Van 15 meses de gobierno y de lo que se trata en los restantes 45 meses de este período es de gobernar bien y cumpliendo a rajatabla el programa aprobado por el Frente Amplio. Los que tengan aspiraciones, conviene que pongan a descansar la ambición y se concentren en la de conducir el país, porque el 2029 está lejísimo y hacer una buena gestión que mejore la vida de la gente es la tarea fundamental de la hora, y no conformar a los mercados ni a los empresarios, ni a los tecnócratas ni a los medios de comunicación, ni a los personeros del adversario. Después de todo, la política no puede reducirse al arte de la campaña permanente ni a un torneo de esgrima entre lenguas bífidas, porque la disputa por el poder solo tiene sentido si se acompaña de un compromiso auténtico con el porvenir del país y, especialmente, de los más frágiles.
Nuestra crisis
La crisis política que vive el gobierno no se va a resolver negándola, desconociéndola ni hablando de otra cosa.