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Entrevistas Elbia Pereira | Pit-Cnt | trabajadores

SECRETARIA GENERAL PIT-CNT

Elbia Pereira: «La gente no es tonta y está cansada»

La secretaria general del PIT-CNT, Elbia Pereira, considera que los lineamientos del Poder Ejecutivo para la 10ª Ronda de los Consejos de Salarios no solamente tienen «gusto a poco» sino que «son insuficientes».

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Elbia Pereira, dijo que la huelga que han comenzado los trabajadores del gas «es consecuencia de un proceso de resistencia a despidos y sanciones», advirtió que el movimiento sindical rodeará al sindicato Alfas y a Fuecys, al tiempo que fustigó la «falta de actitud» del MTSS para nivelar la balanza y «cuidar a los más débiles» en las controversias ante empresarios poderosos. Aseguró que la gente «no es tonta» y que la población «está cansada» de las promesas y del relato oficial.

Casi como una evidencia fortuita para refutar a quienes desde las redes sostienen que las y los dirigentes sindicales «no trabajan», esta entrevista con la secretaria general del Pit-Cnt y de la Fum-Tep, comenzó a tempranas horas de la mañana en su oficina de la calle Jackson 1283, y por distintos compromisos de agenda, se terminó de completar a las 22.15 del mismo día. Una de tantas jornadas extenuantes, que comienzan en la madrugada -sin luz solar- y terminan cuando ya es noche cerrada.

Más allá de la lógica de las agendas, la dirigente sindical está convencida que para desempeñar la secretaría general de un sindicato -en este caso federación- y del Pit-Cnt, las jornadas de trabajo se deben extremar hasta el límite posible para poder abarcar el universo de tareas y problemáticas que se presentan a diario. Son jornadas agotadoras que desafían alarmas y despertadores, y que en la mayoría de los casos, suponen descansar poco y mal, restarle horas a la familia y relegar otros aspectos personales. Y si bien, en muchas ocasiones los medios dan visibilidad al trabajo sindical, particularmente en tiempos de negociación colectiva o de conflictos puntuales, la gran parte de las tareas que realizan no sale en los diarios. Pero les consume buena parte de la carga horaria. Apoyan, acompañan, escuchan, abrazan, tonifican, dan esperanza. Y luego dan otras batallas en despachos y diálogos, a veces públicos y notorios y en otras ocasiones en intercambios y gestiones silenciosas, informales, que extreman las posibilidades de encontrar puntos de acuerdo y soluciones para los más débiles, en relaciones donde la inequidad, la meritocracia y el «sálvese quien pueda», parecen ser el vademécum de algunas políticas de Estado.

¿Cómo se para el movimiento sindical ante la 10ª Ronda de los Consejos de Salarios?

A veces las cosas se analizan sin darles la real dimensión que tienen y por ello, creo que para hablar de esta décima ronda, primero debemos recordar el «convenio puente» que de buena fe, aceptamos cuando la pandemia. No podemos olvidar el esfuerzo de los trabajadores de distintas ramas de actividad, para darle una respuesta -en aquel momento de coyuntura tan particular- a lo que planteaba el gobierno. Hoy escuchamos al Poder Ejecutivo decir que la economía crece, ojalá creciera más, pero todo esto deberá verse reflejado en la nueva ronda de Consejos de Salarios. No podemos quedarnos solamente con la recuperación de lo perdido. Hubo una promesa y una negociación de buena fe, donde los trabajadores, mostraron su buena fe. Ahora, es tiempo que se le brinde una respuesta adecuada a los trabajadores respecta a su ingreso. Me parece que la herramienta Consejo de Salario, negociación colectiva, es algo bueno no solamente para los trabajadores, sino para la contraparte, porque da garantías. Ahora, los lineamientos que coloca el PE como diciendo, «hasta acá llegamos» me parecen totalmente insuficientes. En algunos casos empata lo perdido y a muchos ni le llega. Por tanto, creemos que no solamente tiene gusto a poco, como bien dijo la economista Alejandra Picco, del Instituto Cuesta Duarte, sino que yo iría un poco más y sostendría que es totalmente insuficiente para los intereses de quienes trabajan.

