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Política Venezuela |

COMO DESCONOCER A LOS MANDANTES Y MENTIR EN EL EMPEÑO

Doblez moral y doble discurso

El presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, llamó a que los países miembros del Mercosur dejen de lado las diferencias ideológicas.

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«No debe importar el signo político de cada uno de los miembros del Mercosur. Para afianzar nuestros intereses debemos dejarlos de lado. Si dejamos de lado estas cuestiones que nos pueden diferenciar, el bloque se va a fortalecer en el concierto internacional», dijo el nuevo presidente uruguayo tras haber juramentado en el cargo ante la Asamblea General del Parlamento.

Tal declaración sería de recibo si no fuera porque, durante toda la campaña electoral, una de las cuestiones más señaladas como negativas del gobierno del hoy ex presidente Tabaré Vázquez, era el carácter supuestamente ideologizado, de las relaciones internacionales que había desarrollado el gobierno del Frente Amplio.

Fue el tono del nuevo presidente y por decirlo de algún modo, el «caballito de batalla» del titubeante Canciller Ernesto Talvi, quien de forma más que desmemoriada, había señalado que lo sucedido en Bolivia con Evo Morales había sido un claro golpe de Estado, titubeo que se da de bruces con la bochornosa invitación cursada a la usurpadora boliviana Jeanine Añez.

Fue justamente, en nombre de estas apreciaciones ideológicas, que el hoy juramentado presidente de la República excluyó a Venezuela, Nicaragua y Cuba como invitados a la toma de posesión, exclusión que, además, como se encargó de señalar el propio presidente Lacalle Pou, fuera una decisión personal, tan personal como el que regula las invitaciones a los cumpleaños privados, algo bastante inaceptable por parte de un presidente que recién ha dicho en la Asamblea General, que el que gobierna es un inquilino y que se debe a sus mandantes.

Y estos mandantes son los uruguayos todos, también aquellos de su partido y del resto de las colectividades políticas que, en cifras difícilmente calculables, no sólo recibieron la más reciente solidaridad de la República de Cuba en materia médica y educativa, sino que, además, en los tiempos más oscuros del país, fueron solidariamente acogidos en la isla como parte de la solidaridad internacionalista del gobierno de la isla que contribuyó, notablemente, a que las listas de detenidos, desaparecidos y asesinados no fuera más larga de lo que efectivamente fue en el Cono Sur  en general y en nuestro país, en particular.

 

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