Lo que pretendía ser un viaje institucional de diez días para fortalecer lazos económicos y culturales se convirtió en un incidente diplomático de primer orden. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, se vio obligada a adelantar su regreso de México el pasado fin de semana, en medio de un clima de tensión.
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Ayuso acusó al gobierno de Claudia Sheinbaum de orquestar un "boicot" contra su agenda.
La gira, que comenzó el 3 de mayo, se torció casi desde el primer momento debido al tono de las declaraciones de la líder madrileña. Ayuso llegó a México tras haber calificado al país como un "narcoestado" y a su presidenta como una "dictadora de ultraizquierda", un punto de partida que, según diversos análisis, dificultó cualquier acercamiento institucional.
La chispa que encendió la mecha fue un homenaje planeado por Ayuso a la figura del conquistador Hernán Cortés en la Ciudad de México. Mientras la presidenta madrileña defendió su figura y el legado del "mestizaje", la respuesta de Sheinbaum fue contundente, calificando a Cortés de "genocida" y tachando de "ignorante" la reivindicación del conquistador en suelo mexicano.
Las tensiones escalaron en actos públicos, con protestas de colectivos indígenas y cruces de acusaciones sobre la conquista.
La versión del "boicot"
El punto de inflexión llegó con la inminente celebración de los Premios Platino del Cine Iberoamericano en el complejo Xcaret de la Riviera Maya, un evento patrocinado por la Comunidad de Madrid con cerca de medio millón de euros.
El viernes 8 de mayo, el equipo de Ayuso emitió un duro comunicado en el que anunciaba la suspensión del resto de su agenda y su ausencia en la gala. Según la versión del Gobierno madrileño, la administración de Sheinbaum había "amenazado a los organizadores con clausurar el hotel" si la dirigente española hacía acto de presencia, una acción que calificaron de "hecho sin precedentes" y de "deriva totalitaria".
El propio Grupo Xcaret, propietario del recinto, negó "categóricamente" haber recibido "amenazas o instrucción alguna" por parte del Gobierno mexicano. En un comunicado, la empresa explicó que fueron ellos quienes solicitaron retirar la invitación a Ayuso para evitar que el evento cultural se "utilizara como plataforma política" tras sus "desafortunadas declaraciones".
Reacción en caliente
La polémica desató una tormenta de declaraciones cruzadas:
Gobierno de Ayuso: El consejero de Presidencia, Miguel Ángel García Martín, defendió la gestión de la presidenta y aseguró que la "izquierda y la ultraizquierda" han preferido "cercenar la libertad" de expresión. Insistió en que Ayuso seguirá con su agenda internacional para mostrar "las fortalezas de Madrid".
Claudia Sheinbaum: La presidenta mexicana calificó la visita como una "visita fallida" y aprovechó su conferencia matutina para ironizar sobre "el absurdo" de venir a reivindicar a un "genocida" como Cortés. Sheinbaum contrastó la actitud de Ayuso con los esfuerzos de reconciliación del gobierno de Pedro Sánchez y la Casa Real.
Oposición en España: El PSOE y Más Madrid cargaron contra la dirigente popular. La portavoz de Más Madrid, Manuela Bergerot, celebró que Ayuso dejara "de hacer el ridículo" y le acusó de haberse ido de "vacaciones pagadas por todos los madrileños" (con un coste estimado de 310.000 euros), mientras que el PSOE le reprochó haber generado un "lío internacional" y mentir sobre la cancelación de su agenda.