¿Cuáles son las expectativas del movimiento sindical?

Para nosotros debería ser una línea de base donde todos recuperaran todo lo que han perdido. Esa debería ser la línea de base. Y el movimiento sindical tiene que pararse muy firme con respecto a esto. Y acá no se trata de qué sectores están implicados directamente, porque no es un tema de públicos o privados. Acá hay que pensar en la totalidad de los trabajadores porque esta ronda nos importa a todos. Cuando hablamos de Rendición de Cuentas, no solo involucra al sector público, también están involucrados trabajadores de distintas ramas de la actividad privada y por tanto, también nos importa a todos. Esta ronda de Consejos de Salarios es de todos. Por lo cual vamos a rodear todas las manifestaciones que lleguen a la sociedad y el movimiento sindical responderá solidariamente como uno solo, en la defensa de los públicos y los privados. Somos uno solo.

Hay algunos conflictos que se han extendido en el tiempo como el de los trabajadores de Acodike. Esta semana y después de despidos y sanciones, comenzaron a realizar una huelga. ¿Por dónde se pueden visualizar las salidas?

La huelga es consecuencia de un largo proceso. El derecho a huelga que ellos están ejerciendo lo están implementando después de casi 100 días de resistir despidos, sanciones y todo tipo de acciones de la empresa que no es solamente contra el sindicato, contra Alfas, es contra todo Fuecys. La huelga seguramente generará comentarios en los medios de comunicación, en las redes, hay gente que no entiende esa medida, pero que no es caprichosa, es consecuencia de casi 100 días de lucha, resistiendo los despidos. Si habrá que entender y colocarse en el lugar de esas familias, de esos trabajadores, de esos padres y madres con hijos. El problema es que hay empresas que por más que pase el tiempo y se extienda un conflicto, no se mueven un milímetro de su baldosa. Entonces, ¿dónde están las negociaciones? ¿Qué entienden esos empresarios por la palabra negociar? Despiden sin más, casualmente -y no tan casualmente- siempre a militantes sindicales, siempre son los primeros de las listas de despidos los trabajadores sindicalizados. Y eso no sucede solamente en Acodike sino en la mayoría de los casos.

El presidente de Alfas, Andrés Guichón, sostiene que el Ministerio de Trabajo no está ejerciendo el rol de articulador de negociación, de acercar las partes y proteger al más débil. ¿Vos qué pensas?

Coincido con la visión de los compañeros de Alfas y de Fuecys, porque esto no afecta solamente a los trabajadores de Acodike, acá están con ellos, toda la federación apuntalando. Cuando hay despidos, persecución, sanciones, contratación de personal externo -los llamados «rompehuelgas»- el Ministerio de Trabajo debería mediar y contemplar la debilidad de una de las dos partes. No pararse desde una supuesta neutralidad y mucho menos declarando casi siempre a favor de los empresarios. Nos queda la sensación y, más aun, la certeza de que el ministerio se ha colocado del lado de las empresas y no de los trabajadores. Y ese no es su cometido.

En relación a la reforma jubilatoria, es notorio que en el movimiento sindical hay distintas posturas estratégicas sobre los posibles caminos a adoptar. ¿Cuál es tu visión sobre este estado de situación en general?

Yo quiero rescatar de todo este proceso de discusión interna sobre un tema tan importante, el camino de democracia interna que estamos atravesando, hasta el día que se llegue a tomar la definición, sea cual sea la decisión que finalmente se adopte. Todo este proceso es de mucha participación, con mucho involucramiento trabajadores de distintos gremios, y si bien hay distintas posturas sobre los caminos a seguir, el tema se está discutiendo de manera muy madura, tal como sucedió con la reforma jubilatoria, cuando el movimiento sindical entendió que teníamos que colocar ese tema en las preocupaciones de la gente, porque en esa oportunidad, claramente no era un tema que preocupara a la gente. Y lo logramos. Hoy todo parece indicar que, ahora que ya se votó, la ley quedó como archivada y tampoco está en el interés general de la población. Sin embargo, los efectos de algunos artículos los vamos a estar viendo dentro de muy poquito. Y por ello tenemos que alertar a la población. Esto va a pasar. Y los efectos de esta ley los vamos a sentir, se van a sentir, y mucha gente -incluso algunos de los que ya tenían causal jubilatoria- lo van a ver. Veremos cuál será el camino. Hay diferencias y eso es notorio. Pero estamos en pleno proceso de discusión. Por ello quiero rescatar el efecto democratizador de las discusiones que se están manteniendo en el movimiento sindical, donde claramente, hay distintas visiones y opiniones. Para mí eso lejos de ser un problema es parte de la esencia del movimiento sindical, y de la riqueza que ha tenido a lo largo de la historia y por supuesto, sigue y seguirá teniendo.

