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Sociedad Fernando Olivera | Estrategia Nacional |

Día Mundial contra el Trabajo Infantil

Trabajo infantil: alertan por nuevas formas invisibles ligadas a videojuegos y redes

Fernando Olivera, director de Cippus, explicó a Caras y Caretas los desafíos que plantean las nuevas formas de ttrabajo infantil en entornos digitales.

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En el marco del Día Mundial contra el Trabajo Infantil, organizaciones sociales advirtieron que la problemática en Uruguay ya no puede analizarse únicamente desde sus manifestaciones tradicionales. El crecimiento de las plataformas digitales, la monetización de contenidos y la participación de niños y adolescentes en actividades vinculadas a redes sociales, videojuegos y entornos virtuales plantea nuevos desafíos para la detección y prevención de situaciones de explotación económica.

Según la Encuesta Nacional sobre Trabajo Infantil 2024, en Uruguay existen al menos 40.200 niños, niñas y adolescentes en situación de trabajo infantil. Sin embargo, Fernando Olivera, director de Cippus, integrante del Comité para la Erradicación del Trabajo Infantil en representación de Anong e integrante de la Secretaría de la Plataforma de Infancias y Adolescencias de Uruguay, sostuvo que esa cifra podría ser significativamente mayor.

“Tenemos una cifra que data de 2024, o sea que es bastante nueva, que habla de al menos 40.200 niños en situación de trabajo infantil”, señaló. No obstante, explicó que la medición presenta limitaciones metodológicas y que existen modalidades que no fueron contempladas.

“Decimos al menos porque la encuesta presentó serias dificultades a la hora de su ejecución”, afirmó. Además, indicó que “no contempla ni el trabajo de niña, niño y adolescente en entornos digitales y obviamente no contempla los entornos delictivos, o sea que la cifra seguramente asciende a mucho más”.

La advertencia coincide con el planteo realizado por organizaciones sociales en un comunicado difundido con motivo de la fecha, en el que señalan que “el trabajo infantil cambió de forma: hoy también ocurre en entornos digitales”. Entre las modalidades identificadas figuran la monetización de contenidos digitales, los niños influencers, el gaming, las economías ilegales, las tareas de cuidado intensivas y nuevas formas de explotación invisibilizadas o naturalizadas.

Cuando el juego se transforma en negocio

Para Olivera, uno de los principales cambios de los últimos años es el desdibujamiento de las fronteras entre el entretenimiento y la generación de ingresos. “El crecimiento exponencial de los gurises en los entornos digitales ha llevado a que muchos de los espacios de recreación, ocio o juego se hayan convertido en espacios de monetización”, sostuvo.

En ese sentido, mencionó que algunos videojuegos generan ganancias a través de la venta de productos virtuales y pueden exponer a niños y adolescentes a situaciones de riesgo. “Hemos detectado en Roblox que para pasar de fase o generar determinadas ganancias dentro del mismo videojuego se ganan determinados productos y, si no, hay que pagarlos”, explicó.

Según señaló, estas dinámicas pueden derivar en situaciones de vulnerabilidad que involucran tanto aspectos económicos como riesgos de explotación. “Aparecen adultos jugando en esos videojuegos para pagarle a niños y obviamente con otros fines que hemos detectado: cuestiones de explotación sexual y trata”, afirmó.

Olivera también puso el foco en el fenómeno de los influencers infantiles y familiares. “Muchos gurises monetizan contenido que son productos comerciales muchas veces que no tienen nada que ver con las infancias”, indicó.

A su juicio, detrás de estas prácticas suelen existir presiones comerciales o familiares. “Ese producto que comercializan los gurises a través de ser influencer tiene que ver con presiones comerciales o presiones de la familia que son las que terminan determinando qué contenidos sirven o no”, señaló.

El comunicado difundido por las organizaciones advierte que actualmente “las fronteras entre juego, entretenimiento, exposición y trabajo se volvieron cada vez más difusas en los entornos digitales” y que actividades aparentemente recreativas pueden implicar “generación de ingresos, exposición pública, presión comercial o utilización económica de las infancias y adolescencias”.

La necesidad de repensar el fenómeno

Consultado sobre las acciones necesarias para enfrentar estas nuevas modalidades, Olivera consideró que el primer paso es revisar los conceptos tradicionales asociados al trabajo infantil.

“Lo primero es reconceptualizar algunas cuestiones sobre trabajo infantil o sobre la explotación económica que está teniendo muchas de nuestras infancias”, expresó.

Asimismo, sostuvo que es necesario fortalecer la protección en los entornos digitales. “Hay que generar entornos digitales más amigables y que respeten los derechos de nuestras infancias”, afirmó.

En esa línea, cuestionó la facilidad con la que los menores pueden ser derivados desde videojuegos a espacios de interacción con adultos. “No puede ser que tengamos videojuegos donde uno con un clic pasa a un grupo de WhatsApp donde hay adultos que sacan y extraen todos los datos de los gurises”, señaló.

También alertó sobre otros fenómenos asociados al uso de plataformas digitales. “Hay todo un crecimiento de la ludopatía, de las apuestas clandestinas online; hay un montón de advertencias y un montón de trabajo para hacer ahí atrás”, sostuvo.

Una estrategia nacional pendiente

Olivera identificó como principal desafío para el Estado la elaboración de una estrategia nacional de prevención y erradicación del trabajo infantil, un instrumento que, según afirmó, Uruguay aún no ha desarrollado.

“El primer desafío que tiene el Estado es construir la primera estrategia nacional de erradicación y prevención de trabajo infantil, que nunca construyó”, aseguró.

Si bien informó que recientemente se presentó un borrador para comenzar a trabajar en el tema, consideró que es necesario acelerar el proceso. “Necesitamos poner el pie en el acelerador e invertir recursos y generar una respuesta que sea acorde a estos diferentes tipos de trabajo infantil, con la realidad tecnológica”, afirmó.

A su entender, cualquier estrategia deberá contemplar tanto las nuevas modalidades de explotación como las desigualdades estructurales. “Tiene que abordar las diferentes realidades de los territorios y, sobre todo, atender las situaciones de desigualdad y pobreza en las cuales están sumidas muchas de las familias que tienen niños o adolescentes en situación de trabajo continuo”, sostuvo.

Olivera recordó además que la elaboración de un plan nacional constituye un compromiso asumido por Uruguay en el ámbito regional. “Uruguay tiene comprometido dentro del Mercosur desde 2009 que va a generar un plan nacional para la erradicación y prevención de trabajo infantil”, señaló.

“Argentina va por el quinto, Brasil por el cuarto, Paraguay por el tercero y nosotros no tenemos ninguno todavía”, agregó.

Las organizaciones de la sociedad civil prevén impulsar durante este año una consulta nacional con niños, niñas y adolescentes para incorporar sus perspectivas al diseño de la futura estrategia.

“Vamos a generar una consulta con niños, niñas y adolescentes de todo el país para que la voz de los gurises esté en esa estrategia nacional”, adelantó. Según explicó, la iniciativa incluirá instancias virtuales y encuentros presenciales en distintos puntos del país.