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Entrevistas Gaza | Leibner |

Gerardo Leibner en Montevideo

«EEUU es el único que puede detener la guerra en Gaza»

El historiador Gerardo Leibner, brindó una conferencia magistral en la sede del Pit-Cnt en la que abogó por la paz y alertó que el pueblo palestino en Gaza «se encuentra en uno de los momentos más dramáticos de su historia».

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Caras y Caretas Diario

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El profesor universitario, historiador, licenciado en Letras, doctor en Historia y activista por la paz israelí–palestina, Gerardo Leibner, expresó que lo más urgente es la movilización más amplia y enérgica alrededor del mundo para lograr un alto al fuego en la Franja de Gaza, el ingreso de ayuda humanitaria a Gaza para salvar la vida de cientos de miles de personas y la liberación de rehenes y prisioneros de ambos lados. Aclaró que EEUU es el único que puede poner freno a la situación, por ser el principal abastecedor de armas al Estado de Israel que está cometiendo terrorismo de Estado.

Leibner ofreció el martes 21 de mayo una conferencia magistral en la sede del Pit-Cnt titulada: “Gaza: Las raíces y las perspectivas de la crisis actual”. El encuentro se realizó en el marco de uno de los momentos más críticos de la escalada bélica en la Franja de Gaza, en la que se constata la mayor cantidad de muertes civiles, se realizan marchas y diversas manifestaciones por la paz en distintos países, incluido Uruguay.

En su ponencia, Leibner comenzó diciendo que no era portador de buenas noticias, porque el pueblo palestino en Gaza se encuentra en uno de los momentos más dramáticos de su existencia y “¡vaya si ha conocido momentos dramáticos en su historia! La situación actual es desesperante y peligrosa como nunca antes”. Expresó que lo más urgente es que en este momento cientos de miles de personas se encuentran al borde de la muerte, y que solo presiones externas por fuera de Israel y de Palestina pueden frenar esa situación. “Son días duros, trágicos y peligros para los palestinos en Cisjordania ocupada, para el pueblo israelí, para los libaneses y todos los pueblos del Medio Oriente que están bajo la amenaza de que esta guerra genocida, ahora centrada en Gaza en la frontera norte entre Israel y el Líbano, se convierta en una guerra regional”, advirtió el experto.

Por tal motivo, aseguró que lo más urgente en este momento es la movilización más amplia y enérgica alrededor del mundo, para obtener algo simple que es anterior a los soluciones políticas: “Un alto al fuego, el ingreso de ayuda humanitaria a Gaza que permita salvar la vida de cientos de miles de personas que están en grave peligro, y la liberación de rehenes y prisioneros de ambos lados”.

Leibner manifestó que lo urgente es el regreso a sus hogares de ciento de miles de gazatíes, la reconstrucción de sus viviendas y de sus vidas, y también el regreso de decenas de miles de israelíes y libaneses que han sido desplazados de sus hogares. “Para ello, es necesaria la movilización más amplia posible por encima de ideologías, banderas e incluso de opiniones divergentes que pueda haber sobre el mismo conflicto. La gravedad es tal que se necesita unificar a todas las fuerzas que estén dispuestas a presionar por un alto al fuego. Es una cuestión de vida o muerte”, aseguró.

El catedrático y especialista en la situación de Medio Oriente expresó que desde el punto de vista político internacional, a diferencia de lo que muchas veces sucede cuando solidariamente pueblos o sectores se movilizan por una causa lejana que generalmente tiene un valor moral, “en este caso dentro del Gobierno de EEUU hay intereses contradictorios. EEUU es el único que puede poner freno a la situación, por ser el principal abastecedor de armas al Estado de Israel”. Aseguró, asimismo, que la movilización internacional presionando y acusando también al gobierno de EEUU puede volcar la balanza en un sentido positivo y obtener frenos al envío de armamentos y municiones a Israel. “Esto obligaría al cese al fuego. Dentro del establishment del imperio hay opiniones en tal sentido, por lo tanto es posible y urgente conseguirlo”.

“Estamos en un momento muy delicado y muy peligroso, porque por razones políticas internas y por la misma dinámica del conflicto esto podría pararse mañana. Sin embargo, hasta hace dos semanas había casi un acuerdo de tregua y de intercambio de rehenes, que era un primer paso hacia el alto al fuego e iba a salvar vidas, pero fue frustrado por la falta de voluntad del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu”, lamentó.

En ese sentido añadió que, al mismo tiempo, la situación puede convertirse en una “guerra regional de incalculable resultados”. Por ello, reiteró que es “urgente movilizarse ampliamente, buscar las formas en las cual pronunciarse para acumular todas las fuerzas posibles y volcarlas a favor del alto el fuego y del resto de las demandas”.

