Los empresarios hacen todo para mejorar la rentabilidad, bajar los costos y evadir controles, aunque después esos comportamientos terminen produciendo graves perjuicios para la sociedad. O sea, no es lo mismo querer bajar el precio de la pasta de dientes, como mencionó el ministro, que estaría muy bien, que autorizar a los empresarios a importar cualquier producto y en cualquier condición, sin que nadie del Estado controle eso. No es lo mismo regular para que el Estado dé respuesta a solicitudes y planteos que asumir que, por defecto, cualquier planteo sin respuesta es bueno.
Semejante cheque en blanco implica riesgos inaceptables. Imagínense que alguien solicite una reválida en la Universidad y la ausencia de respuesta definitiva en sesenta días, convirtiera al solicitante en ingeniero o en médico, sin que nadie chequee la equivalencia razonable de sus estudios. Es posible que muchas de las ideas que maneja Oddone para esa ley estén muy bien. Si así fuera, entonces seguramente será una mini mini reforma, porque la teoría de que en Uruguay la competencia o la inversión no florecen porque hay muchos controles es un delirio que solo sostienen - algunos pocos - empresarios. Pero incluso en el mejor escenario, el menos modesto de ellos, transformar eso en el “buque insignia” de lo que el gobierno quiere mostrar es para llorar.
La izquierda no ganó para eso y además es verdaderamente insoportable que el ministro que se la pasea haciendo gestos para la clase empresarial y la derecha, que está empecinado en el control fiscal, que juguetea con la idea de una rendición de cuentas de artículo único y gasto cero, que se opone a cualquier proyecto que se parezca a izquierda, ahora pretenda emocionarnos con un planteo de tan bajo vuelo, tan poca enjundia, y tan sospechoso. Este proyecto puede ser positivo. Hay que leerlo con cuidado, con la guardia en alto. Pero lo que seguramente no puede ser es un buque insignia.
Si el Frente Amplio no advierte que los frenteamplistas ya no entienden nada, que la insatisfacción creciente requiere otro tipo de propuestas, otras ideas y otras profundidad, me temo que aún no hemos llegado al piso y que la tirria y la decepción de la opinión pública no harán otra cosa que aumentar.