Es un concepto que se maneja desde hace algunos años y que ha ido evolucionando desde otros que pueden considerarse sus predecesores, como por ejemplo la telemetría, con la que se miden en forma remota magnitudes físicas tales como la temperatura, presión, consumo de energía, etc.
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Los equipos humanos que trabajan en los diferentes aspectos de Internet de las Cosas (Internet of Things, IoT), desarrollando servicios y soluciones, inmersos en ese micromundo, no se han preocupado demasiado por los aspectos comunicacionales, creyendo, erróneamente, que la conceptualización no es necesaria, quedando esta en un plano por lo menos anárquico.
Por ello algunas instituciones con larga tradición en la elaboración de normas y estándares, como la UIT (Unión Internacional de las Telecomunicaciones, dependiente de ONU), han logrado dar un marco conceptual Internet de las Cosas. Es así que en su recomendación Y.4000 establece a la IoT como: infraestructura mundial para la sociedad de la información que propicia la prestación de servicios avanzados mediante la interconexión de objetos gracias a la interoperatividad de tecnologías de la información y la comunicación presentes y futuras.
Cabe complementar que esos objetos cuentan con electrónica, software, sensores y conectividad que les permite intercambiar los datos con un operador, una plataforma de gestión o incluso otros dispositivos.
Internet de las Cosas habilita un enorme espectro de posibilidades, pero la riqueza de los servicios y el aprovechamiento de esas posibilidades dependerá de qué tanto valor se le agregue a la recolección de los datos que los dispositivos envían. Esto es, si no hay una mejora en la eficiencia o en la productividad de los procesos en los cuales la introducción de IoT pudiera bien automatizar o medir, el uso de IoT en ellos sería en vano.
La mayoría de los procesos que introduzcan soluciones de IoT comenzarán a medir variables en forma automática y con mucho más asiduidad. Por ejemplo, si se introduce una solución de IoT para la medición automática de la presión arterial de pacientes con hipertensión crónica, los médicos tendrán muchísimas más medidas de su presión arterial que las que tendrían si el paciente tuviera que desplazarse a una policlínica para medírsela.
Además, las medidas, en una solución con IoT, estarían disponibles en tiempo real para que el médico las pudiera evaluar cuando lo estime necesario o cuando la plataforma de gestión que las reciba lo alerte ante un valor que estuviese fuera de los parámetros normales.
En el caso del ejemplo, el solo hecho de tener muchos datos, muchas medidas de la presión arterial del paciente, tiene un enorme valor por sí mismo, ya que el médico puede ver durante cuánto tiempo o en qué momentos el paciente tiene hipertensión y no quedarse con un único valor tomado en la policlínica. Pero si, además, a ese conjunto de valores le agregamos más variables, por ejemplo, los instantes en que el paciente toma la medicación prescripta -lo que se puede saber utilizando dispensadores inteligentes que dosifican de acuerdo a la prescripción-, y si además disponemos de esas variables para un conjunto muy grande de pacientes, las conclusiones pueden ser muy ricas.
Siempre en el caso del ejemplo, un médico y un científico de datos podrían escudriñar en los datos de muchos pacientes y trazar correlaciones entre las variables o incluso a anticiparse a episodios clínicos. Es en este punto en el que la IoT, la analítica y la inteligencia artificial se potencian. Es decir, la IoT proporciona una enorme cantidad de datos. Esos datos sirven para entrenar sistemas o programas que los puedan interpretar correctamente, aprendiendo de ellos y emplear lo aprendido para lograr la mejora de la eficiencia, la productividad, la seguridad, etc., esto es, usar herramientas de inteligencia artificial para ese fin.
Los planes de Antel
Las decisiones estratégicas de los últimos años en cuanto a inversión en infraestructura y capacidades que ha tomado Antel han habilitado a la empresa para incursionar en Internet de las Cosas y tiene operativos servicios en diferentes verticales de negocios.
Ejemplo de ellos son AntelAuto, un servicio que, mediante la conexión de un dispositivo en el puerto de diagnóstico, convierte el vehículo en un auto conectado; una experiencia de telemedicina en conjunto con el hospital Maciel, en la que se mide presión arterial a pacientes ambulatorios; y una solución para telepluviómetros de Inumet, entre otros.
Por otro lado, brinda el soporte de comunicaciones y de plataforma de gestión al servicio Sictrac del MTOP y apuntala el despliegue de contadores inteligentes de UTE basado en la red de comunicaciones de Antel, en un ejemplo de coordinación y trabajo conjunto entre las dos empresas estatales.
Al mismo tiempo, la empresa ha trabajado en la integración de capacidades específicas que permiten instrumentar soluciones de IoT para ciudades, lo que se conoce como SmartCities, en forma confiable, segura y a la altura de las exigencias que esta vertical impone.