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Cultura y espectáculos teatro | Dionisi | El brote

Emiliano Dionisi

"El teatro sigue siendo uno de los pocos lugares donde todavía podemos preguntarnos quiénes somos"

El brote, la obra escrita y dirigida por Emiliano Dionisi, que llega al Teatro Solís en el marco del Ciclo de Teatro Argentino, se ha convertido en uno de los fenómenos teatrales más importantes de los últimos años en el Río de la Plata.

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En una época en la que las historias se consumen en pocos segundos, los algoritmos parecen conocer nuestros deseos antes que nosotros mismos y las redes sociales construyen versiones idealizadas de quiénes somos, el teatro sigue ofreciendo algo profundamente contracultural: la posibilidad de detenerse, mirar al otro y hacerse preguntas.

Quizás por eso El brote, la obra escrita y dirigida por Emiliano Dionisi, que llega al Teatro Solís en el marco del Ciclo de Teatro Argentino, se ha convertido en uno de los fenómenos teatrales más importantes de los últimos años en el Río de la Plata. No solo por la extraordinaria actuación de Roberto Peloni ni por la excelencia artística de Compañía Criolla, sino porque consigue algo cada vez más difícil: transformar una historia particular en una reflexión universal sobre la identidad, la libertad y la fragilidad humana.

Dionisi es hoy una de las voces más relevantes de la dramaturgia argentina contemporánea. Su escritura evita las respuestas fáciles y apuesta por abrir interrogantes que siguen resonando mucho después de que cae el telón. En diálogo con este medio, el dramaturgo deja entrever una de las ideas que atraviesan toda su obra: el teatro no está para ofrecer certezas, sino para ayudarnos a comprender mejor nuestras propias contradicciones.

"Las obras terminan diciendo cosas que uno no sabía que estaba escribiendo". Cuando Emiliano Dionisi recuerda el origen de El brote, no habla de una historia ni de un personaje, sino de una idea que terminó transformándose en algo mucho más profundo. Citando al dramaturgo Mauricio Kartun, afirma que "las obras revelan a sus autores" y reconoce que, muchas veces, son más inteligentes que quienes las escriben. Su intención inicial era construir un juego metateatral sobre un actor que comentaba su propia actuación, una propuesta casi dirigida al mundo del teatro. Sin embargo, durante el año de ensayos la obra comenzó a adquirir vida propia y a revelar otros significados que ni él mismo había previsto.

"Yo tenía clara la temática y la emoción que quería transmitir, pero la obra terminó hablando sobre cómo manejamos nuestras frustraciones y qué sucede cuando dejamos de dominar aquello que sentimos", explica. Así, lo que comenzó como una reflexión sobre el oficio teatral terminó convirtiéndose en un espejo donde el público encontró preguntas sobre la salud mental, la vulnerabilidad y la presión constante por sostener una imagen de éxito. "Vivimos rodeados de un marketing vacío que nos dice que podemos con todo. Pero frustrarse también forma parte de la vida", afirma.

Ese desplazamiento de la historia hacia una reflexión más amplia es, justamente, uno de los grandes aciertos de El brote. Aunque el protagonista es un actor incapaz de distinguir entre el personaje y su propia vida, Dionisi entiende que todos actuamos de algún modo. "Hay quienes dicen que la actuación es la segunda naturaleza del ser humano; otros sostienen que es la primera", comenta. La pregunta deja entonces de pertenecer exclusivamente al teatro para instalarse en la vida cotidiana: ¿Cómo seguir siendo uno mismo mientras interpretamos distintos papeles en el trabajo, en la familia, en las redes sociales o en la vida pública? "En las redes sociales somos casi nuestro superyó. Mostramos la versión que creemos que deberíamos ser", reflexiona, señalando cómo la representación muchas veces termina desplazando a la identidad.

