Uno de los puntos criticados por el escueto documento presentado, fue en relación a la fijación del salario mínimo nacional y el posible enganche de las pasividades más bajas a este.
Abdala lo rebatió señalando que “en lugar de que el salario mínimo sea definido únicamente por el Poder Ejecutivo, con una simple consulta a los representantes de las partes, este se defina a través de la negociación colectiva, como sucede en las ramas de actividad donde los Consejos de Salarios establecen los salarios mínimos por categoría”.
Otro de los aspectos que ha sido cuestionado públicamente tiene que ver con la financiación de la propuesta y de la supuesta debacle que generaría. Abdala fue categórico: “Parten de la premisa de que esta reforma implicaría una necesidad de asistencia financiera de alrededor de 1.400 millones de dólares anuales. No están considerando los ahorros que significaría para el país no tener que transferir recursos a las AFAP, pagar los gastos de administración que el Banco de Previsión Social, les hace en forma gratuita a las AFAP, ni pagar -como establece la ley 20.130-, con recursos de rentas generales el ingreso a las AFAP de todos los trabajadores que hoy están en las cajas paraestatales.”
Para el presidente del PIT-CNT “la reforma busca garantizar jubilaciones y pensiones dignas sin perjudicar otros servicios esenciales, y denuncia la falacia de los argumentos que claman por aumentos regresivos como el IVA.”
Abdala dijo que la propuesta de la reforma “es para aumentar las jubilaciones más bajas; no tiene nada que ver con castigar a los sectores más desposeídos. Existen múltiples conexiones en los sistemas familiares: si quien está jubilado gana un poco más, las transferencias intrafamiliares, que se hacen para ayudar al papá o a la mamá, también se alivian un poco”
Finalmente llamó a no responsabilizar “al plebiscito por el hecho de que tengamos un mercado laboral con enormes limitaciones, donde más de 550.000 personas ganan menos de 25.000 pesos”.
(En base a entrevista publicada por PIT-CNT)