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Sociedad

La cartera ha dado singular apoyo a la noche más movida del año

Cuando el turismo y la nostalgia se dan la mano

La Noche de la Nostalgia, que se celebra cada 24 de agosto, es una de las fiestas con mayor convocatoria de público en todo el país; sigue siendo -con más de cuatro décadas de vigencia- un punto de encuentro inigualable para revivir aquellos momentos y anécdotas que forman parte de la historia y la vida de los uruguayos.

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Además, esta celebración se ha convertido en un gran atractivo turístico gracias al apoyo que ha recibido de parte del Ministerio de Turismo.

Si bien la música -particularmente la de las décadas de lo 60, 70, 80 y 90- es el puente principal que motiva esta celebración, esta se mueve bajo la misma consigna: traer a la memoria y al corazón aquello que fue especial para uno.

En definitiva, cada 24 de agosto, lo que hechiza a los uruguayos, así como también a los turistas, es que realmente no importa tanto qué música esté sonando, sino qué es lo que esa melodía, baile, luces o disfraces estén evocando.

Más allá de los oldies de una época u otra, lo que ha convertido a La Noche de la Nostalgia en un clásico es el significado que cada uno le da a ese hit, que si bien es el mismo todos los años, es el que nos hace viajar en el tiempo y celebrar.

Este año, la Noche de la Nostalgia cumple 41 años. Más de cuatro décadas han pasado desde que el empresario Pablo Lecueder, propietario de CX32 Radiomundo, tuvo la iniciativa de aprovechar la víspera del feriado del 25 de Agosto para realizar una fiesta destinada a recordar y bailar temas de épocas pasadas.

Con el pasar de los años, varios empresarios del rubro del entretenimiento, comenzaron a hacer otras fiestas similares y la gran demanda dio lugar a nuevas propuestas con una variada gama de precios.

Hoy existen cientos de fiestas, cenas shows, y fiestas alternativas en las que abundan los disfraces y temas musicales, que si bien no son considerados “clásicos”, sí marcaron una época para las generaciones que se lanzan a bailarlas a la pista. Sin lugar a dudas, es la noche en la que más uruguayos salen a bailar. Desde hace varios años, la fiesta dejó de ser un fenómeno exclusivo de la capital para pasar a ser un clásico que se disfruta en todo el país, con propuestas de lo más diversas.

El Ministerio de Turismo promociona esta noche como un atractivo turístico desde el 26 de agosto de 2004, según lo establece la Ley 17.825.

En este mes cargado de nostalgia, vale la pena emprender varios viajes en el tiempo y rememorar otras épocas de Uruguay. En esta travesía no debería faltar la época colonial, o las décadas de las grandes hazañas futboleras o incluso un encuentro con los inicios de la modernidad del país, contemplando estilos como el art déco o el art nouveau o incluso adentrarse en el estruendo de la artillería pesada en tiempos de disputas entre españoles y portugueses.

En suma, también el turismo tiene su atractivo a través de distintas postales que, haciéndonos un guiño en el presente, nos invitan a mirar al pasado con asombro, curiosidad, gratitud y nostalgia.

 

Colonia

Fundada por los portugueses en 1680, Colonia del Sacramento es un tesoro para los nostálgicos, con muchos rincones que seducen a los visitantes, como la Calle de los Suspiros, un lugar de ensueño que parece haber quedado detenido en el tiempo. Esta peatonal, la más emblemática del barrio histórico, tiene una carga de romanticismo acorde a los más nostálgicos.

Otro atractivo con impronta nostálgica es la Puerta de la Ciudadela, también denominada “Puerta de Campo”, inaugurada en 1745, cuyo paisaje nos permite ver en una sola imagen un fuerte, un foso con puente y grandes pilares de piedra.

Para nostálgicos con miradas puestas en otros continentes, sin duda es recomendable una recorrida por Conchillas, cuyo encanto e identidad seduce por su historia. El poblado, ubicado a 50 km de Colonia del Sacramento, surgió con la llegada de una empresa británica que se instaló, a fines del siglo XIX, para la explotación de sus médanos, destinados a construir el Puerto de Buenos Aires. Las casas de piedra con sus techos a dos aguas de color rojo son testimonio vivo de Conchillas.