Día fatídico

Más adelante en su conversatorio, Leibner realizó un análisis sobre la actual ronda del conflicto israelí–palestino, que ya tiene varias décadas, y fue iniciada por el movimiento de resistencia islámica Hamás con el ataque sobre poblaciones israelíes el 7 de octubre de 2023. “Ese ataque fue militar y sorpresivo. Desde el punto de vista operativo muy bien orquestado, no solo se limitó a objetivos militares que los hubo porque conquistaron varios puntos militares en la frontera, sino que incluyó atacar premeditadamente a poblaciones civiles, matar a civiles y tomar a algunos rehenes. Por eso este ataque responde a la definición de un ataque terrorista”, opinó.

Agregó que “el asesinato a sangre fría de civiles israelíes fue filmado en muchos casos por las cámaras de los milicianos de Hamás y eso es un mensaje político hacia la población de Israel, referido a que desde el punto de vista del movimiento Hamás esa población no merece la consideración. Fue un mensaje aterrador para la población israelí, tuvo el efecto de aterrorizar y volcar hacia la derecha más intransigente a buena parte de la población de Israel”.

Manifestó, asimismo, que Hamás es un movimiento que practica el “terrorismo”, pero también es un movimiento “político, social y religioso con fuertes raíces dentro del pueblo palestino, que compite con otros movimientos, especialmente con Fatah, que es más moderado, y otras organizaciones de izquierda palestinas. “Compite por la hegemonía dentro del pueblo palestino” y agregó que Hamás, al igual que sectores intransigentes israelíes religiosos o laicos, “nunca se ha privado de utilizar la violencia terrorista para proseguir sus objetivos. Las acciones de uno y otro tienen un efecto de retroalimentación”.

El activista por la paz dijo que la respuesta de Israel a ese ataque ha sido “totalmente desproporcionada”, y lo que al principio tal vez se inició con la motivación de la defensa, rápidamente pasó a la idea de dar un fuerte golpe con un mensaje que asustara a todos los enemigos potenciales de Israel y a otros posible agresores. “Se mezcló con la sed de venganza, que tiene que ver con sentirse humillados por la acción de Hamás y se convirtió en una acción que es terrorismo de Estado, porque es un Estado que practica terrorismo ya que la inmensa mayoría de las víctimas palestinas no son milicianos de Hamás, sino civiles”.

Leibner sostuvo que estratégicamente Israel decidió “destruir Gaza y desplazar a la mayoría de su población”.

“En los primeros días del conflicto, algunos integrantes del Gobierno israelí dijeron que ya no se podía convivir más con Gaza. Como zona geográfica vecina tenía que desaparecer. No significa que tuvieran la intención de exterminar a los gazatíes, pero sí de causar una gran cantidad de muertes, heridos y expulsar a gazatíes hacia el sur, hacia Rafah”, indicó. La esperanza de los sectores gobernantes de Israel era que, como había sucedido en guerras anteriores, la población aterrorizada de Gaza continuara desplazándose hacia al desierto del Sinaí. Por lo cual, sería una “oportunidad histórica y de esa manera el problema palestino en Gaza disminuiría o desparecería”. Sin embargo, Egipto reaccionó rápidamente, desplazó tropas y tuvo una política muy cruel que no dejó pasar ni heridos palestinos para que recibieran atención e impidió que cientos de miles de personas se desparramaran por el desierto, padecieran hambre y se convirtieran en un problema de Egipto que era lo que los gobernantes israelíes pensaban, indicó el historiador y analista. Con posterioridad, Israel pensó en estrechar aún más la pequeña Franja de Gaza, que es más pequeña que Montevideo y donde viven 2.2 millones de personas. “Esto significaba que en la zona donde están los kibutz, que fueron atacados el 7 de octubre, del lado de Gaza se iba a arrasar dos o tres kilómetros y convertirla en una zona muerta en la que no pudiera ingresar nadie, bajo peligro de muerte, y eso permitiría el regreso de los habitantes de los kibutz que fueron desplazados por el ataque de Hamás”.

En este momento, aseguró, dentro de Israel “no se atreven” a mostrar claramente las cartas, debido a las críticas internacionales. Ahora la presión, las manifestaciones en el mundo no les permiten hablar tan libremente sobre sus otros posibles planes. “Está claro que con la hambruna en Gaza, la falta de medicación, la insuficiencia de servicios médicos, de agua potable y electricidad, con las condiciones precarias en que viven cientos de miles de personas hacinadas en tiendas o amontonadas en colegios o lugares precarios, refugios en esas condiciones, muchas gente morirá aún si se dejara de lado el uso de bombardeos masivos”, alertó.

