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Política memorial | terrorismo de Estado | ex presas políticas

Una batalla por la memoria

"El memorial demuestra que las mujeres también luchamos"

El pasado martes se inauguró un memorial dedicado a las ex presas políticas que busca "rescatar la memoria frente a la cultura del olvido y la impunidad".

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“Reconocimiento a las presas políticas, a todas las mujeres y las adolescentes que lucharon y resistieron durante la actuación ilegítima y el terrorismo de Estado entre 1968 y 1985 en Uruguay”, dice la leyenda plasmada en uno de los perfiles del memorial que se inauguró este martes en una plaza cercana al Palacio Legislativo.

En este espacio, la memoria se materializó en un gran abrazo representado por un círculo de acero de 18 metros de diámetro, sostenido por 10 pilares de metal, que llevan los nombres de 1.758 mujeres que fueron procesadas por la justicia militar.

“Aquí hemos librado una batalla por la memoria, y lo hemos hecho reconquistando el espacio público de la ciudad, frente al Palacio Legislativo, el mismo que hace 50 años fue avasallado por el golpe de Estado”, dijo una de las integrantes del colectivo durante el acto de inauguración. “Este memorial pretende rescatar la memoria frente a la cultura del olvido y la impunidad, lo que implica reconstruir una historia que es en parte ignorada y también silenciada”.

El proceso para la construcción del memorial inició a mediados del año pasado con una convocatoria de propuestas que impulsó la Intendencia de Montevideo (IM) junto al colectivo de ex presas políticas de Uruguay y Crysol y contó con el auspicio de la Junta Departamental, la Facultad de Arquitectura, la Sociedad de Arquitectos del Uruguay y la Universidad de la República. Fueron a concurso 26 postulaciones y, finalmente, el equipo que ganó fue el integrado por María Victoria Steglich Crosa, Facundo Álvarez Ott, Martín Mitropulos Miceli, Martín Balmori Amoedo y Diego García da Rosa Costanzo.

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Mujeres políticas, luchadoras sociales

Las ex presas políticas expresaron reconocerse en el memorial, al decir “nosotras somos este espacio”, pero también sienten que va dedicado a muchas otras personas que formaron parte de la lucha. Además, transmitieron que pretenden que la juventud se apropie del lugar y enviarle a esta “un mensaje de paz y esperanza”. “Este memorial hablará de la solidaridad de las familias, de los vecinos y las vecinas, también de nuestras madres: luchadoras incansables frente a la imposición del silencio que nos fortalecían con sus miradas y con sus sonrisas. Aquellas que soportaron todo tipo de maltratos cuando nos buscaban, y cuando se hicieron cargo de nuestras hijas e hijos. Hablará también de las madres que aún siguen buscando, sin tener respuesta”.

Aseguraron también que el memorial “siempre nos emocionará”, ya que recordará a “las compañeras que ya no están, las que nos siguen hablando al oído, que brillan en nuestro recuerdo. Todas ellas forman parte de un guion que no se corta. Siguen viviendo con nosotras, formando parte de nuestra historia”.

Por otro lado, rememoraron el período que inició el 27 de junio de 1973, fecha en la que se instauró la dictadura civil y militar y el Plan Cóndor, que “asoló” al país hasta marzo de 1985, “ocasionando una verdadera tragedia nacional, cuyos efectos y daños se extienden por lo menos hasta la tercera generación de víctimas”. “Durante este período, como luchadores sociales, gremiales y políticas, miles de mujeres fuimos indebida e ilegítimamente privadas de libertad, en condiciones diseñadas para la destrucción, y muchas asesinadas”, agregaron.

Reivindicaron el “rol importante” que protagonizaron las mujeres durante el largo proceso de lucha popular, y aseguraron que, hasta el momento” no ha sido “debidamente reconocido, ni por la sociedad ni por el Estado”. “No fuimos ni somos heroínas, fuimos y somos mujeres políticas, luchadoras sociales”, sentenciaron.

Por su parte, la integrante de Crysol y ex presa política Nélida Chela Fontora valoró la concreción de la huelga general de la clase trabajadora para enfrentar el golpe de Estado, reivindicó la resistencia y las formas colectivas de lucha clandestina en pos de la defensa de las libertades y los derechos humanos. “Hoy vivimos en democracia, Uruguay se destaca como país avanzado en materia de institucionalidad en Estado de derecho. Esto es una gran conquista del pueblo uruguayo, sin negar al contexto exterior, con todos nuestros exiliados que siempre denunciaron y colaboraron con quienes estábamos presas y con quienes estaban libres. Así se halló la salida política”.

Y sumó: “En esa batalla histórica las mujeres supimos ser parte de todos los planos y en todos los frentes. Desde diferentes roles y lugares, en todo el proceso del pasado reciente, jugamos un papel decisivo”.

“Fuimos detenidas, desaparecidas, asesinadas, exiliadas, clandestinas, rehenes, parimos en las cárceles, nos hicieron abortar por la tortura, destituidas, perseguidas presas políticas, botín de guerra de terroristas, incluso siendo niñas y adolescentes”.

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Desafío cumplido

Ivonne Klingler, integrante del colectivo Ex Presas Políticas de Uruguay, dialogó con Caras y Caretas sobre lo que significó para ella la instalación del memorial: “La lucha de las mujeres quedó vivenciada en este espacio. Para nosotras [el memorial] era un desafío frente a la invisibilización, demostrar que las mujeres luchamos, ni más ni menos que nuestros compañeros, pero luchamos, estuvimos ahí siempre, más allá de que nos borraron y desautorizaron”.

