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Política ciencia | innovación |

Gobierno y academia descartan crear un Ministerio para la Ciencia y perfeccionan propuesta de Udelar

Reformas institucionales, la estrategia nacional de desarrollo y el plan estratégico del Sistema de Ciencia están en discusión, pero hay coincidencia en la importancia de desarrollar una política transversal de investigación e innovación.

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Caras y Caretas Diario

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La Ley de Presupuesto Quinquenal de 2025 encomendó al Programa Uruguay Innova (*1), la Secretaría Nacional de Ciencia y Valorización del Conocimiento (SENCI) y al Consejo Nacional de Innovación, Ciencia y Tecnología (CONICYT) proponer una reforma del diseño institucional del Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) que se ajuste a las necesidades actuales. En ese intercambio se han manejado diferentes posibilidades, como crear un Ministerio para la Ciencia o una secretaría de Presidencia que unifique a la recientemente creada Senci y a Uruguay Innova.

“El acuerdo alcanzado es similar a lo propuesto por la Udelar [Universidad de la República]”, que recomendó crear un organismo desconcentrado, que “no sea un ministerio” pero que dependa “del Consejo de Ministros”, señaló a Caras y Caretas el presidente del Conicyt, Nicolás Wschebor. Legalmente, “no sería un ente autónomo”, como las empresas públicas, “por lo que la designación de sus autoridades no precisaría de venia parlamentaria”, aclaró. Aún así este diseño permite “un mayor control del Poder Legislativo que los organismos que dependen de Presidencia”, señaló a la revista el secretario de la Senci, David González.

“Algunas veces bromeamos con que para hacer un organismo de investigación e innovación también está bien innovar desde el punto de vista institucional”, agregó Wschebor.[1.1] Además, hay coincidencia en “la importancia de desarrollar una política transversal para que haya unidades de ciencia, investigación e innovación en las distintas áreas del Estado”, en los distintos ministerios, agencias y empresas “que articulen con este organismo que aún no tiene nombre”, explicó. Todavía hay desacuerdos “sobre los plazos en los cuales esto se concretaría”, por ejemplo la Udelar “querría que fuera lo antes posible, pero otros actores proponen que sea más lentamente”, señaló.

Otro aspecto discutido es “el rol, la ubicación institucional y la integración del Conicyt”, declaró Wschebor. Por un lado, se da la paradoja de que la Ley de Presupuesto estableció la reducción de los miembros delegados de la academia, la educación y el sistema científico, el sector productivo (trabajadores y empresarios), del Gobierno y el Congreso de Intendentes. Sin embargo, el Consejo, que “actualmente está funcionando, todavía lo hace con la integración de la ley anterior”, en parte porque “el trámite es complicado, requiere la firma de muchos ministros y hay organismos que aún no han designado sus delegados”, explicó. Aún así el acuerdo es “volver ampliar legalmente la integración del Consejo, porque se lo achicó mucho”, apuntó. Los representantes del Gobierno no ven “inconveniente en que el Conicyt tenga una integración amplia”, remarcó González. Se trata de “un organismo plural, de debate y de generación de ideas, no ejecutivo”, amplió. “Siempre y cuando tampoco se torne el Congreso de la Ciencia”, ironizó.

A su vez, “sería importante incorporar la mirada de las y los estudiantes de posgrado que hoy no están representados en el Consejo”, remarcó Wschebor. “Son investigadores que se están formando, participan de forma importante y le aportan al sistema”, ahondó. La Asociación Uruguaya de Posgraduandas y Posgraduandos (AUPP) “hizo el planteo, y al Conicyt le ha resultado razonable así como a los representantes de la secretaría”, remarcó. Esta medida estaría principalmente enfocada a quienes están realizando doctorados, aunque también podría incluir a quienes atraviesan maestrías.

Por otra parte, “se ha convergido bastante en que el Conicyt esté ubicado en la órbita del Poder Legislativo, similar a la Institución Nacional de Derechos Humanos”, defendió Wschebor. También hacen acuerdo sobre la potestad de “designar a dos de los integrantes en el directorio de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), y no solo proponeros como en la actualidad”, subrayó. “En otros gobiernos sucedió que el Poder Ejecutivo demoró muchísimo o directamente no concretó la designación”, se explayó Gonzalez. Actualmente “se hizo una modificación en el decreto que regulaba ese aspecto” y está contemplado “que el Consejo designe a sus delegados; la idea es plasmarlo también en la ley”, complementó.

