Fuerzas especiales de la provincia serbia Kosovo (ROSU) asaltaron con vehículos blindados una represa situada en el lago Gazivode. Esto sucede en medio de una escalada de las tensiones, luego de que en el norte de la región los ciudadanos serbios bloquearan la carretera principal que une a la capital insurgente.
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Las unidades especiales de la Policía kosovar cometieron un asalto ilegal en Gazivode, anunció el director de la Oficina gubernamental serbia para Kosovo, Petar Petkovic, al representante especial de la Unión Europea para el diálogo entre Belgrado y Pristina, Miroslav Lajcak.
"Acabo de informar a Miroslav Lajcak de una invasión armada e ilegal de las fuerzas especiales de [primer ministro de Kosovo, Albin] Kurti en Gazivode. Arrebataron las llaves a los guardias, destrozaron las banderas serbias", escribió Petkovic en su cuenta de Twitter.
Agregó que "la UE debe frenar al matón y usurpador Kurti en sus acciones unilaterales y armadas con las que quiere provocar una guerra".
Según algunas fuentes no oficiales, los miembros de ROSU derribaron las cercas que cerraban la carretera en el emplazamiento de Gazivode para llegar más rápido a las bases de Yasenovik y Brniak. Un obrero local relató que llegó a Gazivode a medir el nivel del agua tras las fuertes lluvias y vio como cinco miembros de ROSU entraron y rompieron la compuerta de la represa grande.
Despliegue de tropas
Serbia solicitará a la fuerza internacional KFOR de la OTAN que le permita desplegar sus tropas militares y policiales en Kosovo y Metohija, declaró el presidente serbio, Aleksandar Vucic.
"En virtud de la resolución 1244 del Consejo de Seguridad de la ONU, enviaremos una solicitud al jefe de la KFOR para que garantice el despliegue de un contingente del Ejército y la Policía de Serbia en el territorio de Kosovo y Metohija", dijo Vucic este sábado en su mensaje a la nación.
El jueves pasado, el director de la Oficina para Kosovo y Metohija del gobierno serbio, Petar Petkovic, afirmó que Belgrado estudiará el redespliegue de hasta mil agentes de seguridad en el norte de Kosovo debido a las acciones ilegales de Pristina.
Compleja historia
Kosovo, una antigua provincia serbia poblada mayoritariamente por albaneses, proclamó en 2008 su secesión que hasta la fecha fue reconocida por más de 100 países, pero no por Serbia, Rusia, China, España, Grecia, Irán, Argentina, Brasil y varios otros.
A finales de julio pasado, en el norte de Kosovo aumentaron las tensiones, después de que las autoridades anunciaran que prohibirían los documentos de identidad y las matrículas serbias.
Pristina alegó que la medida es simétrica a las restricciones de Belgrado, que no reconoce a Kosovo como Estado independiente, obliga a cambiar las matrículas kosovares y otorga documentos de identidad provisionales a los titulares de papeles emitidos en la república autoproclamada.
(En base a Sputnik)