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Política

Aggiornarse le dicen

Farmear FA: ¿por qué el Frente Amplio busca incentivar la militancia digital en los comités de base?

El Frente Amplio discute cómo renovar los comités de base para recuperar participación en una sociedad donde los jóvenes se organizan de nuevas maneras.

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El Frente Amplio abrió una discusión estratégica sobre cómo renovar su principal herramienta territorial. El Congreso José Pepe Mujica debate cambios en la orgánica mientras la Fundación Liber Seregni impulsa talleres de militancia digital en los Comités de Base para acercar a nuevas generaciones.

El Día del Comité de Base mostró una dura realidad: locales llenos de historia, pero con escasa presencia juvenil.

Ese contraste terminó de instalar una pregunta que atraviesa al oficialismo: ¿cómo reconstruir la participación política en una sociedad hiperconectada sin renunciar a la militancia cara a cara?

Un informe publicado este fin de semana por La Diaria muestra que la discusión ya llegó a la estructura frenteamplista. El documento que será debatido en el Congreso José Pepe Mujica propone “aggiornar” el funcionamiento de los comités de base y habilitar nuevas formas de participación, entre ellas instancias de militancia digital como complemento —y no sustitución— del trabajo territorial.

Del Comité de Base al algoritmo

La senadora Bettiana Díaz sintetizó el dilema durante una actividad en el comité Martín Fierro. Al referirse a las multitudinarias reuniones espontáneas de adolescentes organizadas desde TikTok, sostuvo que los jóvenes “lograron trascender la pantallita y se juntaron”, y advirtió que las organizaciones políticas también deben aprender de esas nuevas formas de sociabilidad.

El diagnóstico no parte de la idea de que los jóvenes hayan abandonado la política. La politóloga Verónica Pérez, investigadora de la militancia frenteamplista, dijo a La Diaria que los comités siguen reclutando personas jóvenes, aunque existe un claro sesgo generacional. Según explicó a la diaria, la participación territorial intensa suele aparecer más adelante en el ciclo de vida, cuando las exigencias laborales, educativas y familiares dejan mayor disponibilidad de tiempo.

Para Pérez, el desafío no es solamente etario: también pasa por incorporar con mayor fuerza a los sectores populares y ampliar la diversidad social dentro de las estructuras partidarias.

No hay una “bala de plata” en el Frente Amplio

Desde la Fundación Liber Seregni, uno de los principales espacios de formación política del FA, el director Agustín Canzani planteó que el problema es más profundo que una cuestión organizativa.

En diálogo con la diaria, el sociólogo identificó las transformaciones demográficas, cambios en el mundo del trabajo, hogares más pequeños y una creciente fragmentación de los vínculos sociales. A eso suma un ecosistema comunicacional dominado por la sobreinformación, la polarización y los algoritmos de las redes.

“La participación es el corazón del Frente Amplio, pero no hay una bala de plata”, reconoce Canzani. Su planteo apunta a experimentar nuevas herramientas antes que aferrarse a formatos inmutables.

En ese marco aparecen los talleres de militancia digital, concebidos para formar a militantes en comunicación política, producción de contenidos, verificación de información y organización comunitaria a través de plataformas digitales. La apuesta busca que las redes sean una puerta de entrada hacia la participación presencial y no un sustituto del comité.

Una reforma en debate

Las juventudes frenteamplistas acompañan de cerca la discusión. Niro Vázquez, de la Juventud Seregnista, se sumó al debate planteado por el medio colega y sostuvo que los comités siguen siendo espacios valiosos para el debate político, aunque reconoce que muchas de sus dinámicas resultan poco atractivas para quienes llegan por primera vez.

En la misma línea, Nicolás Wirgman, secretario general de la Juventud Socialista, entiende que el problema excede a los jóvenes: los ritmos de la vida contemporánea obligan a repensar horarios, modalidades y formas de participación para toda la militancia activa.

El Congreso José Pepe Mujica deberá resolver si esos cambios quedan plasmados en la nueva orgánica. Lo que parece claro es que el Frente Amplio ya asumió que la disputa política también ocurre en las pantallas, y que renovar los comités implica conectar dos mundos: el de la organización territorial que construyó su identidad durante cinco décadas y el de una generación que primero se encuentra en el algoritmo y después, quizás, en la calle.