"Nuestro Lema es la gente" dice la consigna pintada en un pasacalle que cuelga entre dos columnas en la entrada a la villa del cerro, donde la Red de Ollas de ese barrio junto a la Coordinadora Popular y Solidaria (CPS) instalaron en la Plaza Rodney Arismendi una ollas para repartir comida y denunciar la ausencia del Estado y las pobres respuestas dadas por el MIDES y el MInistro Lema.
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Las ollas reclaman y es un comentario masivo entre los "beneficiados" por el Ministerio de Desarrollo Social, que del plato caliente de comida que recibían en las ollas, ahora reciben una bolsa de comida congelada, lo que implica ademas, los elementos necesarios para su descongelamiento y el tiempo necesario.
La gente deambula entre las distintas ollas y los centros de distribución del MIDES para poder acceder a una alimentación semanal que implica caminar varias cuadras o , los que puedne invertir en los ónmibus necesarios.
Esta "peregrinación del hambre" que impone por ejemplo a vecinos del asentamiento Nuevo Comienzo en Santa Catalina caminar unos tres kilometros de ida hasta el barrio Maracaná o casi la misma distancia hasta el Casabó.
Peregrinación que huelga decir es para la gente mas joven o fisicamente en condiciones de poder hacerlo.
A la situación de emergencia alimentaria se suma a crisis del agua.
Mucha gente consultada por Caras y Caretas que vive en pensiones en el centro de Montevideo o en asentamientos no le ha quedado otra posibilidad que consumir el agua de las canillas, pero no tienen claro que harán en la medida que empeore la calidad de la misma.
Para muchos que deben administrar sus pocos ingresos, comprar agua embotellada no es una opción; "o compro fideos o compro agua" nos dijo un pensionista.
Los 1.500 pesos que el MIDES ha agregado en algunas tarjetas por niño menor de dos años tampoco ha sido una solución; muchas familias tienen hijos menores de dos años pero también de dos años y medios, o tres, por loq ue el agua comprada es distribuida entre los miembros de la familia, resultando menor cantidad de agua por niño.
Yeniffer tiene 21 años. Tiene un niño de 2 años y medio po lo que no recibe los 1.500 pesos y cursa un embarazo de 5 meses. Cuando Caras y Caretas la fue a ocnsultar hacia tres días que estaba junto al niño y su pareja cursando serios problemas digestivos, por conusmo del agua de la canilla.
Y por supuesto, la falta de agua potable impacta en las ollas donde deben garantizar la mejor calidad a la hora de cocinar los alimentos.
Esto encarece los costos y demanda mayor esfuerzo para las donaciones, cada vez mas escasa.



