No faltaron tampoco los que seducidos por la prédica norteamericana, preferían un acuerdo de libre comercio americano en sus etapas más benignas, o una sumisión uno a uno con aranceles en la de Trump.
No querían el Mercosur
En Brasil tuvimos a un Bolsonaro que más de una vez dejó en claro que prefería que no existiera el Mercosur, pero llegó Lula convencido de la fundamental importancia del bloque y desde el primer día trabajó para lograr este acuerdo que blindara su subsistencia con este acuerdo.
“La reelección de Lula es fundamental para la estabilidad global en la era Trump”, sostuvo en una entrevista publicada ayer en Brasil el fundador del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad de Los Andes en Bogotá, exdecano de la Universidad de San Andrés e integrante del grupo Latin American Conversation, Juan Gabriel Tokatlian. No solo para la estabilidad de Sudamérica sino también para la mundial ya que Brasil es la quinta economía del mundo, compitiendo con Rusia en esa posición, además de ser el único país junto con Estados Unidos y China que conjuga tres atributos: gran escala, territorio, población y tamaño económico.
Lula festejó en soledad
Ayer, Lula no estuvo para las fotos, seguramente para no tener que festejar junto a Milei, pero escribió una columna en la que fijó su posición: "En una época en la que el unilateralismo aísla los mercados y el proteccionismo inhibe el crecimiento global, dos regiones que comparten valores democráticos y defienden el multilateralismo eligen un camino diferente", afirmó.
"La firma de este acuerdo solo es posible porque el Mercosur y la Unión Europea comprendieron que juntos tenían mucho más que ganar que por separado y optaron por dialogar en condiciones de respeto e igualdad. A pesar de visiones distintas, los bloques encontraron puntos de convergencia, demostrando que la cooperación es mucho más ventajosa y eficaz que la intimidación y el conflicto", sigue el texto de Lula.
La guerra comercial desatada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, la cada vez mayor dependencia de China y las tensiones geopolíticas, con la guerra en Ucrania y la crisis en Oriente Medio aún vigentes, han empujado a ambos bloques a superar sus históricas diferencias y sellar un acuerdo tan celebrado como denostado.
En otra referencia al contexto geopolítico, Lula defiende que, "en un contexto de creciente proteccionismo y unilateralismo, este acuerdo demuestra que es posible una gobernanza mundial más activa, representativa, inclusiva y justa. Estos mismos principios guían nuestra búsqueda de instituciones multilaterales renovadas, como la reforma de la Organización Mundial del Comercio y del Consejo de Seguridad de la ONU".
"La interdependencia es una necesidad y una realidad. Solo el trabajo conjunto entre estados y bloques puede promover la paz, prevenir atrocidades y hacer frente a los peores efectos del cambio climático", recalcó.