Dice Luis sin apellido que sin alternancia en el poder no hay democracia, sino dictadura. Lo afirma el líder del herrerismo, sector que apoyó antes, durante y después a la dictadura militar (1973-1985).
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Según este criterio, si tengo un buen empleado debo despedirlo y tomar a otro, aunque el primero demuestre una y otra vez que hace las cosas bien. Daniel Martínez responde: “Desde 1985, ha habido alternancia en el país de todos los partidos políticos, la gente ha votado y decidido. Es como decir que, en algunos departamentos que han sido históricamente blancos o colorados, hay una dictadura al no haber alternancia”.
La alternancia, en este momento, les conviene a los blancos. Tomemos nota de esa teoría. Si ganan esta elección, ¿sostendrán la misma para la próxima?
UPM, desempleo e inmoralidad
Desde que el Frente Amplio tomó las riendas del Uruguay en 2005, el desempleo comenzó a descender hasta un mínimo histórico. Ahora ha tenido un repunte importante. La crisis argentina y -en menor medida- la situación económica de Brasil golpean fuertemente al “Estado tapón”. Si no nos afectó más el colapso de los vecinos es porque el mejor ministro de Economía de América Latina (de acuerdo al ranking de Global Markets) previó un fuerte muro de contención. De no ser por ello, el efecto “tango” y el efecto “bolso” nos hubieran revolcado por el piso como en 2002.
La falta de patriotismo llevó a algunos inmorales de la oposición a proponer a UPM que no comenzara sus obras (con la correspondiente contratación de miles de trabajadores) sino hasta después de las elecciones. Entre empleos directos e indirectos, unas 10.000 personas serán ocupadas por los centenares de empresas que pertenecen o están vinculadas a la planta, lo que reducirá de manera importante el desempleo. Si la derecha gana, comenzará a gobernar con los beneficios de lo que sembró este gobierno; pero algunos opositores se pasaron de la raya e hicieron el planteo de posponer las contrataciones. Después dicen que primero está el país y luego el partido.
Compararlos con ratas implicaría ser cruel con estos humildes roedores.
Sonríe, Pablo, te estamos pagando
Pablo Mieres está dedicado a su campaña por la Presidencia. Legalmente, eso no es impedimento para que continúe ocupando su banca en la Cámara Alta; pero lógicamente, no está haciendo bien una de las dos cosas por el tiempo que demandan. Me temo que no está haciendo bien ninguna. El hecho es que Mieres es nuestro empleado y no le estamos pagando para que haga campaña, sino para que legisle, presente o estudie proyectos, reclamos y solicitudes, atienda demandas, ejerza el control sobre los distintos poderes del Estado, analice expedientes, etcétera. Sus funciones están claramente definidas en la Constitución de la República. Usar el dinero correspondiente para dedicarse a recorrer el país haciendo proselitismo, es inmoral.
Ninguno de los precandidatos del Frente Amplio mantuvo un cargo público cuando largaron sus campañas. Luis sin apellido renunció a su banca tras una larga y persistente presión social, mientras que Mieres pasaba inadvertido por la baja incidencia que tiene en el ajedrez electoral.
“Yo vivo de mi sueldo”, aclara. Por supuesto, Pablo, lo entendemos; pero vos sos el mismo que habla (y concuerdo contigo) en que hay que bajar el costo del Estado. ¿No sería bueno predicar con el ejemplo? “La gente me votó para que fuera legislador”, agrega. Sí, Pablo; para que ocupes tu tiempo y toda tu voluntad en ser un buen senador, no en ser candidato.
Aprovecho a plantear un proyecto: que se impida por ley ser candidato mientras se ocupa un cargo público. De esa manera, evitaremos estar detrás de ustedes implorándoles un mínimo de ética.
“Es muy veleidosa la probidad de los hombres; sólo el freno de la Constitución puede afirmarla”, parece gritarte a través del tiempo José Artigas.
Desfile de bolazos
La oposición no para de prometer la construcción de puentes donde no hay un río y de exigir al gobierno que deje de dar apoyo a los más humildes por medio del Mides; así como tampoco para de pedir apoyo para el sector agroindustrial. Escudándose en los pequeños y medianos productores (que en algunos rubros tienen dificultades reales) los grandes buscan pagar menos impuestos y tener más exenciones, subvenciones y beneficios… y los rosados, obviamente, a todo dicen que sí, ya que de ese sector es que proviene buena parte del dinero que sostiene a los partidos de derecha.
De otro lado, y más allá de los discursos, está la realidad. Los dos últimos gobiernos del Frente Amplio han apoyado -en el marco de diez medidas- con más de 90 millones de dólares al sector arrocero. Las medidas incluyen electrificación rural, investigación, desarrollo de fondos de cultivos, descuentos en tarifas de UTE para regantes e industriales, beneficios para el sector industrial, mesa de trabajo público-privada y sistemas de garantías.
De un lado, hachas, del otro, hechos
Por otra parte, tampoco son muchas las propuestas de Luis: eliminar la tolerancia cero que impide a sus correligionarios conducir con una copa de más, derribar aviones con carteles que digan “transporte de droga”, volver al Fondo Monetario Internacional para que nos vaya tan espléndido como a los argentinos y alguna otra. También promete combatir la corrupción. Bueno sería que comenzara practicando tan noble tarea con la mayoría de las intendencias blancas.
