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Mundo Bolivia | Luis Arce | Jeanine Áñez

Los sondeos dejan a la izquierda por fuera

Bolivia podría cambiar de signo político al final del gobierno de Luis Arce

Las elecciones del domingo en Bolivia muestran una pugna entre la derecha por ir al balotage, la esperanza de la izquierda está en el voto rural

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Caras y Caretas Diario

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El próximo domingo 17 de agosto se llevarán a cabo las elecciones presidenciales y parlamentarias en Bolivia, que por primera vez desde 2006 abrirían la posibilidad de un gobierno de derecha en ese país por vía electoral.

Bolivia fue un país gobernado históricamente por una derecha blanca, aún cuando el 62% de toda su población se considera indígena, el mayor de toda América, seguido por Perú con un 45%, Guatemala con un 41% y México cerca del 35%.

La victoria de Evo Morales en 2006 fue determinante no solamente en términos simbólicos sino prácticos para la población boliviana, así como para el proyecto progresista en Latinoamérica. El crecimiento económico de Bolivia y la nacionalización de los recursos, en contravía de las políticas trazadas desde los organismos multilaterales, convirtieron a Bolivia en un referente de desarrollo económico durante la primera década del presente siglo.

Evo Morales

El respaldo del movimiento social, principalmente el movimiento indígena, logró darle un piso estructural en términos políticos a los gobiernos de Evo Morales, sin dejar de lado las contradicciones gremio - estado presentes el terreno de los gobiernos progresistas. Sin embargo, las contradicciones políticas internas nunca dejaron de estar presentes.

Luego de 13 años en el gobierno los mecanismos generados con la intención de que Evo Morales se mantuviera en la presidencia empezaron a fracturar los escenarios de diálogo político al interior de las fuerzas de gobierno. El fantasma de las reelecciones ad eternum como inequívoco síntoma de formas dictatoriales aplica solo para los gobiernos de Latinoamérica, ya que nadie salió a gritar "tiranía" cuando Ángela Merkel gobernó durante cuatro pacíficos periodos entre 2005 y 2021.

Aprovechando los debates internos y a partir de un permanente germen de resistencia "antievista" con presencia en Santa Cruz de la Sierra, ocurrió el sangriento golpe de estado a manos de Jeanine Áñez, Luis Fernando Camacho y otros dirigentes de ultraderecha secundados por un sector de las fuerzas militares y policiales y apoyados abiertamente por el gobierno de los Estados Unidos.

La victoria de Arce

En medio de una brutal represión del gobierno de Áñez llegó la pandemia que sirvió como excusa al gobierno de facto para mantenerse más tiempo del proyectado y evidentemente para tratar de generar las condiciones para su permanencia en el mando. Esto hizo que finalmente las diferencias entre los sectores sociales y políticos en la izquierda se postergaran con el objetivo de enfrentarse a la continuidad de un gobierno como el de Áñez, por lo que nuevamente todo el sector alternativo se unió al alrededor de la candidatura de Luis Arce Catacora, quien resultó victorioso con un aplastante resultado en la primera vuelta.

A partir de ahí las contradicciones que estaban detenidas en el tiempo cobraron nueva vida y el monolítico bloque que gobernó durante 13 años se partió en dos, un sector se quedó con el gobierno en cabeza de Arce y el otro se fue con Evo Morales entre mutuos señalamientos de traición al proyecto.

La elección del domingo

Los sondeos más recientes dan una leve superioridad a la votación del empresario Samuel Doria Medina y el expresidente Jorge Fernando "Tuto" Quiroga, entre quienes se llevaría a cabo un posible balotage para definir el próximo presidente que ocupará el Palacio Quemado hasta 2030. Aunque el movimiento Alianza Popular presentó la candidatura de Andrónico Rodríguez, quien ya había sido precandidato en las elecciones de 2020, los sondeos lo muestran en cuarto o quinto lugar, lejos de los escenarios de disputa. La esperanza de la izquierda boliviana está puesta en la posibilidad de que los sondeos no logren reflejar el verdadero potencial del sector rural, que podria inclinar la balanza para meter a Rodríguez en la pelea por el balotage.

Caras y Caretas habló con Paula Durán, Notario electoral para Montevideo, quien está encargada del desarrollo de la jornada electoral para los ciudadanos bolivianos residentes en tierras orientales.

Votación desde Uruguay

Durán afirmó que la jornada de votación para el exterior se llevará a cabo en 22 países, y de acuerdo con el Tribunal Supremo Electoral están habilitados 369.308 ciudadanos bolivianos residentes en el exterior para ejercer su derecho al voto. Esta elección se llevará a cabo en la jornada del domingo y solamente estarán disponibles las papeletas para elegir presidente y vicepresidente, para el exterior las boletas para elección parlamentaria no están disponibles.

Aunque en Bolvia el voto es obligatorio y su no concurrencia genera sanciones económicas y administrativas, para la ciudadanía en el exterior el voto toma la forma de derecho solamente y pierde la de deber, por lo que no hay sanciones para quienes no asistan a las urnas.

Duran afirma que aunque la población boliviana en Uruguay no es muy numerosa, debido a la situación en Argentina el padrón electoral ha aumentado en el último año, llegando a las 375 personas habilitadas para votar, lo que obligó a la apertura de una nueva mesa de votación para un total de dos mesas, mientras que tradicionalmente se habilitaba una sola.

El centro electoral el próximo domingo 17 de agosto será en el Centro de Formación Permanente, que queda frente al Ministerio de Relaciones Exteriores en la calle Cuareim 1381 entre 18 de julio y Colonia entre las 8 y las 16 horas.