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Cultura y espectáculos

Juana de América, 92 años después

El 10 de agosto de 1929 Juana de Ibarbourou se consagró como Juana de América.

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Su nombre de nacimiento era Juana Fernández Morales. Al casarse tomó el apellido de su esposo, el capitán Lucas Ibarbourou, y se hizo conocida como Juana de Ibarbourou. La escritora vivió hasta los 18 años en Melo, ciudad que aún conserva su casa de la niñez.

Fue mi paraíso al que no he querido volver nunca más para no perderlo, pues no hay cielo que se recupere ni edén que se repita. Va conmigo, confortándome en las horas negras, tan frecuentes (…) Allí volará mi alma cuando me toque dormir el sueño más largo y pacificado que Dios me conceda a mí, la eterna insomne (…)

Juana de Ibarbourou fue una de las poetas más reconocidas de su época, y es un ícono de la literatura uruguaya.

En 1929 fue destacada con el título “Juana de América”. Se realizó un acto en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo, presidido por Juan Zorrilla de San Martín.

(…) un grupo de jóvenes poetas me organizó en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo, una fiesta inolvidable. La presidía don Juan Zorrilla de San Martín.(…) Santiago Cozzolino, el orfebre, había cincelado el anillo de oro simbólico que me ofrecían los poetas. El ambiente era solemne, con la muchedumbre, los himnos, los delegados de toda América, y otro hombre de estatura física pequeña, pero también magnífico y grandioso: Alfonso Reyes.(…) Y a través de discursos hermosos en que la generosidad juvenil iluminaba las palabras, llegó el momento culminante, el de la entrega del anillo. El Dr. Zorrilla de San Martín fue el designado para ello y lo hizo con unas palabras breves y muy hermosas que me quedaron grabadas en el corazón: -Este anillo, señora, significa sus desposorios con América.

juana

Diario El País, 10/8/1929.

Destacada

Entre otras distinciones, fue designada en 1950 para presidir la Sociedad uruguaya de Escritores y en 1955 premiada en el Instituto de Cultura Hispánica de Madrid por su obra.

Fue muchas veces criticada por la osadía de sus versos. María Eugenia Vaz Ferreira dijo, refiriéndose a su primer libro Las lenguas de diamantes: “Yo no leo indecencias”.

Su obra incluye Raíz Salvaje, La rosa de los vientos, Loores de Nuestra Señora, Estampas de la Biblia, Chico Carlo, Los sueños de Natacha. En 1950 publicó Perdida, una obra sobre la tristeza por la muerte de su esposo y de su madre.

Juana falleció el 15 de julio de 1979. Fue velada en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo, donde había sido condecorada. Recibió honores de Ministro de Estado: la primera mujer en la historia del país que recibió esta distinción.