Cuando vio su nombre grabado en el memorial lo primero que sintió fue orgullo. “Pienso que quienes no me conocen van a leer mi nombre allí y sabrán que esta mujer luchó por un país mejor”. Inmediatamente la invadió una sensación de vacío, por los nombres que no están, por las compañeras que faltan. “Tenemos muertes ilegales, escondidas, compañeras y compañeros que seguimos buscando, ahora acaban de encontrar restos de una mujer, que seguramente pertenezcan a una de las compañeras nombradas en el memorial”.

Aclaró que los nombres que aparecen en los perfiles del memorial “son parciales”, ya que hubo muchas mujeres que también fueron torturadas y detenidas, pero cuyas detenciones no se pudieron confirmar. “Son miles de mujeres más, que estuvieron presentes, que nos ayudaron antes y durante la clandestinidad, escondiéndonos en sus casas, dándonos de comer y después llevándonos paquetes al penal”.

Klingler fue detenida en el año 1982, en la calle, tras luchar durante ocho años en la clandestinidad. Había sido fichada en el año 1973, cuando cursaba sus estudios en la Facultad de Medicina, y participó en una ocupación. “Cuando nos desalojaron los soldados, violentamente, quedé fichada y me dejaron una citación en mi casa para que me presentara. Hablé con mi familia y resolví no presentarme porque no había garantías de nada. El Cilindro se había llenado de gente, no existían las radios, no había noticias, no sabíamos lo que pasaba”.

De forma inevitable muchas imágenes de aquellas épocas oscuras se colaron en el sentir de Klingler, mientras inauguraban el memorial. En tal sentido, se refirió a las madres, hermanas, hijas, hijos, u otros familiares, como su sobrina, que este martes la acompañó a la jornada de inauguración, pero que tenía solo 5 años cuando la iba a visitar a la cárcel. “Ella [su sobrina] estaba muy enojada con los soldados porque la revisaban. Una vez un soldado dejó el tolete apoyado contra la pared, ese palo largo que tienen, y se lo sacó para dármelo a mí, para que me escapara”.

Aseguró que para los adultos fueron tiempos muy difíciles, pero también para esas niñas y niños que llegaban a los centros de detención a ver a sus seres queridos encerrados y se daban cuenta de que no podían salir de ahí ni hacer ciertas cosas, como, en ocasiones, abrazarlos. “A veces les rechazaban la visita, les decían que no podían ver a su mamá porque se había portado mal. Todas esas imágenes estuvieron presentes en la inauguración del memorial”.

Consultada sobre los motivos de la invisibilización de las mujeres en la historia del pasado reciente, expresó: “La sociedad fue educada y condicionada en esos términos, desde hace siglos. La mujer era encargada de procrear, cuidar a la familia, no podía ocuparse de otra cosa, mucho menos meterse en luchas que tenían que ver con el futuro del país, la política, los sindicatos o defender los derechos. Eso era tarea de hombres. Asimismo, nos decían en el centro clandestino de La Tablada: ‘Lo que te va a pasar acá es culpa tuya porque te ubicaste en un lugar que no te corresponde’. Era como una doble venganza porque eras mujer, pero también militante”.

La ex presa política celebró que en la actualidad la juventud está entendiendo que “las mujeres luchamos a la par de los hombres y que somos responsables del futuro de este país”.

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Encuentro con la historia

“Poner en evidencia otra parte de la lucha: la de las mujeres”, eso significó para María Elia Topolansky la colocación del memorial. Ella fue una de las tantas ex presas políticas que llegó desde el interior para atestiguar la realización del memorial, y así reencontrarse con parte de su historia. Su nombre también está grabado en los perfiles de la obra, pero ella no lo buscó y es algo que dejó para más adelante. “Se juntaron tantas emociones, reencuentros y abrazos que no pude buscar mi nombre. Me encontré con compañeras que hacía 40 o 50 años que no veía, y para mí lo más importante fue el encuentro con la historia. Cuando vuelva a Montevideo lo voy a ir a mirar [su nombre en la placa], tranquila.

A ella la detuvieron tres veces, la primera fue en 1969 y permaneció un tiempo recluida en la cárcel de Cabildo hasta que logró fugarse y así pasar a la lucha clandestina. En 1971 la volvieron a detener y también fue a parar a Cabildo, desde donde se fugó nuevamente. En 1972 la detuvieron en el departamento de Paysandú y no recuperó la libertad hasta el 10 de marzo de 1985.

Topolansky trabajó en la Comisión de la Memoria de Paysandú y sostiene que todos los memoriales y las marcas de memoria tienen importancia porque nos hablan del pasado y porque el pasado forma parte de nuestro presente. “La mejor manera de entender el presente y proyectar el futuro es conociendo el pasado. Y señalar los lugares y los acontecimientos es fundamental porque ese espacio físico va a ser un punto de reflexión para toda la gente que pase, que pregunte”, afirma.

Con respecto a la discusión que se generó en torno a la instalación de este memorial, sobre su pertinencia o no, expresó: “Así como aceptamos el nomenclátor de las calles, las marcas de memoria deberían aceptarse naturalmente, pero cuando se plantea la aparición de un memorial siempre se discute si son necesarios o no. La humanidad necesita de su historia, en todos los tiempos, porque no caímos del cielo, somos un proceso”.

El memorial está ubicado en una plaza cerca del Palacio Legislativo, con mucho tránsito vehicular y cierta dinámica cotidiana, donde seguramente pararán muchos jóvenes a tomar mate, o a donde irá a jugar un niño con su abuela. Así le gusta imaginarlo: “Ese niño o niña que va allí a jugar puede preguntar, por ejemplo, qué significa el memorial, por qué está escrito, y desde esa pregunta inocente se dispara la memoria, un recuerdo, una imagen o algo que a ese niño le quede grabado y que sea un punto de partida para entender su presente”.

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