del siglo XIX).
Variadas alianzas entre naciones realizarán el tránsito hacia la etapa internacional (3.ª etapa, PNI), con la construcción, desde las soberanías de los Estados nación noveles, de un orden internacional que tiene una primera configuración luego de la 1.ª Guerra Mundial alrededor de la Sociedad de las Naciones, y que adquiere una más sólida después de la 2.ª Guerra con epicentro en las Naciones Unidas.
Aunque, como dijo Max Weber, si un orden normativo no tiene la capacidad de obligar y castigar de modo vinculante a todos sus miembros que lo transgredan, dicho orden no configura un orden jurídico propiamente. Como vemos, las Naciones Unidas han sido incapaces de castigar las transgresiones de las grandes naciones-miembros cuando éstas las han cometido, situación que crece actualmente, llevando a considerar paulatinamente la necesidad de sustituir o suplementar el orden internacional vigente por uno más eficaz.
Una 4.ª etapa está marcada, crecientemente, por el crecimiento del poder de las empresas extractivas, industriales, comerciales, financieras y de servicios que, por la globalización comunicacional y de los transportes, integran sus cadenas de valor con insumos desde los más variados orígenes, y llevan sus productos a más lugares. Comienza el desafío del poder de las empresas y corporaciones transnacionales al poder de las naciones (2.ª etapa, PN) y de los organismos internacionales (3.ª etapa, PNI): una globalización más veloz y radical.
Dos. El Foro de Davos, 5.ª etapa y foro depredador
El Foro de Davos, justamente, marca uno de los momentos en que el orden mundial, nacional-internacional (3.ª etapa, PNI) empieza a ser desafiado y cooptado por el naciente y creciente poder transnacional (4.ª etapa, PNIT). Los convocantes y principales figuras invitantes y formadores de opinión son millonarios y billonarios de transnacionales, que utilizarán el Foro como uno de los diversos medios por los cuales las empresas transnacionales buscan desembarazarse del poder de las naciones (2.ª etapa, PN) y de las organizaciones y normativa internacional (3.ª etapa, PNI), intentando imponer un nuevo orden liderado por el poder transnacional.
La estrategia general será la de desempoderar a las naciones (N) sobreponiendo normativas transnacionalmente funcionales, ejecutables en parte por organismos internacionales (PNI) comprados o cooptados. La imposición de las medidas sanitarias para una exagerada pandemia, y de vacunas temerarias, poco útiles y tóxicas, nos muestra un crudo ejemplo de lo que nos espera si el poder transnacional consigue sobreponerse al nacional y al internacional, en medio a la estupefacta ignorancia de la izquierda por todo esto.
El nuevo orden transnacional incorpora, en esta, su 5.ª etapa PNITO, a los movimientos sociales, por medio de los cuales la sociedad civil levanta sus demandas por fuera de la capacidad de respuesta de los Estados nación, y relevando ámbitos nuevos de privilegio en la gestión de Estados y gobiernos. Problemáticas nuevas o de prioridad novedosa son articuladas por grupos de la sociedad civil por fuera de las realidades gubernamentales (ONG, organizaciones no gubernamentales) de la sociedad política.
En el camino, muchas de estas ONGs pierden la G de su sigla, urgidas por la financiación de sus objetivos y la supervivencia de sus instituciones gestoras. Pero, en cambio, y en la medida que algunos temas focales son sentidos como nuevos en varios lugares y países, algunas ONGs se internacionalizan y se vuelven entonces ONGIs. Pues bien, a las transnacionales les convienen las ONGIs, porque amplían a arenas internacionales los cuestionamientos a las prioridades políticas en los Estados nación, contribuyendo así a la erosión de los poderes nacionales e internacionales que anima a los poderes transnacionales. Dichas ONGIs son hasta más cooptables, manipulables para determinados fines, que los organismos internacionales (OI) y que las instituciones nacionales (N); pueden ser más baratas como miembros ‘amigos’ en foros internacionales que las OI o las nacionales; pueden hasta promoverse en diversas naciones y llevarlas a constituirse en actores convergentes con los transnacionales en el enfrentamiento a los poderes nacionales e internacionales.
Así, dentro de foros como el de Davos, que tiene miembros nacionales (N), internacionales (I), transnacionales (T) y no gubernamentales (ONG-I), la lucha normal es de T vs. N+I, con la posibilidad de que las ONGIs se sumen a las T contra N+I. Sutilmente, si las organizaciones prenacionales y subnacionales (1.ª etapa, PN) (i.e., mapuches, vascos, kurdos) fueran en un futuro posible ‘democrática y humanitariamente’ invitadas por los depredadores de Davos, lo serían porque esperarían que sumaran aguas al molino T+ONGI, en su lucha contra N+I, así como vimos que los movimientos sociales articulados en organizaciones no gubernamentales son invitados porque probablemente sumen en la lucha de las transnacionales contra las soberanías nacionales y contra las jurisdicciones internacionales.
Los protagonistas de los Foros de Davos nos permiten entender, más allá de las cosas que hemos revisado hasta ahora, el comportamiento de los mayores depredadores, aquellos que han multiplicado su patrimonio con las guerras, las pandemias, los encierros y distanciamientos, las vacunas, las plataformas comunicacionales y la inteligencia artificial.
Veamos, por ejemplo, lo que predica en foros internacionales Bill Gates, y por qué y para qué lo predica. Acotamos que una investigación con análisis de redes (network analysis), que mapeó la presencia de personajes o testaferros comunes a las principales organizaciones decisorias nacionales e internacionales, privadas y públicas, lo encumbró como el nodo básico de entre todos los actores presentes cruciales en todas las redes político-económicas y sus tejidos y tramas. Lo suyo es propugnar algunas prioridades globales, invertir en los medios para satisfacerlas y luego aumentar su propaganda y su financiación para que todos coincidan con esos fines y con los medios para ejecutarlos, alimentando el retorno por sus inversiones financieras y sus ‘ventas’ comunicacionales.
Porque Gates no solo propone prioridades globales, sino que invierte en ellas y en la reproducción mediática e institucional de su promoción; parece un altruista que anticipa, articula y financia el bien común. En realidad, se está autofinanciando y promoviendo sus inversiones. Aunque esto no quiere decir que no coincida con esas prioridades y sus satisfacciones; pero, aun equivocado, se verá obligado a defender sus elecciones, porque ya hasta invirtió billones en eso; y con la guita no se juega. Por ejemplo, parece admirable que proporcione vacunas baratas o gratis a los países africanos que no pueden costearlas; pero en realidad, él está ganando, porque, aunque las vacunas no se vendan en los países de destino, él vende porque es accionista de las farmacéuticas; gana por el solo hecho de que se vendan vacunas, pagas por diversos medios; no gana tanto como gana en los países que las compran caras (la mayoría) pero igual gana con las ‘donadas’, además de parecer científico, altruista y caritativo. Multinegocio. Porque, además, la big pharma hace lo suyo para darle más ganancias aún; tiene 26 páginas (unas 500 empresas) la mera lista en una línea de las empresas e instituciones que Pfizer ‘aceitó’ para que contribuyeran a la aprobación de las vacunas y a la desaprobación de las más baratas y mejores alternativas de cura al covid que las vacunas. Es un conspicuo ‘malla oro’ de Lacalle Pou, seguramente un ‘héroe’ de esos a los que se refirió Milei en el mismo Davos, aunque su mensaje fuera parcialmente disidente del tono y contenidos generales.