A fines de mayo cayó uno de los líderes de una poderosa banda narco. Ricardo Pérez Rodriguez (34 años), (a) “El Kane”, fue detenido en el búnker en que vivía en la ciudad de San Carlos. Según dijo el jefe de policía Victor Trezza, “las paredes de hormigón tenían dos metros de ancho”.
La Policía requirió una máquina excavadora al Municipio local con la que dieron vuelta todo el terreno y encontraron enterradas varias armas de guerra y unos tres kilos y medio de cocaína. El sujeto, que tiene varios antecedentes penales por tráfico y homicidio, fue imputado por delitos de suministro de drogas, tráfico interno de armas y receptación, y se dispuso su prisión preventiva por 180 días, mientras avanza el proceso judicial.
Cuatro días después cayó Santiago Nicolás Montelongo Porley (28 años), (a) “Pata Blanca”, otro jefe local. La Policía lo encontró en un lujoso departamento del edificio Art Tower (Chiverta y Avenida Italia, justo detrás del Enjoy). Este edificio fue un desarrollo inmobiliario del fallecido exsenador colorado Wilson Sanabria. En juicio abreviado fue condenado como autor penalmente responsable de un delito continuado de suministro de sustancias estupefacientes en régimen de reiteración real con un delito de tráfico interno de armas de fuego y municiones, recibiendo una pena de tres años y 10 meses de penitenciaría. Desde el año 2017 Montelongo ha estado preso en varias oportunidades siempre por delitos vinculados al tráfico de drogas.
En otros 16 allanamientos simultáneos realizados en diferentes barrios de la capital departamental la Policía incautó 57 kilos de cocaína, armas, celulares y varios vehículos de alta gama. Además fueron detenidas 15 personas, de las cuales 11 fueron formalizadas y condenadas con penas que van de dos años a dos años y seis meses de penitenciaría.
Resultado de la Operación Jacobo
En un mes, y con un importante trabajo de Inteligencia, la Brigada Antidrogas de Maldonado y la Fiscalía lograron detener a dos de los jefes narcos más importantes del departamento. Incautaron 115 kilos de cocaína, equivalentes aproximadamente a unos 3.500.000 de dólares según su valor de reventa; varias armas de guerra, cantidad de municiones; varios vehículos de alta gama e inmuebles de valor impreciso. Además unas 20 personas fueron condenadas y remitidas a prisión.
Protagonistas de un baño de sangre
Entre los años 2018 y 2019, la ciudad de San Carlos fue el escenario de una guerra cruel entablada entre la banda que lideraba Néstor Fabián Correa Balladares (32 años), (a) “El buñuelo”, y la que lideraba “el Kane”. “El buñuelo” fue el sexto hermano asesinado en apenas dos años. Tenía su zona de acción en el barrio Rodríguez Barrios y se dedicaba principalmente a comercializar pasta base. Su madre dijo al semanario Brecha que “Néstor pagaba coimas a la Policía local para que no lo embromaran con su negocio”.
Disputaba a balazos el territorio en el mismo barrio con Pablo Daniel Larrechart Laluz, más conocido como “el Dany”.
El 1º de marzo del 2018, en la plaza de ese barrio, fue ejecutado a balazos Maximiliano Núñez (29 años), (a) “el Carretilla”, amigo de “el Kane”, quien en el sepelio se tomó una foto junto al cadáver y prometió venganza. Inmediatamente comenzaron a morir cinco hermanos y un tío del “Buñuelo”.
“El Kane” controlaba varias bocas ubicadas en el barrio Asturias, al noroeste de San Carlos. Los muertos se sucedían día tras día. Los traficantes iban presos, pero desde la cárcel seguían controlando el negocio y ordenando asesinatos.
En mayo del 2019, “el Kane” cumplió su pena y volvió a las calles de San Carlos. El 16 de mayo, él y su novia circulaban en un automóvil y fueron atacados a balazos en plena avenida Alvariza por un individuo que se desplazaba en moto. Ambos fueron heridos de bala, “el hombre en un brazo y la mujer en una pierna”.