Contexto histórico

Por otro lado, Leibner se refirió a diferentes contextos históricos en el conflicto israelí-palestino. En tal sentido, dijo que el más inmediato es el de comienzos del siglo XXI, cuando en el año 2000 se desbarataron las negociaciones de paz entre Israel y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y estalló la Segunda Intifada. “Israel comenzó entonces a utilizar una política destinada a separar para debilitar a la Autoridad Nacional Palestina, que de socio de la paz se convirtió en enemigo cuando no se llegó a un acuerdo que permitiera un Estado palestino. Israel comenzó a tener una política de separación entre Gaza (que está bajo ocupación israelí desde 1947) y Cisjordania”. Aclaró que la negociación de paz no es fácil, porque entre Gaza y Cisjordania no hay una continuidad territorial.

“Luego de que la Segunda Intifada fue reprimida por Israel, Ariel Sharon (ex primer ministro de Israel) realizó una jugada considerada moderada, que fue retirar de Gaza a las colonias israelíes y al Ejército israelí y convertir a Gaza en una especie de enclave palestino autónomo”, dijo. En tal sentido, aseguró que ello fue una “maniobra maestra para culminar la separación del territorio palestino en enclaves separados y debilitar a la autoridad palestina”.

Luego, la idea de Sharon la continuó Netanyahu “para permitir que Hamás se apoderara de la Franja de Gaza y se separara de la tutela del Gobierno moderado de la Autoridad Palestina, que se encuentra en Ramala, que es reconocido internacionalmente, y con el cual Israel debía negociar”.

“Hamás es el enemigo perfecto, porque no quiere un Estado israelí. Hamás servía, según voceros de la ultraderecha israelí, para bloquear las negociaciones de paz, rechazar las presiones internacionales y seguir avanzando en el proceso de colonización en Cisjordania. Por ello, cada cinco o seis años había una ronda de hostilidades a Israel que era funcional a Hamás y a Netanyahu”, expresó.

Asimismo está presente en la discusión el hecho de que el Gobierno de Israel “bloqueó a la Autoridad Palestina el pago de los funcionarios públicos de Gaza y sí permitió que el pago lo realizara el Estado Qatarí. Se trata de una complicidad mutua entre Netanyahu y Hamás”.

Desde la creación del Estado de Israel

En cuanto al contexto más profundo, el especialista en la cuestión israelí-palestina se refirió a la creación del Estado de Israel, en el año 1948. “En medio de una guerra civil e internacional en la que Palestina se liberaba del gobierno colonial británico, cientos de miles de árabes palestinos fueron desplazados por la fuerza, y sobre esos territorios de desplazados se estableció el Estado de Israel. El Estado de Israel, viene a ser la solución para los judíos perseguidos en el mundo, desde el punto de vista de la ideología sionista”.

Agregó que “llegaron a Israel muchos refugiados del Holocausto y judíos de los países árabes que habían sido expulsados; Israel fue la solución a eso problema”. Al mismo tiempo “se creó el problema de los refugiados palestinos desplazados y Gaza se convirtió en uno de los territorios receptores de los desplazados palestinos, duplicó su población y se convirtió en una masa de población pobre”.

El historiador recordó que hasta el año 1967, Gaza estaba bajo control egipcio que no se preocupó por la situación de los más necesitados. Ese mismo año, en el marco de la Guerra de los Seis Días, Israel conquistó Gaza, la península del Sinaí, Cisjordania y más que duplicó su territorio. Se creó el tema actual de los territorios palestinos militarmente ocupados por Israel. Desde entonces, comenzó una época breve, pero importante, en la cual entre los años 1968 y 1993, en los Acuerdos de Oslo, Gaza estaba bajo ocupación militar directa israelí, “fue muy cruel y violenta, enfrentó a distintos episodios de sublevación palestina, popular y armada”. También se suscitó una situación interesante, ya que por el importante desarrollo industrial y de la construcción israelí, a cientos de miles de gazatíes se les permitió el ingreso a Israel, “aunque se convirtieron en mano de obra barata, sin derechos, y los sindicatos israelíes no los aceptaban”.

“Piensen en esas relaciones humanas que se crearon entre israelíes y gazatíes. Eso caracterizó varias décadas, hasta que estalló la Primera Intifada que también fue un ejemplo de levantamiento popular no armado, a través del cual el pueblo palestino reclamó por sus derechos. Esa intifada fue aplastada por el Ejército israelí y provocó muchas muertes. No obstante, fue un aporte que maduró un compromiso histórico de ambos pueblos de explorar un camino de paz, que terminó por la acción cruenta de sectores que se opusieron y las culpas son compartidas”. Dijo que los integrantes de Hamás, los hombres bombas, atacaban a buses donde viajaban trabajadores pero no a los sectores poderosos.

Acotó que, mientras tanto, en Cisjordania sucedía y aún hoy continúa sucediendo el “hostigamiento a campesinos con la quema de cosechas, talas de árboles e incendios de tractores para expulsarlos y crear nuevas colonias”.

