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Columnas de opinión | Lacalle | Gobierno |

Lacalle, Vargas Llosa, los militares y la Coca Sarli

Por Enrique Ortega Salinas

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Caras y Caretas Diario

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El 3 de mayo el ministro de Defensa Nacional, Javier García, lanzó “el Mes del Soldado” e informó que enviaría al Parlamento un proyecto de ley para que el 24 de mayo sea considerado el “Día del Soldado Oriental”. Se trata de una provocación barata, innecesaria e irresponsable.

El mes de mayo ha estado marcado hasta ahora por tres eventos de alta sensibilidad social: el Día de los Trabajadores, el Día de la Madre y la Marcha del Silencio. Desconozco si alguna vez Javier García participó de esta última.

La Marcha del Silencio se realiza todos los años, tanto en Uruguay como en varios países, desde el 20 de mayo de 1996, para honrar la memoria de las personas detenidas desaparecidas durante la dictadura blanqui-colorada-militar uruguaya (1973-1985) y exigir verdad y justicia con respecto a estas desapariciones y asesinatos.

Lo de García no es más que una cachetada vil a los familiares de las víctimas de aquel régimen de horror. Si él aceptara designar un día para repudiar a todos los malos militares que con sus delitos agraviaron el uniforme de la fuerza a la que pertenecían y revolcaron por el piso el recurrentemente auto bombeado honor de las Fuerzas Armadas, entonces sí, con gusto apoyaríamos su iniciativa; pero si algo ha hecho su partido, el Partido Nacional, es defender a aquellos que secuestraron, violaron y asesinaron en los cuarteles, entre otras cosas, con la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado y ahora con el proyecto para vaciar de represores el penal de Domingo Arena.

Ninguna de estas palabras está escrita contra los buenos militares. Artigas era militar. Seregni era militar. Chávez era militar. Mi padre era militar y también algunos familiares a los cuales aprecio muchísimo. Hay una vocación digna por ser militar, como es digna la vocación por ser policía, médico o abogado.

Lamentablemente, las Fuerzas Armadas han sido formadas por los partidos Nacional y Colorado, que siempre las han visto como fuente de recursos electorales, aun cuando jamás estos demagogos los vieron como seres humanos que tienen una familia que mantener. Son expertos en endulzarles el oído y lavarles el cerebro; pero si blancos y colorados fueran tan amigos de los militares, no tendrían a los soldados ganando la miseria que ganan.

Lo más triste es que pagan justos por pecadores; pero las Fuerzas Armadas nunca hicieron una declaración sincera de repudio a los criminales que sembraron terror en la patria que tanto dicen querer. Muchos tienen un concepto equivocado del llamado “espíritu de cuerpo”. Si eres un buen militar, no tienes por qué sentirte agraviado, no tienes que sentir que es para ti el desprecio que el pueblo manifiesta contra aquellos jerarcas de triste memoria ni tienes por qué cargar con esa mochila que otros llenaron de indignidad.

¿Cuándo van a comprender, tanto militares como policías, que los partidos tradicionales (y ahora Cabildo Abierto) han hecho mucho a favor de los malos efectivos y poco y nada por los buenos? Saquen cuentas; no es muy difícil: hoy son más pobres que en 2019. ¿O dejarán que les tomen el pelo tratando de convencerlos de que la crisis es culpa de la covid, de la guerra en Ucrania, de Nicolás Maduro y de los reptilianos?

Los soldados no necesitan un día de reconocimiento. Lo que necesitan es que el gobierno derechista deje de meterles la mano en el bolsillo con aumentos por debajo de la inflación.

Basta de demagogia barata, por favor.

