Los servicios de emergencia registraron más de 2.100 solicitudes de rescate.
El 29 de abril, las fuertes precipitaciones azotaron el estado brasileño, ubicado en la frontera con Uruguay, causaron numerosos deslizamientos de tierra, así como destruyeron algunos caminos y puentes.
Calamidad por inundaciones
El gobierno local ha declarado el estado de calamidad en zonas donde hay más de 67.000 damnificados. Casi 10.000 han sido desplazadas y más de 4.500 se encuentran en refugios temporales, según la defensa civil.
Las autoridades vigilan de cerca las presas, que no están diseñadas para manejar un volumen de agua tan elevado, pero afirman que no hay riesgo inminente de rotura.
En este contexto el gobernador de Rio Grande do Sul, Eduardo Leite, advirtió que la capital del estado, Porto Alegre, con más de 1.300.000 personas, corre el riesgo de sufrir la mayor inundación de su historia por el rápido ascenso de las aguas del Lago Guaíba, a las afueras de la ciudad.
"Desgraciadamente, estamos asistiendo a un desastre histórico", declaró Leite. "Las pérdidas materiales son gigantescas, pero nuestro objetivo en este momento son los rescates. Todavía hay gente esperando ayuda".
(En base a información de Sputnik y CNN)