Para el intendente de Canelones, Yamandú Orsi, el país vivió “horas de vergüenza” tras los dichos de la senadora nacionalista Graciela Bianchi sobre el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y el jefe de gobierno de ese país, Pedro Sánchez.
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“Es un capítulo que ya se está cerrando pero que fueron horas de vergüenza como país, lamentable que nos haya pasado eso”, sostuvo el intendente canario.
A su juicio “hay que entender dónde uno está parado y cuál es la responsabilidad que la ciudadanía nos asignó y cuáles son las cosas que debemos hacer y cuáles son las que nunca debemos hacer. Yo creo que no se puede tomar con liviandad la responsabilidad que uno tiene y la actividad política es bastante más cuando uno la toma en serio que emitir permanentemente el mensaje”.
Sostuvo que “uno puede hacer las cosas bien, más o menos, te pueden salir mal las cosas. Ahora no podemos tomarlo con liviandad. No se puede jugar a la política”. Y remató: “La política no es un juego. Es un honor participar de ella y es un honor que la ciudadanía nos ponga donde nos pone, por lo tanto hay que honrar a la ciudadanía, y eso exige seriedad”.
Respecto a la reacción del gobierno consideró que tanto la vicepresidenta Beatriz Argimón como el canciller Francisco Bustillo “actuaron como tienen que actuar”, pero entendió que no se trata de una persona sino de “un estilo que se lo deja pasar”.
“Va más allá del disparate doméstico, por lo tanto bienvenidas sean las señales de responsabilidad como la que vimos del canciller y de la vicepresidenta, pero creo que deberíamos todos los partidos revisar el grado de seriedad que nuestras figuras o nuestros integrantes de partido le están poniendo a la tarea que se le encomienda”, agregó.
Para Orsi se “han perdido algunas cosas”, “algunos códigos” y con estos “me di cuenta que también se fue el grado de seriedad”. Y recalcó que no se trata de un juego. “No se juega a la política, no es un juego de números. Digo tres cosas a ver cuánto me aprueban, el otro dice otras cuatro a ver cuánto lo desaprueban. No, no no. Nuestras palabras cuando estamos en algunos lugares tienen repercusiones concretas sobre lo que le pasa a nuestra gente”.
Entiende que los dirigentes deberían “bajar línea” porque “cuando alguien deja, deja y deja y miramos para otro lado y decimos bueno, fue ella. Es porque también en alguna medida estamos entendiendo que podemos acarrear agua para nuestro molino. Guarda con eso”.