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Editorial Iturralde | chats | búsqueda

La mano que mece la cuna

La letra chica y cómo leer entre líneas los chats de Iturralde

Quiero reflexionar con los lectores sobre este asunto de los chats de Iturralde, que tiene muchas aristas interesantes para analizar.

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En la nota que escribí el jueves pasado, un poco apresuradamente, me preguntaba sobre las posibles razones por las que Pablo Iturralde, quien era un joven idealista y wilsonista a finales de los años setenta y principios de los ochenta, pudo haberse convertido en esta persona ensoberbecida de poder, sucia y manipuladora.

Pero después de pensarlo con más calma, me di cuenta de que no era tan curioso ni sorprendente, porque Iturralde cambió de rol en un partido que en su cúpula está muy sucio de corrupción política, acomodos, clientelismo y el uso de los recursos del Estado para su beneficio.

Para entender este episodio y no comerse la pastilla

¿Quién pudo haber hecho llegar a Búsqueda los chats que publicó en su edición del jueves pasado? Yo creo que hay solo dos posibilidades: la Policía, que había analizado los teléfonos celulares de Gustavo Penadés, o las partes que tenían acceso al expediente: Penadés y sus abogados, y tal vez los defensores de los otros imputados.

A primera vista, el principal beneficiado parece ser Gustavo Penadés, y las principales afectadas la fiscal Alicia Ghione y la investigación que condujo a su procesamiento, investigación que la defensa de Penadés procura abortar.

Es muy difícil localizar en 129.000 páginas los chats de Penadés con Iturralde. Quien los ubicó los estaba buscando porque era parte de su trabajo y análisis, o los buscó porque sabía que allí estaban y los encontraría. El que sabe busca y el que busca encuentra. Los chats divulgados no se encontraron por azar, ni hojeando aleatoriamente. Es de gran importancia descubrir o siquiera imaginar quién tuvo interés en que estos chats se conocieran. Eso es lo que hay que saber: quién se beneficia, quién tuvo oportunidad y medios.

Si tengo que elegir de dónde salió esto, elijo la Policía. Si tengo que buscar con más precisión, el herrerismo.

No creo en brujas, pero que las hay, las hay

¿Por qué los chats fueron a Búsqueda y no a otro medio de comunicación? No faltará quien piense que Búsqueda es muy leído e influyente y no se equivocará, pero ¿tendría Búsqueda interés en publicar una información que es un misil bajo la línea de flotación del Gobierno y del Partido Nacional? Búsqueda es propiedad del Grupo Magnolio, adquirido con capitales de la familia De Posadas, cuya cabeza es Ignacio de Posadas, exministro de Luis Lacalle Herrera y dirigente histórico de la lista 71 del herrerismo.

No hay cómo no preguntarse si no es creíble la hipótesis de que estos chats, que no solo perjudican a la fiscal Ghione, a la causa que investiga, a la Fiscalía y a la Justicia, sino que además desnudan a la cúpula del Partido Nacional y particularmente a los sectores que apoyan la candidatura de Álvaro Delgado, no hayan sido al menos fogoneados por el herrerismo de la vieja lista 71, que integra precisamente Ignacio de Posadas.

Máxime si en el herrerismo se abrigan sospechas de que la operación armada contra Penadés fue inspirada desde los que promueven a Álvaro Delgado en su disputa contra la candidatura de Laura Raffo. No es un escenario tan desconocido: blancos contra blancos disputando poder y los beneficios del poder, las prebendas y los "negocios". Lacalle Pou contra Lacalle Herrera, Lacalle Herrera contra Lacalle Pou.

Los desconocidos de siempre

No puede extrañarnos que estemos reflexionando sobre conspiraciones, porque a esta altura de las cosas parece evidente que toda esta trama comenzó con una conspiración en la que Romina Papasso era solo un instrumento de actores que aún aparecen en el anonimato, pero cuya existencia parece inocultable.