Juan Raúl devuelve hachazos
Cuando el hijo del último caudillo blanco abandonó el Partido Nacional, los insultos no se hicieron esperar. No es la primera vez que una figura de tal partido se pasa para el Frente Amplio. Uno de los casos más notorios fue el de Nin Novoa, luego vicepresidente y hoy canciller.
Juan Raúl ha explicado el motivo por el cual el Partido Nacional está vaciado de wilsonismo. Entre otras cosas, señaló: “Cuando el Partido Nacional, al impulso de la renovación que representó Wilson, ganó en el 89, nombró en cargos claves a quienes lo persiguieron”. “Uno de los años más difíciles del exilio de Wilson fue el 77. Hoy hay cables de la CIA que lo explican, pero la prensa de aquella época en Europa daba cuenta de que comandos uruguayos habían ido a Londres a matarlo. El embajador uruguayo escribió una carta abierta diciendo que era todo invento suyo, para hacerse la víctima. Ese embajador, cuando gana el Partido Nacional, es designado durante todo el período como embajador ante la ONU”.
El herrerismo siempre odió a Wilson, así que lo anterior no es para asombrarse; pero es bueno refrescar la memoria a quienes le flaquea.
Bonomi también
Bonomi es cruel. A cada hacha que le arroja la derecha suele responder con datos irrefutables. Hombre difícil de ser arreado a ponchazos, acaba de recordar a sus detractores que hay casos, “fundamentalmente en el Partido Nacional, en los que quien asesora a los candidatos es gente que ha estado en el Ministerio del Interior y se ha ido. En algunos casos porque fueron dados de baja por actividades vinculadas a la corrupción, o porque estaban en un trabajo policial de demasiado tiempo atrás que no correspondía con lo que estaba pasando. La verdad es que no entienden lo que está pasando”.
Afirma también que el programa sobre seguridad de Ernesto Talvi se basa en cosas que ya se están haciendo.
Bonomi aborda el tema de la criminalidad desde un flanco que hace años vengo planteando sin mayor eco, porque es políticamente incorrecto e inconveniente, pero que no por ello deja de ser verdad: “Todo esto se discute en el peor momento, que es en la campaña electoral. Toda la oposición pone el acento en el aumento de los delitos y lo adjudica a la acción policial, cuando tiene que ver con factores múltiples, con el trabajo, la educación y sobre todo con la cultura o subcultura que se crea en determinados lugares. Hubo una época en que ir preso era una vergüenza. Hoy en determinados lugares ir preso te da un galardón, prestigio. También hubo una época en que, si te podían robar 10.000 pesos sin usar un arma, lo hacían porque el delincuente prefería el hurto, ya que le daba unos meses de cárcel. Hoy prefieren hacerlo con armas porque les da otro estatus. Hubo un cambio cultural, fuerte, importante, y pensar que la acción policial de hace tantos años es efectiva para este nuevo cambio cultural es un error”, agregó.
Será incomprensible constatar que un policía termine votando a quienes los mantuvieron en la miseria durante siglos. Con el Frente Amplio se multiplicó el salario real de los policías, se les pagan las horas extras y estas son consideradas para el cálculo del aguinaldo, no se les mete presos por capricho de algún oficial, se creó un fondo para quienes deseen un préstamo a efectos de restaurar su vivienda o comprar una, se les paga nocturnidad, se mejoró la atención médica, se mejoró la calidad y cantidad de uniformes, armamentos, vehículos y tecnología. Bonomi es rechazado por algunos uniformados porque nadie como él ha combatido la corrupción que había en el Ministerio del Interior.
No hay peor ciego que el que no quiere ver ni peor sordo que el que no quiere oír
Nada de esto será recordado por la oposición. Su estrategia es convencernos de que vivimos en el infierno y no podrán explicar jamás por qué miles de inmigrantes, con y sin dinero, quieren ingresar y quedarse a vivir en este paisito.
Uruguay tiene un mercado interno pequeño, limitado, y dependiente en buena medida del bienestar de los dos gigantes que tiene como vecinos. Esa dependencia ha disminuido gracias a la gestión frenteamplista; pero no se pueden hacer milagros. Sin embargo, con todos sus problemas y mil cosas por solucionar y mejorar, este sigue siendo uno de los países más aplaudidos en todo el planeta. Es la prueba cabal de que se puede crecer mientras se ayuda a los más débiles y sin las recetas de los genios neoliberales fondomonetaristas.
La secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcenas, resaltó hace pocos días el crecimiento sostenido que Uruguay ha tenido a pesar de estar rodeado de economías en negativo, como las de Argentina y Brasil, y recordó que Uruguay es el país más igualitario de la región.
La derecha no tiene cómo rebatir datos como estos.
Que ellos sigan tirando hachas, que nosotros les devolveremos hechos.
Termino con una frase, que no es un grito, es casi un rezo…
Viva Uruguay, carajo.