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Editorial Astesiano | seguridad |

PÉREZ PRESO, GIL CAMINA...

Astesiano no termina

Más allá de los esfuerzos publicitarios por cerrar el caso, cuanto más desmienten, más cosas aparecen. El tema no termina.

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Astesiano es un perejil, sentenció la senadora Bianchi. Había una adivinanza: “Pérez anda, Gil camina, tonto es el que no adivina”. Se me ocurren dos cosas ante tan solvente argumento. ¿Sería un perejil, eso es atenuante o agravante? Darle el poder a un perejil para traficar pasaportes desde la Torre Ejecutiva, sería muy serio. Más allá de los esfuerzos publicitarios por cerrar el caso, cuanto más desmienten, más cosas aparecen. El tema no termina.

Todo lo de Astesiano es alarmante. Pero a mí, más que él, me preocupa el presidente. Porque mintió. Y eso es grave. Mintió porque creyó que le servía. Más grave aún. Con la consigna “todo es marketing”, los publicistas fueron cambiando las versiones, a medida que constataban que la gente ya no creía. Es sencillo: cuando se miente una vez, el que lo constata ya no le vuelve a creer nada.

Decir ‘mintió’, puede significar dos cosas: un juicio de valores (“no creo que sea verdad lo que dice”) o algo más serio: constatación del hecho sin abrir juicio de valor. Esto solo es posible si se dicen cosas que se contradicen. Si una es verdad, más allá de lo que un tercero piense, la otra es mentira. Dos verdades sobre un mismo hecho no pueden ser contradictorias. Si lo son, una es mentira. Punto.

Veamos lo que dijo el presidente sobre este tema. El día que en su presencia esposan a su jefe de Seguridad y se lo llevan formalizado por delitos muy graves, hechos y organizados desde su oficina en el 4º piso de la Presidencia, “¿cómo se creen que me siento? Yo no sospechaba nada. Si no, no le hubiera confiado lo más preciado que es la seguridad de mi familia”. Pregunto: ¿mintió o dijo la verdad? “Nadie me había advertido…”.

Menos de 24 horas más tarde dice : Alguien me había dicho…”. Ya no era que no sabía nada. Creía recordar que algún comentario de advertencia había recibido. Y preguntado con mucha valentía por un periodista si había sido el entonces ministro Larrañaga responde: “En este momento no recuerdo bien si fue Larrañaga…”. Pero ¿es creíble que no recuerde si el ministro del Interior mismo le había advertido, cosa que había asegurado que no había ocurrido el día antes?

Luego fue fiel a la escuela de Durán Barba-Lafluff: primero echar las culpas al gobierno previo, después pensar. “Ustedes me conocen (¿de dónde lo conocen?) a mí, la seguridad no me importa. Quizás estén acostumbrados al gobierno anterior, yo por mí andaría solo, no preciso seguridad”. Pero el día antes había dicho que era lo más preciado de su vida. ¿Cuándo mintió, cuando dijo que la seguridad de su familia era su tesoro más preciado o cuando dijo que no le da importancia al tema?

Si una es verdad, la otra es mentira. Necesariamente.

¿Le habían dicho o no? Un día aseguró enfáticamente que no. En menos de 24 horas cree recordar que “alguien le dijo”. Y quizás fue el ministro del Interior. La duda se acaba en la sesión de la Comisión General cuando Garcé, director del Servicio de Inteligencia del Estado, con oficina en el mismo edificio que el presidente y Astesiano, asegura en Sala que él le había informado sobre los antecedentes de Astesiano. Pero él dijo que no sabía. Nos mintió.

Uno se pregunta si es necesario tener toda esa infraestructura de “Inteligencia del Estado” para tener información sobre Astesiano. Un equipo periodístico se trasladó al barrio de Millán y Lecocq, donde vivía, para ver qué podía averiguar. Era parar un vecino y saltaban las denuncias. Todos sabían quién era y cómo estafaba en el mismo barrio. Pero el presidente lo tenía de jefe de Seguridad.

Dijo el presidente que no iba a llenar la vacante porque no hace falta cubrir esa cargo que tenía Astesiano. En Sala el prosecretario de Presidencia Dr. Rodrigo Ferrés (al que el presidente en el ambiente de rugby llama “Ferri”) dijo que Astesiano no ocupaba ese cargo. ¿Mintió el presidente o mintió Ferrés? Lo cierto es que el número dos no ocupó el cargo del número uno porque le dieron aire ya que también tenía anotaciones. ¿Esos custodiaban al presidente?

Y más allá del presidente, cuál es la seguridad de la Presidencia, si desde el 4º piso se puede montar una organización criminal. Hay cosas que creo que aún no sabemos y a lo mejor son las más graves. Cuando el presidente, Bustillo y Astesiano viajaron a Bogotá a entrevistarse con un mandatario que estaba en retirada, ¿qué fueron a hacer? Me vuelvo a hacer la pregunta con más preocupación que antes.

El ministro Heber asistió a Comisión General del Senado. Como me señaló en su momento (hace unos cuatro años) un senador, no habla, no argumenta, grita. Eso hizo, gritó (¿?). ¿Cree sinceramente que la oposición tiene derecho a no preguntar? Para eso está, y ese es su rol. A la hora de los informativos pide un cuarto intermedio. En conferencia de prensa, parecían barrabravas festejando un gol… ¿Qué gol? ¿De quién contra quién?

¿Es esto un tira y afloje gobierno-oposición o un tema de Estado en el que todos deberíamos sentir el bochorno? Uruguay volvió a ser cabeza de noticia en el mundo. Por un hecho que resultó en papelón. Creo yo. El Dr. Sanguinetti dice que el Uruguay salió fortalecido de todo esto.

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