La obra también pone en cuestión otra de las grandes inquietudes contemporáneas: la libertad. "La libertad también es una trampa", sostiene Dionisi. "Vivimos en una libertad condicional. Estamos condicionados por los algoritmos, por lo que podemos comprar, por el lugar donde nacimos y por la realidad que nos toca vivir". Sin negar la capacidad de decidir, reconoce que nuestras elecciones están atravesadas por condicionamientos sociales, económicos y tecnológicos que muchas veces pasan inadvertidos. El brote no intenta resolver esa tensión; prefiere dejar la pregunta abierta y convertir al espectador en parte de esa búsqueda.

En un tiempo dominado por la inmediatez y el consumo individual de contenidos, Dionisi reivindica al teatro como uno de los últimos espacios donde todavía es posible detenerse y compartir una experiencia común. "Hoy, más que nunca, el teatro ofrece presencia. Termina con la lógica del tiempo on demand: ahora el tiempo te demanda otra cosa, tiempo con tiempo, cuerpo con cuerpo". Para él, el verdadero valor del teatro reside en su capacidad de generar empatía. "En un mundo donde parece que cada uno tiene que salvarse solo, juntarnos cientos de personas para ponernos en el lugar de otro es casi un acto de rebeldía". Quizás por eso, cuando se le pregunta qué le gustaría que el público uruguayo se llevara después de ver El brote, responde con una única inquietud: "¿Qué clase de persona soy en mi propia historia?". Esa pregunta, más que cualquier respuesta, es el verdadero legado de una obra que convierte al teatro en un espacio privilegiado para volver a pensar quiénes somos.

Emiliano Dionisi

Emiliano Dionisi es uno de los dramaturgos, directores y actores más destacados del teatro argentino contemporáneo. Fundador de Compañía Criolla, ha desarrollado una trayectoria reconocida por una dramaturgia que combina profundidad filosófica, sensibilidad poética y una notable capacidad para conectar con el público. Sus obras han sido presentadas en Argentina, Uruguay, España y diversos países de América Latina, obteniendo importantes premios y reconocimientos. Entre sus creaciones más destacadas se encuentran El brote, El apego, Los monstruos, Sueño, Romeo y Julieta de bolsillo y Cyrano de más acá.

Más allá de su calidad como autor y director, Dionisi se ha convertido en una de las voces que reivindican el teatro como una experiencia irremplazable en tiempos de hiperconectividad e inmediatez. Para él, el teatro sigue siendo uno de los pocos espacios donde las personas pueden detenerse, compartir un mismo tiempo y una misma emoción, generando un verdadero ejercicio de empatía. En sus palabras, frente a un mundo cada vez más individualista, reunirse en una sala para escuchar una historia y ponerse en el lugar del otro constituye casi "un acto de rebeldía". Esa mirada atraviesa toda su obra, donde el escenario no es solo un lugar de representación, sino también un espacio para pensar la condición humana, cuestionar las certezas y recuperar el valor del encuentro colectivo.

¿Por qué ver El brote?

Porque es mucho más que una obra de teatro: es una experiencia que emociona, interpela y permanece en la memoria. Con una actuación extraordinaria de Roberto Peloni y una dramaturgia brillante de Emiliano Dionisi, El brote utiliza la historia de un actor que pierde los límites entre la ficción y la realidad para hablar de nosotros mismos: de la identidad, las frustraciones, la salud mental, la libertad y los papeles que interpretamos cada día. En un tiempo marcado por la velocidad, las redes sociales y el individualismo, la obra reivindica al teatro como un espacio de encuentro, empatía y reflexión. Quien asista al Teatro Solís no solo verá una de las producciones más premiadas del teatro argentino contemporáneo, sino que saldrá con preguntas que seguirán resonando mucho después de que caiga el telón.

Las funciones tendrán lugar en las siguientes fechas y horarios: jueves 23 de julio a las 20:30 h. Viernes 24 de julio a las 20:30 h. Sábado 25 de julio a las 20:30 h. Domingo 26 de julio a las 19:30 h.