Hace una semana Giuseppe Cipriani anunció que el nuevo hotel San Rafael no sería inaugurado en el próximo verano, tal como estaba comprometido, posponiendo por un año la puesta en marcha del establecimiento hotelero y el casino.
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Inmediatamente en Maldonado, dirigentes políticos y grupos empresariales vinculados al turismo culparon al SUNCA por el reciente conflicto.
De lo que no se habla
Pero la verdad se conoció esta semana durante una audiencia convocada por el ministerio de Trabajo y Seguridad Social. Allí comparecieron representantes de la constructor CRIBA, responsable de la obra, y dirigentes del sindicato.
Según informó Michael Pistone, secretario general del SUNCA, “la empresa manifestó ante el MTSS que desde hace cinco meses viene afrontando con recursos propios los costos correspondientes a la construcción de la torre y que, desde hace unos tres meses, hace lo mismo con las tareas vinculadas al hotel casino. La propuesta era financiar la obra para luego cobrarse con metros cuadrados a precio preferencial, los recursos de flujo de caja constante para la edificación".
Los representantes de CRIBA agregaron que "llegaron a un punto en el que no dispone de capacidad financiera para continuar sosteniendo los trabajos bajo esa modalidad”.
Hoy tienen a 200 trabajadres en seguro de paro y anunciaron más envíos a partir del cese de las operaciones. .
En el comunicado emitido por Cipriani no se responsabiliza directamente al Sunca, pero como no es claro en la declaración dejó abierta la posibilidad de otras interpretaciones.
Según informó Cadena del Mar “Cipriani contestó que no existe una deuda económica con la constructora, sino incumplimientos vinculados a determinadas etapas contempladas en el contrato. Durante diciembre de 2025 y enero de este año 2026 se acumularon retrasos en algunos trabajos previstos, lo que habría derivado en la aplicación de sanciones pecuniarias establecidas contractualmente”
Por su parte CRIBA negó que esas demoras fueran consecuencia de incumplimientos propios “argumentando que durante el avance del emprendimiento, se introdujeron modificaciones, nuevas tareas y cambios respecto de las obligaciones originalmente acordadas”.
Hace un mes el Grupo Cipriani previó emitir un bono privado de forma no cotizada en bolsa por un valor de hasta 20 millones de dólares con un plazo de tres años, para financiar las obras de su megaproyecto. Pero se desconoce si obtuvo los permisos y cumple con las normas antilavado.
El obvio conflicto entre Cipriani y Criba lo van a pagar centenares de trabajadores que perderán su empleo.