Uno o más actores audaces, inescrupulosos, ocultos, capaces de manipular gente, suministrar dinero y medios, capacitar personajes, elaborar libretos, incidir en medios masivos y hegemónicos, concatenar detalles capaces de aguantar contraargumentos y chequeos varios, y conocer las reglas de adjudicación de turnos y eventualmente manipularlos para elegir fiscales según sus propósitos.

Hay actores que siempre están presentes en estas operaciones, como Ignacio Álvarez, Roberto Lafluf y los "servicios", en este caso la Dirección de Crimen Organizado, departamento de inteligencia de la Policía que, según Alicia Ghione, la “jodió” suministrándole información "livianita" sobre el análisis de los celulares.

Para poner las cosas en su sitio

Hubo una denuncia de Romina Celeste en dos tiempos, de manera que la investigación recayera en la fiscal Alicia Ghione. De acuerdo a quién fuera el o los autores intelectuales, fue elegida porque se le consideraba manipulable por ser del Partido Nacional o porque se sabía que su actuación tendría un sesgo por la interpretación de la ley que da preferencia al testimonio de la víctima.

Aquí aparece otro ingrediente a valorar: la divulgación de rumores que atribuían la denuncia a una conspiración de la candidatura de Delgado contra la de Laura Raffo, claramente promovida, sino inventada, por Gustavo Penadés, y que a partir de la denuncia y la formalización de Penadés y la posterior renuncia de Luis Alberto Heber al Ministerio del Interior, quedaba absolutamente huérfana o casi guacha.

Lo que dijo Pablo Iturralde

El contexto es una conversación con quien en ese entonces era senador Gustavo Penadés. En este intercambio por WhatsApp, que ocurrió minutos después de finalizada una conferencia de prensa, Iturralde le dice al senador investigado por pedofilia que sus declaraciones habían sido de acuerdo a lo que habían acordado entre ambos anteriormente. También le informa a Penadés que ha procurado que el caso sea adjudicado a la fiscal Alicia Ghione, de manera que el fiscal de Corte entendiera que debía hacerlo así, evitando que la investigación fuera adjudicada a la fiscal Mariana Alfaro, cuya participación podría llegar a ser “media complicada”.

En los chats, Iturralde se jactó de que el fiscal de Corte Juan Gómez sintió la presión que él había ejercido con sus declaraciones a la prensa y designaría a Alicia Ghione. Esta elección beneficiaría a Penadés porque, según dijera Iturralde en esos chats, la fiscal Alfaro “es una gran HDP” y la fiscal Ghione “es mi amiga”.

Según Iturralde, la fiscal Mariana Alfaro fue quien allanó a la emisora Azul FM, curiosamente también del Grupo Magnolio, buscando elementos que identificaran filtraciones de la Fiscalía y comunicaciones que eventualmente comprometerían a Ignacio Álvarez, quien había divulgado una grabación que no pudo ser divulgada sin cometer un delito.

Gracias a su presión, la fiscal Alfaro “se cagó” y pidió al fiscal Gómez que se respetaran los turnos, lo que motivó que éste adjudicara la causa, un día después de esta conversación, a Alicia Ghione.

Ese mismo Iturralde corre a informarle a Penadés que había tenido éxito y que Juan Gómez había dispuesto que la causa fuera investigada por Alicia Ghione. Según dijo en ese chat Iturralde, la fiscal Ghione lo llamó inmediatamente para pedirle el celular de Penadés. “Gran tipa” la fiscal Ghione, según Iturralde, “es de total confianza”.

Abrumado y más astuto en estos menesteres, Penadés contesta con monosílabos y frases breves: “O.K.”, “gracias por tus declaraciones”, “ojalá”. Iturralde no para de decir barbaridades de las que se va a arrepentir toda su vida.

Juan Gómez, “el fiscal de Corte, entendió clarito las referencias” que hiciera Iturralde. Él sabe que Alicia Ghione “es nuestra” porque Iturralde hizo gestiones “una y mil veces para rescatarla del cajón donde Jorge Díaz la tenía sumergida”.