Al principio se partió “de posiciones un poco alejadas”, pero se ha ido logrando confluir y actualmente existen “muchos puntos de coincidencia”, destacó Wschebor. El Consejo actual “tomó funciones en diciembre del año pasado” e inmediatamente “nombró una comisión de trabajo sobre este tema, que es el más importante para tratar este semestre”, puntualizó. De hecho, “ya en enero empezó a trabajar la comisión” recopilando y estudiando antecedentes nacionales, regionales e internacionales “sobre distintas leyes en la materia”, detalló.

Luego estuvieron realizando entrevistas con distintos actores de la temática como la Asociación de Investigadoras e Investigadores del Uruguay (Investiga Uy), AUPP, la Academia Nacional de Ciencias y especialistas en la materia como el doctor en Economía Carlos Bianchi y la doctora en Socioeconomía del Desarrollo Judith Sutz. [2.1]En el período anterior el Consejo “se reunía una vez por mes, y ahora las reuniones son cada dos semanas y hay comisiones funcionando de manera intercalada, se trabaja intensamente”, reseñó Wschebor.

De parte del Conicyt también se discute la necesidad de incluir en el diseño institucional “lo que se denomina ciencia ciudadana”, aún así “la heterogeneidad de las expresiones ciudadanas en la materia es muy variada y es muy difícil darle una estructuración legal permanente”, lo que no quiere decir “que la ley no pueda ocuparse de la participación social”, complementó Wschebor.

En paralelo, el presupuesto quinquenal del Gobierno también creó un Consejo Asesor Científico Honorario (CACH), coordinado por la Senci, que aún no fue nombrado. “A nivel de comisión, dentro del Conicyt, consideramos que en lugar de un organismo único deberían ser varios y temporales”, adelantó Wschebor. Es decir “que no sea una institución permanente, sino que pueda evolucionar con el tiempo, pero eso no está acordado con todas las partes”, insistió. “Tampoco está claro cómo se manejará la superposición con la Academia de Ciencias, con quien comparte atribuciones”, planteó.

Al momento esta triada de autoridades y asesores se encuentra fuera del plazo encomendado por la ley (que venció a mediados de junio) para entregar el proyecto de ley de reforma del sistema CTI. De acuerdo al secretario González, quien dialogó con legisladores interesados en la temática, es común que cuando se incumplen los plazos previstos y mientras que los organismos involucrados trabajan correctamente en la temática, el Parlamento no tome acciones en la materia. Sobre las designaciones de una nueva integración del Conicyt, y de los miembros del CACH, González aclaró que “por respeto a la discusión” decidieron “no apurarlo demasiado”. También buscan mantener “un cuidado de los nombres” que se seleccionen “y que no sea que el año que viene haya que sacar a dos”, especuló.

Con una Estrategia de Desarrollo

Este año el Gobierno convocó a diferentes instituciones del Estado, y a sectores productivos, científicos, educativos y sociales para discutir cómo mejorar la competitividad, la productividad y la sustentabilidad del país a través de la elaboración de la Estrategia Nacional de Desarrollo (END). En simultáneo también se está elaborando el Plan Estratégico Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (PENCTI), ambos procesos están en sus etapas iniciales.

Actualmente se desarrollan “varias discusiones paralelas que están un poco superpuestas y no es totalmente fácil compatibilizarlas”, manifestó Wschebor. Por lógica “uno quisiera primero discutir la Estrategia Nacional de Desarrollo, luego en base a eso hacer el Pencti y que el diseño institucional pudiera ser una herramienta para que el Pencti pudiera funcionar”, opinó. De cualquier manera la reforma “del diseño institucional se puede lograr independientemente y generar estabilidad”, matizó. “Lo importante es que la institucionalidad siga funcionando, aunque el país adopte otra estrategia de desarrollo ante un cambio de gobierno”, indicó. “Nos gustaría tener un mínimo de estabilidad que pueda funcionar con planes y políticas de diferentes gobiernos”, procuró.

El Conicyt tiene delegados específicos para la elaboración del Pencti “aunque no ha podido abordar como tal la discusión de la Estrategia Nacional de Desarrollo”, aclaró. Aún así algunos miembros del Consejo también son delegados por sus organizaciones e instituciones a la END, por lo que en ocasiones deben reagendar reuniones para cumplir con ambas agendas.

En diálogo con Caras y Caretas, la delegada de la Udelar para la Estrategia de Desarrollo, la Dra. Sutz, criticó “la subutilización sistemática de las capacidades nacionales para mejorar la calidad de vida de la gente más postergada del país”. La política pública tiene que proveer “bienes y servicios para toda la población en salud, saneamiento, vivienda, nutrición, transporte, educación, aunque sean problemas muy difíciles de resolver”, evaluó. “Uruguay tiene elementos envidiables para algunos países que se dicen desarrollados, pero es un país estructuralmente subdesarrollado”, matizó.

