Hacete socio para acceder a este contenido

Para continuar, hacete socio de Caras y Caretas. Si ya formas parte de la comunidad, inicia sesión.

ASOCIARME
Mundo inaceptable |

Las imposiciones del bloque

La "inaceptable" propuesta europea para el Mercosur

Lula da Silva calificó de "inaceptable" la última propuesta europea en las negociaciones para un acuerdo comercial con el Mercosur.

Suscribite

Caras y Caretas Diario

En tu email todos los días

Los presidentes del Mercado Común del Sur (Mercosur) celebraron este martes una nueva cumbre del bloque en Puerto Iguazú, en la provincia argentina de Misiones, donde se abordaron temas clave para la integración y expansión económica regional. Más allá de las diferentes posiciones, los mandatarios de Argentina, Alberto Fernández, Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, Paraguay, Mario Abdo Benítez, y Uruguay, Luis Lacalle Pou, ratificaron la intención de concretar el acuerdo con la Unión Europea (UE), que ya lleva dos décadas de negociaciones. El presidente brasileño, en este sentido calificó como "inaceptable" la última propuesta europea en las negociaciones.

https://twitter.com/ActualidadRT/status/1676415028680077312

Acuerdo con la UE

Para Fernández, jefe de Estado anfitrión, el bloque latinoamericano fue "el que más cedió" en las bases del entendimiento firmado en 2019 con la UE. En ese sentido, llamó a sus socios a reimpulsar un acuerdo "equilibrado" para "preservar los intereses" de la región y evitar un pacto "desigual".

La posición del argentino coincidió con la de su par brasileño Lula da Silva, quien afirmó que el acuerdo no puede "condenar" a las naciones del Mercosur a ser "el eterno papel de exportadores de materias primas".

"Me comprometo a concluir el acuerdo con la Unión Europea, el cual debe ser equilibrado y asegurar el espacio necesario para la adopción de políticas públicas a favor de la integración productiva y la reindustrialización", expresó Lula, quien recibió la presidencia 'pro tempore' del Mercosur de parte de Argentina.

Lula cuestionó la "carta imponiendo algunas condiciones" remitida en marzo por la UE.

"La carta es inaceptable tal como fue escrita. No aceptamos y estamos preparando otra propuesta" para llevar a Bruselas, que el 17 y 18 de julio acogerá el encuentro de la UE con la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac), manifestó Lula.

Según Fernández, las demoras en la finalización del convenio tienen que ver con "la falta de trabajo de países europeos", y no por "la falta de consenso o vocación de trabajo por parte de los países miembros del Mercosur".

Los problemas del acuerdo Mercosur-UE

El primero se refiere a la cuestión ambiental. Desde el 2019, uno de los principales puntos de preocupación de los europeos ha sido la falta de compromisos sólidos por parte del Gobierno brasileño con relación a la deforestación de los bosques y su lucha contra el cambio climático. Las críticas europeas a la gestión brasileña de la Amazonia, especialmente durante el Gobierno de Bolsonaro, suscitaron durante mucho tiempo un gran malestar entre las partes. Lula (que también será presidente del Mercosur), por su parte, criticó recientemente al Parlamento francés que pretende impedir la ratificación del acuerdo entre los bloques al inferir que Brasil es incapaz de cumplir con las propuestas del Acuerdo de París en cuanto al tratamiento de las cuestiones ambientales.En respuesta a estas acusaciones, el presidente brasileño señaló que ningún país europeo cumple más los objetivos medioambientales que Brasil.

Sin embargo, en su discurso frente a la Torre Eiffel durante el evento Power Our Planet en París, el líder brasileño mencionó que no son los pueblos africanos o latinoamericanos los que contaminan el mundo, sino los que llevaron a cabo la revolución industrial y han seguido contaminando el planeta durante los últimos 200 años.Se trataba de una alusión directa a los Estados europeos avanzados, incluidos el Reino Unido, Francia, Alemania e Italia, entre otros, a los que les gusta señalar con el dedo al resto del mundo, pero que se olvidan de mirar sus propios errores y problemas históricos en la gestión de la cuestión medioambiental.

Además, los europeos, como es bien conocido, son excelentes para ocultar sus intenciones de relativizar la soberanía de otros países, criticando sus políticas internas y externas, no solo cuando se trata de políticas ambientales, sino también en otras áreas en las que están involucrados sus intereses.

En segundo lugar siguiendo con los intereses nacionales, el sector agropecuario, uno de los principales segmentos económicos de los países suramericanos, ve ciertos problemas en la ratificación del acuerdo debido al proteccionismo europeo en relación con las exportaciones de carne y otros productos alimenticios del Mercosur.

Sin embargo, la Unión Europea también critica ciertas prácticas de producción y normas sanitarias de los países del Mercosur, en una clara intención de imponer barreras no arancelarias al comercio bilateral. Diputados franceses, por ejemplo, llegaron a plantear la exigencia de que los agricultores de América del Sur utilicen las mismas normas medioambientales y sanitarias presentes en Europa, lo que reduciría su competitividad internacional.

Otro asunto delicado entre los dos bloques se refiere a las exigencias europeas de proteger a sus empresas farmacéuticas y sus patentes, lo que, en la práctica, podría obstaculizar el acceso a medicamentos genéricos más asequibles en los países del Mercosur.Este ha sido un tema controvertido, ya que las poblaciones de los países del sur global (incluida América del Sur) dependen de la obtención de medicamentos más baratos para el tratamiento de enfermedades.Además, otra cuestión de naturaleza muy controvertida que envuelve al acuerdo es la asimetría económica entre las dos alianzas.

Dada la intención de promover una apertura económica integral, el acuerdo podría beneficiar principalmente a las economías industriales más fuertes de la Unión Europea, perjudicando el proceso de reindustrialización brasileño, por ejemplo, y fijando el papel de los países del Mercosur como meros exportadores de materias primas.

Por último, otro punto criticado por Brasil en relación con el acuerdo se refiere a la contratación pública, en la que la Unión Europea exige que las empresas extranjeras reciban el mismo trato que las brasileñas en los procedimientos de licitación pública.

"Ellos [los europeos] quieren que el Gobierno brasileño compre cosas extranjeras en lugar de cosas brasileñas", declaró Lula en una reciente entrevista.

El mandatario brasileño añadió también que su país no puede renunciar a la contratación pública porque representa la única "oportunidad de supervivencia para las pequeñas y medianas empresas" del país.

Temas