Aquello de la unidad en la diversidad.

Tal cual, esta unidad en la diversidad que parece un eslogan es algo que uno vive. Fácil no es, es dificilísimo y como siempre digo, ojalá no queden heridas internas. Porque a veces en el fragor de las discusiones uno sin darse cuenta puede llegar a sobrepasar los límites y herir a alguien. Sinceramente confío que no sucederá y que sea cual sea la postura que adoptemos finalmente, será sin ruidos internos. Yo creo en la madurez del movimiento sindical, porque más allá de lo que digan desde afuera, todos sabemos que allí nadie es más que nadie y las discusiones, por más que sean complejas, se laudan una vez que se adopta una decisión.

¿Cuál es tu evaluación del manejo que ha realizado el Poder Ejecutivo de la crisis sanitaria?

Esta crisis hídrica que se transformó en una crisis sanitaria, se debió anticipar y el gobierno debió adoptar precauciones y medidas con anterioridad. Nuestros compañeros de la salud nos explican que la actual crisis sanitaria dejará consecuencias a largo plazo, que no las podemos ver claramente ahora. El tema debió manejarse mucho antes y más rápido. No porque tengan recetas mágicas ni la bola de cristal para anticipar si va a llover o no. No es eso. Pero la sociedad vio que hubo sectores que sí tomaron medidas de precaución. Allá por febrero, algunos sectores de la producción nacional lo hicieron. Nosotros que recorremos mucho el país, vimos en las rutas a los tractores con los depósitos de agua. No me lo contó nadie, yo lo vi en el verano. Eso antes no se veía. Y resultó que ellos estaban previendo la falta de lluvias y tomando algunos recaudos. El gobierno nacional debió tomar otras medidas y alertarle a la población de lo que se podía venir y especialmente, informar lo que estaba haciendo para anticiparse a esa situación de crisis. Y no lo hizo. Como no se tomaron medidas preventivas para cuidar la salud de la población. No basta ahora, en medio de este desastre, que salga la ministra a decir que el agua sigue siendo potable. Porque claramente no es potable ni bebible, aunque lo diga la ministra.

Sería preocupante que se perdiera la credibilidad en las autoridades sanitarias o en las de cualquier ministerio. ¿Eso nos dejaría en otro escenario?

Sería terrible. Que la población deje de creerle a una autoridad porque trata de justificar algo que rompe los ojos nos colocaría en un escenario aún más complicado. Hablemos claro: estamos mirando a la población toda, a las y los niños, a la primera infancia, a los lactantes y hay que decirlo, estamos en riesgo. Deberíamos dejar de lado las discusiones políticas, dejar el humo, dejar las rencillas y tratar de llegar a un acuerdo mínimo para avanzar juntos. Porque la gente, la población, la ciudadanía no es tonta y está cansada, cansada de estos desencuentros y de esta construcción que nos quieren imponer de que todo es blanco o negro. Acá todos tenemos una responsabilidad que excede el ámbito sindical, se trata de un nosotros más grande, como sociedad. Y estamos hablando del agua potable. Y lamentablemente, creo que esta crisis sanitaria va a tener consecuencias en el futuro. Así como hablábamos en la pandemia que tal vez podíamos salir mejores personas, mejores porque el planeta había experimentado un cimbronazo, bueno, lamentablemente creo que ni de la pandemia salimos mejores y no me animaría a decir que de esta crisis del agua saldremos más responsables y más cuidadosos.

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