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Mundo redes sociales |

Nueva ley

¿Un ejemplo a seguir?: Australia prohíbe las redes sociales en menores de 16 años

Nueva ley en Australia obliga a bloquear cuentas de menores de 16 años. Meta ya comenzó a eliminar perfiles y el resto del mundo observa.

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Aunque la ley aún no rige, Meta se adelantó y comenzó a eliminar perfiles de Instagram, Facebook y Threads el 4 de diciembre. Ese movimiento marcó el inicio del proceso y desató inquietud global sobre el alcance real de una medida que podría transformarse en un nuevo estándar regulatorio.

La norma fue aprobada en noviembre de 2024 tras un intenso debate parlamentario, impulsado por campañas de padres y organizaciones de salud mental que pedían frenar el acceso temprano a redes consideradas nocivas para el desarrollo emocional. Con apoyo mayoritario, el Gobierno sacó adelante una de las regulaciones más agresivas en la historia digital australiana, pese a las críticas de empresas tecnológicas y legisladores que alertaban sobre riesgos de privacidad y fallos técnicos.

Las cifras dimensionan el desafío

En Australia hay unos 440.000 usuarios de 13 a 15 años en Snapchat, 350.000 en Instagram, 200.000 en TikTok y 150.000 en Facebook. Todas esas cuentas deberán desaparecer de un día para otro. Sin embargo, la ley no bloquea el acceso general, solo la posesión de cuentas, y aplica a un número limitado de plataformas, dejando fuera servicios muy utilizados por adolescentes como Discord, Roblox, Pinterest, WhatsApp o YouTube Kids.

La implementación recae sobre la industria tecnológica, que deberá identificar y desactivar perfiles menores de edad mediante herramientas que van desde análisis faciales hasta patrones de comportamiento escolar. El escenario promete errores, apelaciones y nuevas controversias sobre privacidad.

El Gobierno defiende la norma como una política de salud pública, comparable a las restricciones de edad para el alcohol o el tabaco. Argumenta que el objetivo es frenar el ciberacoso, la ansiedad generada por algoritmos y situaciones extremas de daño psicológico. Las empresas tecnológicas, por el contrario, consideran que la regulación es improvisada y que podría eliminar herramientas diseñadas justamente para proteger a los menores, aunque cumplirán para evitar multas de hasta 50 millones de dólares australianos.

Los propios adolescentes ya anticipan resistencia: en una encuesta de más de 17.000 jóvenes, la mayoría consideró que la medida no funcionará y que seguirá usando redes por vías alternativas.

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