Además, el entonces primer ministro Isaac Rabin fue asesinado por extremistas ultraderechistas israelíes, “para poner fin al proceso de paz”, y lo lograron. Ello desembocó en la Segunda Intifada del año 2010.

El contexto internacional del conflicto

Leibner abordó otro aspecto fundamental en el conflicto que es el contexto internacional. Dijo que durante el año 2023, hasta el 7 de octubre, se estuvo anunciando que Arabia Saudita e Israel estaban a punto de firmar un acuerdo de paz y cooperación, patrocinado por EEUU. “Se trataba de un intento norteamericano de retrucar los avances diplomáticos que China había tenido en la zona y crear una zona de paso y petróleo. Fue parte de una carrera interimperialista entre EEUU y China por los recursos de la región, la influencia política y venta de armas”.

El problema es que Arabia Saudita es “el custodio del lugar más sagrado del Islam, que es La Meca. Tiene un estatus especial en el mundo islámico y había condicionado cualquier reconocimiento de Israel a la solución del diferendo palestino”. Por ello, la posibilidad de que Arabia llegara a un acuerdo con Israel significaba saltar por encima del pueblo palestino y ningunear a la Autoridad Palestina en Ramallah que reaccionó redoblando los esfuerzos en las Naciones Unidas, para obtener el reconocimiento internacional; pero Israel no lo iba a permitir.

Ante tal situación, la reacción de Hamás fue el ataque del 7 de octubre. “Todas las motivaciones anteriores son importantes, pero el momento elegido era adecuado para trabar las negociaciones entre Arabia Saudita, Israel y EEUU y marcar presencia”. Dijo, asimismo, que ningún país árabe ni Arabia pueden llegar a un acuerdo con Israel sin una reacción popular interna.

Remarcó que tal situación obliga a EEUU a apoyar la nueva tesis saudita que condiciona todo arreglo con Israel a la creación de un Estado palestino.

Por otra parte, Leibner también hizo mención al contexto interno de Israel. Aseguró que la sociedad israelí está en “crisis política y cultural”. Desde hace años, el Gobierno de Netanyahu es “endeble” y depende totalmente del apoyo de sectores de ultraderecha; “ideología que no puede denominarse de otra manera que nazi, porque son judíos que piensan como pensaban los nazis sobre los judíos, solo que ellos lo piensan hacia los árabes”.

“Netanyahu depende de ellos por la razón que está en la mitad de un juicio por corrupción y están todas las posibilidades de que resulte condenado. Sus intentos por intervenir en el Poder Judicial, para conquistar jueces que lo favorezcan, han fracasado por las movilizaciones que hubo, ha perdido popularidad en parte de su electorado debido al fracaso del 7 de octubre y su única forma de supervivencia es que esta guerra se prolongue. Por eso hay que señalarlo y aislarlo, por eso la urgencia de exigir el alto al fuego, el intercambio de rehenes y prisioneros y el retorno de los refugiados”, puntualizó.

Generalizaciones

Otro aspecto al cual hizo mención el catedrático fue la importancia de que en el ejercicio de defensa de Palestina es imperioso “no caer en la generalización de dirigirse al Gobierno de Israel o al pueblo judío, eso habilita a quienes tratan de defender lo indefendible, como la guerra genocida contra el pueblo palestino, de acusar de antisemitismo”.

“Esto no es que si gana uno tiene que perder el otro. A la larga, el bien del pueblo palestino también será el bien del pueblo israelí y hay que estar a favor de ambos pueblos”, dijo y pidió que tener cuidado en el uso denigratorio de símbolos que son importantes para las personas, porque no se puede ir en contra de banderas.

“Soy crítico del sionismo al que me opongo ideológicamente, pero no es el momento de esa discusión ideológica porque hay gente que se considera sionista que se opone a la posición genocida de Netanyahu. Por tanto, no hay que ofenderla. Todo eso es facilitar y desviar el foco hacia cuestiones secundarias y menos urgentes”, expresó y aclaró que tal recomendación no estaba dirigida al Pit-Cnt, pero sí a mucha gente bien intencionada que confunde los términos y a veces no es consciente de cómo cierta forma de ejercicio de crítica puede jugar en contra.

Genocidio

Por su parte, el presidente del Pit-Cnt, Marcelo Abdala, saludó la presencia de Leibner en la sede del movimiento sindical, remarcó la posición de la central de trabajadores de rechazar las acciones de Hamás y manifestó que deben ser repatriados todos los secuestrados a partir del evento ocurrido el 7 octubre. Consideró que ahora en Gaza está ocurriendo un “genocidio” y la responsabilidad está en el Estado de Israel conducido por una versión “aberrante de la extrema derecha, muchas veces en connivencia con el imperialismos norteamericano”. Por último, recordó que el Pit-Cnt históricamente ha condenado el terrorismo como método.

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