“Nadie asimila crecimiento con desarrollo, pero una cosa es decir que es condición necesaria y otra cosa es decir que es condición suficiente”, cuestionó. No se trata de crecer de cualquier manera “con esclavitud o reventándo el ambiente”, ejemplificó. Para Sutz una dificultad central radica en que “a la END se le pide que sin reventar el ambiente” mejore la inclusión social, la equidad, la calidad de vida y la desigualdad “se le pide bastante, pero no hay más remedio”. En la ecuación de las dificultades “no hay que olvidarse de considerar la irrupción de la inteligencia artificial”, remarcó.

Organizando el trabajo

El Consejo Académico de la END, que la Dra. Sutz integra por la Udelar, se encuentra trabajando en torno a lo que denominan “Notas de Política”. Se trata de textos cortos de “no más de seis páginas que nadie cumple, pero contienen planteos muy punzantes”, indicó. Los textos deben indicar “cuál es el problema que abordan, por qué lo es, para quién es un problema, qué factibilidad hay de resolverlo, qué actores tendrían que participar en la elaboración de soluciones, qué barreras existen y qué recomendaciones se pueden hacer, de forma precisa”, ahondó.

Se recibieron 15 notas sobre cuestiones vinculadas con problemáticas de ambiente, agro, relaciones internacionales, CTI, desigualdad. “Todas ellas obviamente vinculadas con temas del desarrollo en su diversidad”, manifestó. Las notas están fundamentalmente orientadas al primer eje de discusión de la END, la competitividad del país y los subtemas transformación productiva e inserción internacional (*2).

“Todo el mundo dice que Uruguay es un país superdiagnosticado”, pero en varios asuntos fundamentales “está diagnosticado mal una vez y otra vez, y cada vez que se vuelve el tema se vuelve a diagnosticar mal”, fustigó. “El país no tiene una cultura de la prospectiva” que considere “dentro de 5 años tal asunto va a ser un problema”, por lo tanto “hay que irse preparando”, declaró. Sin esa preparación, “cuando llega el año 5 hay que comprar afuera lo que se necesita y se podría hacer acá”, ahondó.

“La capacidad de innovar en condiciones de escasez” es importante porque “para cada problema, no hay una única solución” existen “muchas opciones, dependiendo del contexto en las cuales el problema está planteado”, justificó.

Plan Estratégico en Ciencias y Tecnología

“Me gustaría que el Pencti pudiera responder a los problemas que los investigadores detectaron en 2007 cuando se elaboró el primer Plan” y que casi 20 años después “varios no están resueltos”, comenzó Sutz. En aquel momento se consultó a docentes de Dedicación Total de la Udelar que era “lo más importante para hacer avanzar la ciencia en el Uruguay” a lo que contestaron “más bibliografía, más becas y proyectos de investigación financiados por más de 2 años”, relató. Se pudo resolver “financiando la bibliografía a través del Portal Timbó” a cargo de la ANII. Por otra parte, “en el caso de las becas primero avanzó la Udelar y después se sumó la ANII”, y los proyectos a 4 años “comenzaron en la Universidad en el año 2010”.

Pero también se preguntó “qué es lo más importante para que lo que usted investiga se use productivamente en Uruguay”, a lo que los investigadores pidieron “poder trabajar en espacios fuera del mundo académico” y conocer mejor las demandas de la sociedad “para poder orientar sus agendas de trabajo”, profundizó. “Esos dos aspectos, no se lograron”, criticó. “Solo el 3 % de todos los investigadores del Uruguay trabajan en empresas públicas y privadas, cuando el promedio de la Unión Europea es de 55 %”, argumentó. Tener investigadores les permite a las empresas “tener una mirada de más largo plazo y no vivir de problema en problema diariamente”, remató.

*Notas al pie:

(1) En relación al Programa Uruguay Innova, en sentido estricto, la encomendación fue al Consejo Ministerial Estratégico que lo dirige. Está integrado de forma permanente por el secretario de Presidencia de la República, que lo preside, los ministros de Economía y Finanzas, de Industria, Energía y Minería, de Educación y Cultura, de Ganadería, Agricultura y Pesca, y el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto.

(2) En caso de que la ciudadanía u otros actores sociales o institucionales quieran remitir aportes, pueden hacerlo a través de la Plataforma de Participación Ciudadana Digital, donde figura una entrada para el Proceso de elaboración de la Estrategia Nacional de Desarrollo.