También en este departamento, hacia comienzos del siglo XX, en Uruguay, las corridas de toros eran fiestas muy populares, tratándose de una tradición muy celebrada por los inmigrantes españoles. Sin embargo, poco a poco, fue perdiendo público. Esto, sumado a las recriminaciones que realizaban grupos protectores de animales y políticos influyentes, determinó que la práctica de corridas de toros fuera prohibida, generando el vacío y deterioro de un edificio monumental: la plaza de toros Real de San Carlos.

Según algunos nostálgicos y conocedores del tema, solo entre 1910 y 1912 se realizaron 32 corridas en Colonia del Sacramento, en las que participaron toreros de gran importancia internacional, como el español Ricardo Torres Bombita, entre otros, por tanto, la plaza Real de San Carlos se transforma en un punto turístico ineludible tanto para uruguayos como extranjeros.

Además, con la recuperación de la plaza de toros -en cuyas obras se prevé la construcción de un estadio para la realización de espectáculos deportivos y artísticos, con capacidad para 2.000 personas-, los espacios turísticos y gastronómicos de sus alrededores sin duda tomarán un encanto particular, en los que la cultura taurina irá ganando color.

 

Río Negro

Otros atractivos de esta jornada nostálgica sin dudas los ofrece la capital del departamento de Río Negro, atractivos históricos y naturales al visitante, además de una amplia oferta de servicios gastronómicos y hotelería.

Allí se instaló el primer establecimiento industrial del país y uno de los más importantes de América, recientemente declarado Patrimonio Histórico Cultural de la Humanidad por la Unesco.

Dentro del Paisaje Cultural Industrial Fray Bentos, se encuentra el frigorífico Anglo, que en su época de auge fue conocido como “la cocina del mundo”. Su fama a nivel mundial se extendió por haber destinado buena parte de su producción de carne a la fabricación de corned beef, alimento de miles de soldados durante las principales guerras del siglo XX.

 

Rocha y Montevideo

En el marco de la nostalgia, visitar uno de los sitios patrimoniales más singulares que tiene Uruguay, como la Fortaleza de Santa Teresa, en el departamento de Rocha, es revivir una época increíble de la historia que se remonta al año 1762.

Si bien fue construida por la corona española, su fundación y su nombre se deben a Portugal. Estratégicamente construida en una elevación rocosa a 58 metros sobre el nivel del mar, los muros de la fortaleza fueron hechos de una doble pared de piedra de sillería, unidos por estribos. El espacio fue rellenado con tierra y cascotes para resistir los disparos de la artillería enemiga.

En el mismo marco, pero con algunos años más de historia, está el Fuerte de San Miguel, construido por los españoles en 1734 y tomado por los portugueses tres años después, en 1737, para ser nuevamente reconquistado por los españoles en 1763. En esta fortificación, que se encuentra en perfecto estado, se atesora una rica colección histórica, reproduciéndose los ambientes en los que vivieron sus ocupantes españoles y portugueses.

También Montevideo tiene algunos destinos imperdibles para hacer de la nostalgia un motivo más de festejo. Por un lado, se puede ir al Estadio Centenario, inaugurado el 18 de julio de 1930, con capacidad para 60.000 espectadores. Allí está el Museo del Fútbol, con una colección de objetos de algunos de los momentos cumbres de nuestro fútbol.

Otro destino futbolero de la ciudad es la sede del Club Nacional de Fútbol, conocida como el “Palacio de Cristal”, con una sala de exposiciones con trofeos y medallas de su historia deportiva, así como cuadros de sus equipos futbolísticos más destacados. También puede visitarse el Museo del Club Atlético Peñarol, en el que se exhiben trofeos del club desde el año 1891 a la actualidad. También pueden verse camisetas de leyendas del fútbol como Obdulio Varela, Schiaffino, Walter Olivera y Fernando Morena.

 

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