La visita del canciller argentino, Pablo Quirno, y sus reclamos por la instalación de la planta de hidrógeno verde de la firma HIF en Paysandú, motivaron a Movus (Movimiento por un Uruguay Sustentable) a realizar una serie de precisiones sobre un proyecto que, a su juicio, su funcionamiento planificado es "como una gran refinería".
Hacete socio para acceder a este contenido
Para continuar, hacete socio de Caras y Caretas. Si ya formas parte de la comunidad, inicia sesión.
ASOCIARMECaras y Caretas Diario
En tu email todos los días
En una declaración titulada "Hidrógeno con H de hipócrita", Movus hace una serie de consideraciones sobre el proyecto indicando que "no se orienta a la generación de hidrógeno, mucho menos 'verde'". Su objetivo principal, precisa, "es producir 1.200.000 toneladas anuales de metanol, nafta, gas licuado y aceites pesados. Este proceso requiere 18 millones de toneladas (m³) de agua y 1.220.000 toneladas de dióxido de carbono (CO2) como insumos principales. Más que una planta de "hidrógeno verde", funciona como una gran refinería".
En cuanto al uso de biomasa como combustible, Movus sostiene: "Solo el 12% del CO2 provendrá de ALUR, mientras que el restante será generado mediante la quema de biomasa extraída de predios forestales y aserraderos".
Sostiene que estas prácticas "contribuyen a la degradación acelerada del suelo, configurando un modelo forestal depredador e insostenible a largo plazo. Esto se debe a que privan al suelo de su capacidad natural de recuperación, al alterar las condiciones ambientales bajo las cuales fueron autorizadas las plantaciones forestales intensivas. Uno de los requisitos clave de estas plantaciones es que los residuos forestales permanezcan en el predio para favorecer su reintegración al suelo. Si se retira esa biomasa del proceso natural, debería revisarse el impacto ambiental previamente evaluado para dichas plantaciones, dado el cambio sustancial en su esquema operativo".
Planta ineficiente
En cuanto al suministro energético del proyecto, Movus sostiene que "resulta altamente ineficiente en términos energéticos y que los productos derivados están destinados exclusivamente a la exportación, sin aportar significativamente al objetivo de descarbonizar el sistema energético uruguayo".
Finalmente, alerta que todo el proceso "se desarrolla bajo un marco de secretismo y confidencialidad entre el gobierno y las empresas involucradas". Hasta el momento, "no ha sido posible acceder a los compromisos asumidos en documentos firmados el 24 de febrero de 2024, cuya publicación permanece bloqueada por exigencia directa de la empresa bajo un manto de reserva que compromete la transparencia hacia la ciudadanía".