Nueve años de guerra, ataques sistemáticos a la infraestructura sanitaria e hidráulica por parte de las fuerzas de ocupación turcas, falta de reconocimiento internacional y cierre del único paso de ayuda de las Naciones Unidas hacia el Norte y Este de Siria (NES) en enero de 2020, han dejado a la región autónoma en un riesgo extremo contra la epidemia del Coronavirus.
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El Centro de Información de Rojava (RIC, Rojava Information Center), organización de medios de comunicación independiente con sede en el noreste de Siria, publicó que hasta el 5 de abril, sólo se han identificado 7 posibles casos de coronavirus, aunque la falta de instalaciones para realizar análisis, significa que la prevalencia real es mucho mayor.
La NES, sólo tiene 40 ventiladores para atender a una población de millones de personas, incluyendo sólo tres para apoyar a los cientos de miles de desplazados internos kurdos que viven bajo un aislamiento especialmente duro en la región de Shehba.
Nueve de los 11 hospitales sufrieron daños durante la guerra, mientras que un estudio del London University College sobre la capacidad de Siria para tratar el coronavirus ha revelado que en las tres antiguas regiones sirias que componen el actual NE de Siria sólo hay capacidad para tratar 460 casos: 360 en la región de Hasekeh, 100 en la región de Raqqa y ninguno en la región de Deir-ez-Zor.
Sólo hay 35 camas de UCI en el NES, y aunque se están construyendo apresuradamente otras instalaciones de aislamiento provisional para casos moderados y graves, incluida una unidad de 60 a 120 camas en Hasekeh, la capacidad máxima prevista para casos moderados y graves será probablemente inferior a 450, según un segundo estudio.
Ningún distrito de la NES cumple con el umbral de emergencia de al menos diez camas por cada 10.000 personas, y sólo un distrito cuenta con suficiente personal médico, de enfermería y comadronas para cumplir con los umbrales de emergencia de al menos 22 trabajadores sanitarios por cada 10.000 personas. Es probable que los casos en cuarentena se ubiquen en tiendas de campaña al aire libre debido a la falta de espacio.
De esta manera, el personal médico tendrá que tomar decisiones difíciles sobre quién vivirá y quién morirá. Es probable que se exceda rápidamente la capacidad máxima, en particular debido al ineficaz sistema de tests que se aplica actualmente (véase más adelante), que causa una alta tasa de falsos positivos.
La población local también tiende a vivir en estrecha proximidad con muchos parientes enfermos y ancianos, lo que plantea problemas de salud pública más amplios, a pesar de que se ha declarado el estado de emergencia: escuelas, actos públicos, viajes y negocios innecesarios han sido clausurados.
La higiene deficiente y la prevalencia generalizada de enfermedades como el Síndrome de Ictericia Agudo y la diarrea aguda, además de la tuberculosis en los campamentos y el sistema penitenciario, hacen que sea probable que la NES experimente una alta tasa de mortalidad.
Esto se ve agravado por la interrupción del flujo de agua a la región de Hasekeh por parte de Turquía (véase más adelante), lo que significa que más de un millón de personas no pueden acceder al mínimo recomendado por la OMS de 20 litros de agua al día para alcanzar los niveles básicos de higiene.
Paralización de la ayuda humanitaria de la ONU
No han sido sólo Turquía y el régimen de Assad los que han impuesto un embargo efectivo a la región autónoma. En enero de 2020, Rusia ejerció su veto en el Consejo de Seguridad de la ONU para cerrar el único punto de acceso de la ayuda procedente de la ONU al NES.
Esto significa que toda la ayuda de la ONU a Siria se envía ahora a las zonas controladas por la rama de Al-Qaeda Hayat Tahrir-al-Sham, facciones bajo el control del servicio de inteligencia turco, o el régimen de Assad. La AANES está obligada a tratar de acceder a la ayuda de la ONU a través de Damasco, pero la realidad es que la mayor parte de la ayuda enviada a Damasco llega a los bolsillos de las facciones cercanas al régimen de Assad, o permanece en áreas leales al régimen. Poco o nada llega a la AANES.
Un reciente informe de la agencia de la ONU OCHA indicaba que esta decisión reducirá seriamente la capacidad de la AANES para combatir el coronavirus. 7 centros de salud en Raqqa están enfrentando una severa escasez de medicinas y suministros como resultado directo de esta decisión, con uno de ellos a punto de cerrar, mientras que el centro de salud en el Campo Al-Hol también está severamente afectado.
La falta de presencia de la OMS y la ONU en el NES significa que las ONG que trabajan en la región no podrán acceder al fondo de 2.000.000.000 de dólares de la ONU destinado a combatir el coronavirus.