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Entrevistas Musto | Las actas |

CON MARGARITA MUSTO Y EL ELENCO DE "LAS ACTAS"

Musto: "El teatro siempre trata de lo que nos preocupa"

"El teatro siempre esta cumpliendo una función, en este caso es algo muy político" dijo a Caras y Caretas la directora, dramaturga y actriz Margarita Musto.

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El 20 de octubre la Comedia Nacional, en coproducción con FUTI y el teatro Circular, estrenó Las actas, una obra escrita y dirigida por Margarita Musto, con base en las impactantes declaraciones que el coronel retirado Gilberto Vázquez diera en 2006 ante el Tribunal de Honor tras ser detenido luego de su fuga del Hospital Militar.

Margarita Musto recibió a Caras y Caretas con parte del elenco de Las actas, los actores Daniel Espino y Gustavo Bianchi, para abordar la compleja trama de tópicos que se articulan en la obra y del trabajo creativo que implicó llevar un delicado tema de derechos humanos al lenguaje teatral.

Por sus participaciones en esta puesta, el actor Pablo Varrailhón, que encarnó a Gilberto Vázquez, obtuvo el premio Florencio a mejor actor, y Gustavo Petkoff fue premiado por el diseño y realización de la escenografía.

***

¿Cómo nace la idea de llevar al teatro este tema de tan alta sensibilidad para la sociedad uruguaya?

Margarita Musto (MM). Fue una propuesta de Gabriel Calderón. Él me planteó si se podía hacer algo teatral desde este expediente. Yo estaba atrás de las actas del caso Ceaucescu en Rumania, pero Calderón, antes de ser director de la Comedia Nacional, me manda las actas del Tribunal de Honor, que yo ya las había leído, y me dije “esto es tremendo”, pero la idea quedó ahí. Luego, cuando Calderón ya asumió como director de la Comedia, me dice: “A ver si podés hacer este trabajo”. Yo escribí una obra a partir de las actas del trabajo parlamentario sobre el asesinato de Michelini que se llama en Honor al mérito, basada en las declaraciones de una enfermera que fue testigo de quien confesó matar a Michelini.

Ese era el antecedente que tenía, pero con estas actas yo pensé que más lejos de lo que se dice acá no se puede llegar; todo lo que confiesa que hace, las reacciones que generó, ahí estaba la tensión, el conflicto teatral. Con el asesoramiento de Virginia Martínez en su trabajo de investigación y allí nace el texto, basado en las actas y en declaraciones que hizo a la prensa, porque el coronel no paraba de hablar.

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Daniel Espino.

Daniel Espino.

¿Cómo fue la transformación de los actores para llegar a personajes tan contemporáneos y que deben haber generado una intensidad emocional importante, en el escenario de un tribunal, que no es el desarrollo en un ambiente abierto?

Gustavo Bianchi (GB). Toda transformación hacia un personaje implica correrse de la persona que somos, pero en este caso estaba el desafío de la incomodidad de alejarnos de nuestros pensamientos previos, y no componer un “militar” malo per se, que puede caer en una simple parodia. Porque en este caso son colegas, son generales que le toman declaración a un coronel, es un tribunal entre pares que se conocen desde hace muchísimo tiempo y ahí esta lo sórdido del tema, porque lo mejor hubiera sido que el tribunal lo realizaran imparciales, y eso es lo que Margarita nos pidió que reflejáramos. En el ambiente hay rencores, pero están entre pares.

Daniel Espino (DE). Yo, como presidente del tribunal, tuve que ir a la composición del “militar malo” porque mi personaje es el antagonista en la estructura de la obra que Margarita concibió; para mí fue un desafío más grande de lo que me daba cuenta, porque por mucho tiempo estuve desacomodado emocionalmente y no me daba cuenta de lo que me estaba pasando, hasta que un día fuimos al Sitio de la Memoria en bulevar Artigas y Palmar y Virginia Martínez nos dice: “Ahí donde están parados estuvo tirada durante siete meses María Claudia (Gelman) gestando”, y llegué a casa totalmente descompuesto, con trastornos digestivos. Hubo que “bajar al barro” para componer este personaje. Mi personaje es el antagonista que necesita el protagonista (Gilberto Vázquez) para sostener su discurso. El otro desafío fue romper con el prejuicio porque en un momento del trabajo yo me daba cuenta de que estaba actuando como si fuera un tribunal civil juzgando las cosas horribles que confiesa, y lo que yo en realidad tenía que defender era otra cosa, el tribunal lo que defiende es la interna del ejército, eso que le llaman honor, usando la obra de Margarita, el “honor al mérito” y bajo ese honor se convalida cualquier cosa terrible mientras no toque lo corporativo, la institución. Tengo que estar siempre de mal humor porque Margarita siempre nos insistía que recordemos que había ganado la izquierda, la prensa nos acosa y nos expone todo el tiempo, el tribunal se hace en Cárcel Central porque el gobierno nos había perdido la confianza, ya no tolera más militares detenidos en dependencias de las Fuerzas Armadas y yo le reprocho a Gilberto que no estamos en “nuestra casa” y por supuesto le reprocho su fuga.

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Gustavo Bianchi.