Dicen que mal de muchos es consuelo de tontos; pero no han sido los únicos estafados políticamente por este gobierno y las poderosas familias que llevaron a Lacalle Pou al poder. La venta de ganado gordo, por ejemplo, ha logrado una facturación récord. En lo que va de 2022 se ha faenado un 17% más que en el año anterior en número de cabezas y 52% más que en 2020. Ya sea carne vacuna u ovina los precios crecen semana a semana. No solo se vende más, sino a mejor precio. Récord de exportaciones y depósitos bancarios. ¿Saben lo que significa esto? Millones de dólares de incremento en las fortunas del sector agropecuario exportador; pero, sin embargo, los trabajadores rurales no han tenido ni una sola moneda de incremento en sus salarios, porque los de arriba la quieren toda para ellos y se quejan de que los salarios son muy altos.

Nos dijeron que si al campo le iba bien, nos iría bien a todos; pues bien, ya casi hemos llegado a la mitad del mandato de Lacalle Pou y los números dicen otra cosa.

No es de extrañar que a nuestro presidente lo premiaran en Paraguay. La condecoración Orden Nacional del Mérito en el grado de “Collar Mariscal Francisco Solano López” le fue entregada por el presidente Mario Abdo Benítez y, al recibirla, Lacalle Pou recordó lo que su madre le decía al expresidente Luis Alberto Lacalle en 1989 durante la campaña presidencial: “No te aplauden por lo que hiciste, sino por lo que creen que vas a hacer”.

No sé qué me intranquiliza más; que lo condecoren por lo hecho o por lo que gente como Mario Abdo Benítez espera que haga.

El presidente paraguayo pertenece al Partido Colorado, uno de los más corruptos del planeta Tierra. En Paraguay, los votos se compran en la vía pública, aprovechando la miseria generalizada que este partido ha generado. El padre del mandatario fue el secretario privado de Alfredo Stroessner, y si bien Abdo Benítez, presionado por la prensa, rechazó a regañadientes las violaciones de los derechos humanos, torturas y persecuciones cometidas por el régimen, ha defendido al dictador afirmando que “hizo mucho por el país”. Stroessner estuvo en el poder desde 1954 a 1989, y si algo dejó tras su paso, fue miseria, concentración de la riqueza, corrupción y muerte.

Derechista a más no poder, Abdo Benítez rompió relaciones con Venezuela en 2019 y recibió a Juan Guaidó en el Palacio de los López, reconociéndolo como el legítimo presidente de dicho país.

Lo que los militares de nuestro país tendrían que preguntarse es si están dispuestos a caer en la demagogia barata de García o decirle que, en lugar de un día, necesitan una política económica que no perjudique a la mayoría de la población para que unas pocas familias amasen fortunas.

Lacalle sabe, tiene bien claro, lo que la derecha internacional y la oligarquía criolla esperan de él y viene haciendo los deberes de manera sobresaliente, para beneplácito del poder, del suprapoder y de personas frívolas y huecas como Viviana Canosa. También Mario Vargas Llosa, el mayor mercenario de la palabra que ha dado América Latina, ha sido premiado. En un acto realizado en el hotel Sofitel (que contó la presencia del presidente uruguayo) la Udelar le entregó el título de Doctor Honoris Causa, que fuera aprobado en 2012.

En sus inicios, Vargas Llosa coqueteaba con las causas populares; pero cuando se le abrieron las puertas de las cortes, adoptó el frac y adhirió a la frase de Julio María Sanguinetti: “A los 18 todos somos socialistas”. El escritor peruano no tardó en comprender lo que se esperaba de él y cumplió, subordinándose a los amos del mundo. Hace pocos días señaló que entre Bolsonaro y Lula prefería al primero.

Ambos, Lacalle y Vargas Llosa, fueron más rápidos para comprender lo que el poder esperaba de ellos que la propia Isabel Sarli tras su famosa frase: “¿Qué pretende usted de mí?”.

¿Sabrán los militares lo que la derecha uruguaya espera de ellos con tanta zalamería?

¿Se darán cuenta un día de cómo los manipulan para obtener los votos necesarios para ser reelectos y mantener sus privilegios palaciegos mientras los demás no salen nunca del pozo?

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