Unos minutos después, Iturralde le dice al senador investigado por pedofilia que había que presionar a “Juan Gómez porque es cagón y si se lo presiona se caga y se va”. Por si aún no lo había tranquilizado suficientemente, le informa a Penadés quién es Ghione y le hace recordar un archivo increíble en donde le dice que “no procesó al impresentable (sic) Carlos Moreira (intendente de Colonia)”, “archivó dos denuncias contra el Cacho Vidalín” y “la semana pasada archivó la denuncia por violación de una chica de dieciséis años en una fiesta del Partido Nacional”.

Poniendo punto final, Iturralde dice a Penadés que Alicia Ghione “es crack y en lo de la fiesta, una monstruo”.

Leídos estos chats, no podemos decir si se trata de un imbécil, un imprudente, un fabulador, un mentiroso contumaz, un jactancioso haciendo méritos, un amigo muy fiel o todas esas cosas y aún más. No obstante, puede que todo lo que diga sea verdad y en ese caso habría confesado haber presionado al fiscal Mónica Alfaro para que rechazara la causa y al fiscal de Corte Juan Gómez para que adjudicara la causa a Alicia Guione porque es una “monstrua” .

Cuatro confesiones en una sola batería de chats que se escribieron en 24 horas y que el Presidente no habría siquiera leído si realmente lo disculpó diciendo que tales presiones no existieron.

La Fiscal Ghione

Quiero creer que es una Fiscal honesta y traicionada por la imprudencia y la altanería de un amigo de su juventud. No hay duda que integra el Partido Nacional pero no tengo evidencia de que sus actuaciones hayan sido influidas por sus legítimas elecciones políticas. Eso será probablemente motivo de investigación porque de eso es difícil escapar.

Es obvio que en esta causa de Penadés hubo manipulaciones y que su designación fue resultado de diversas presiones aunque probablemente era lo que correspondía por el momento en que se hizo la denuncia.

No hay evidencia que las causas que menciona Iturralde en los chats, y que la señalan como una “crack” y “una monstrua”, hayan sido resueltas apartadas del derecho.

Sin embargo, toda esta trama deplorable está en una zona de penumbras que resultan más que sospechosas y que implican a la principal figura del Partido que gobierna nuestro país y al Presidente del paradojalmente nombrado Honorable Directorio del Partido Nacional.

¿Dónde está la mano que mece la cuna?

A nadie escapa que este último episodio se inscribe en una zaga interminable de capítulos que nadie puede ignorar, y que evidencian la corrupción en las esferas más altas del gobierno.

No hay cómo disimular las implicancias gravísimas de haber hallado una banda instalada a pocos metros del despacho del Presidente y que la propia Justicia calificara como una asociación para delinquir. Tampoco que la Fiscal que resolvió no investigar el celular del Presidente en la causa que culminó con la condena de unos de sus colaboradores de más confianza, resultara ser una operadora encubierta del Partido de gobierno como se revelara en un libro publicado por el diario El País dos meses después de retirase de la Fiscalía para incorporarse a los cuadro dirigentes de esa organización política.

No se puede menospreciar que este gobierno le entregó un pasaporte a un narcotraficante preso, facilitándole así su libertad y permitiéndole viajar y permanecer en la clandestinidad siendo buscado por la justicia de varios países.

No se puede olvidar que el principal asesor del Presidente destruyó un expediente para evitar o dificultar la investigación judicial sobre las circunstancias en que dicho pasaporte se entregó.

Sería interminable la cantidad de porquerías, corruptelas y denuncias que van quedando encajonadas con renuncias oportunas, caras de “yo no fui”, de que “fue en otro piso”, expediente que se firman si mirarlos, valijas diplomáticas con toneladas pescados y dátiles, seguimientos clandestinos a funcionarios o ex funcionarios opositores, operaciones contra senadores.

Este es un episodio más que desenmascara todo un modus operandi que tarde o temprano se esclarecerá hasta los detalles, como sucedió en el gobierno blanco que presidió el padre del actual Presidente, Luis Lacalle Herrera, y que ha sido catalogado como el de mayor corrupción en la historia del País.

El hijo nos advirtió que él no era muy distinto que su padre, cuando nos dijo que la fruta no cae lejos del árbol.

Tal vez no percibimos que se refería a la fruta podrida.

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