Gustavo Bianchi.

¿Cómo fue la contención del grupo a Pablo Varrailhón (Gilberto Vázquez) para llegar a ese personaje?

MM. Es un personaje muy difícil porque además es como Hamlet, que no para de hablar, y es emocionalmente fuerte porque es bajar efectivamente a “uno de los círculos del infierno”. A la dificultad de aprender el texto, hay que comprender cada una de las cosas que decía, que confesaba, entonces fue un trabajo de comprensión que hicimos junto a Virginia Martínez de lo que implica pertenecer al ejército, trabajar en Inteligencia y el grupo lo contuvo mucho.

GB. Lo que creo que se refleja en la obra es ese ida y vuelta de sensaciones, más allá de la información de lo que había pasado. La gente que maneja esa información se va con la sensación de que acá había algo realmente pesado, con cosas muy jodidas y que se están diciendo abiertamente. Hay cosas que dice Pablo que son muy importantes, y es muy decisivo el reflejo en los otros, en las miradas, en lo gestual. Ese cúmulo de sensaciones llega al público.

DE. A mí me genera una satisfacción artística enorme lograr esa complicidad de la que habla Gustavo, porque de repente cambia un tiempo, cambia una palabra y estamos todos atentos en función de Pablo, que es la suerte de Hamlet de la obra. Y hemos logrado un trabajo colectivo entre actores, que algunos venimos de la Comedia Nacional y otros del Circular.

Sobre el final de la obra, el personaje que hace del oficial joven y simple ayudante se cuadra ante Gilberto Vázquez. Es un claro mensaje de que el tema no termina en esas actas.

MM. Exacto, el tema sigue, no cambió la formación militar, creo que no han cambiado los programas, no se han tocado, escuché algún debate, pero hay una formación que sigue siendo la misma, una victimización por parte del ejército que ahora tienen su representación política que está constantemente viendo cómo los puede favorecer, la situación de los “pobres presos” de Domingo Arena que con 65 años tendrían que salir. Y en la obra estamos hablando de grados de sadismo, de perversión, de complicidad, de los vuelos, de las cosas que hicieron después en democracia, la “operación zanahoria”, etc. Yo no estoy dando mi punto de vista, pero pregunto a toda la sociedad: ¿esto se terminó? Hablé con alguno de los ex presos políticos consultados para la obra y me confesaron que anímicamente no se encontraban en condiciones de venir a verla.

¿Cuál ha sido la reacción del público?

GB. Yo personalmente tenía dudas en cuanto a la vigencia del tema, que se bastardea, se ningunea un poco; gente que no maneje la información y no podía tener interés, otra gente que podía pensar que es un tema reiterativo, pero cuando empezamos a trabajar nos dimos cuenta de que es un material increíble. El día del estreno las reacciones fueron brutales. La gente aplaudió de pie cuando terminó, y acá, en el Circular, estamos muy cerca de los espectadores, entonces las reacciones llegan mucho más, podés percibir lo que está pasando, los silencios, las incomodidades, los movimientos en los asientos. Y me llamó mucho la atención la respuesta de la gente joven y que lograran captar lo que queremos transmitir de la peligrosidad de todo esto en el pasado y en el momento actual.

DE. Por supuesto que esto no terminó y quedan muchos tribunales pendientes y gente esperando respuesta, y eso me genera un poco de pudor revolver esa “caca de esta sociedad en la que nos ha tocado vivir”. Y es muy interesante el aplauso, el reconocimiento, pero me conmueve ver público emocionado hasta las lágrimas, tratando de ocultar su llanto muchas veces. Nos estamos metiendo con dolores muy hondos, con una fractura enorme en nuestra sociedad. Si alguien piensa que este tema ya fue, que se lo diga a alguien que tiene un ser querido, desaparecido.

¿Es un resurgimiento del teatro testimonial?

MM. No sé. El teatro siempre está cumpliendo una función, en este caso es algo muy político porque las actas del tribunal quiso ser algo secreto, pero está latiendo en toda la sociedad, sigue vivo. Hoy nos tocó hacer esto y mañana será otra cosa, pero el teatro siempre trata de lo que nos preocupa y de lo que ayude a cambiar algo para mejor. Teatro por siempre.

Las actas

  • Dramaturgia y dirección: Margarita Musto.
  • Gilberto Vázquez: Pablo Varrailhón.
  • Presidente del Tribunal: Daniel Espino Lara.
  • Vocal: Juan Graña (Teatro Circular).
  • Vocal secretario: Gustavo Bianchi (Teatro Circular).
  • Oficial auxiliar: Fernando Vannet.
  • Investigación y asesoría: Virginia Martínez. Escenografía: Gustavo Petkoff.
  • Asistencia en realización de escenografía: Juan Cummings y Leo Sosa.
  • Iluminación: Sebastián Marrero.
  • Vestuario: Soledad Capurro.
  • Diseño de sonido: Carlos da Silveira.
  • Audiovisual: Miguel Grompone.
  • Asistente de dirección: Oliver Luzardo (Teatro Circular).
  • Traspunte: Daniel Pérez (Comedia Nacional).

Por Ricardo Pose. Fotos: A. Laluz (Caras y Caretas)

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