En agosto de ese año “el Kane” atacó a balazos a efectivos de la Guardia Republicana. Fue detenido y volvió a la cárcel.
El 19 de mayo del 2019, un tiroteo ocurrido en Pan de Azúcar dejó dos muertos y 4 heridos. La Policía determinó que se trataba de un ajuste de cuentas entre las bandas de “el Kane” y los “Patas Blancas”. El hecho ocurrió de madrugada, cerca de la rotonda de las rutas 9 y 37, cuando los involucrados volvían de un boliche bailable. Uno de los muertos fue un hombre de 20 años apodado Junior, que había sido condenado por el crimen de Camila Weissel, ocurrido en el año 2015, víctima inocente de un ajuste de cuentas.
En julio del 2021, y en el marco de la operación denominada “Aedes”, fue formalizado el líder de la banda de los “Patas Blancas” y otro individuo, como resultado de 24 operativos realizados semanas antes y durante las cuales se cerraron varias bocas de venta de drogas.
Según informó Maldonado Noticias, como resultado de esos procedimientos fueron condenadas 54 personas en Maldonado vinculadas a la comercialización de drogas, todas miembros de los “Patas Blancas”.
Durante los distintos procedimientos, se incautaron $156.000, 12 armas de fuego, 16 vehículos de distintas características y drogas. Dos de los condenados operaban desde establecimientos del INR, por lo que fueron nuevamente penados con 2 años y 5 meses de cárcel.
Uno de los heridos en el tiroteo de Pan de Azúcar, y que fue trasladado por sus compinches hasta la emergencia de Sanatorio Mautone, era precisamente Santiago Montelongo, líder de los “Patas Blancas”, detenido hace una semana en el edificio Art Tower de Punta del Este.
Un negocio formidable
La cocaína viene de Bolivia y en origen cuesta unos 8.000 dólares el kilo, aunque puede ser menos según el proveedor. Es decir, para comprar 100 kilos hay que “invertir” 800.000 dólares. Pero como los clientes son esclavos del consumo, la comercialización es bastante rápida y produce un ingreso de 3.000.000 de dólares. Claro, para llegar a eso hay que estirar el producto original, más o menos al 50 %.
Claro que también hay que mantener las bocas de salida, los lugares donde guardar la droga, pagar traslados y coimas. También te pueden detener y eventualmente matar. Algunos narcos dicen que esos son “los riesgos del oficio”.
En relación a los casos reseñados, aún no se ha precisado si los detenidos importaban ellos la droga o tenían un proveedor local. De todas formas, el márgen de ganancia permite comprar varios autos de 150.000 dólares o diferentes propiedades, o tal vez invertir en negocios lícitos.
Pero lo que realmente sorprende es la cantidad de droga que se vende en invierno en Maldonado. Hace un año, Darío Pérez, responsable del área de adicciones de la Intendencia de Maldonado, dijo que “nadie tenía idea acerca del enorme consumo de drogas que hay en este departamento”.
Un investigador local dijo a Caras y Caretas que “entre el Kane y Montelongo administraban unas 50 bocas ubicadas en San Carlos y en Maldonado. Pero se estima que en total deben funcionar entre 80 y 100 bocas en todo el departamento”. Es una cifra impresionante, más teniendo en cuenta que son datos de baja temporada. En verano el consumo se multiplica por decenas.
Atentos a la magnitud de este negocio, a la Policía preocupa ahora quién o quiénes van a ocupar los lugares que dejaron los jefes narcos detenidos. “Pueden venir de Montevideo o desde el exterior”, dijo una fuente policial que agregó “nos preocupa mucho porque tal cual es el estilo, van a ingresar a tiros para quedarse con el mercado”.
Una política fracasada y otra en que se debe pensar
Ya es inocultable que gran parte de la violencia que los uruguayos sufren a diario, con decenas de muertos cada mes, tiene que ver con el narcotráfico. Pero el negocio es enorme y suma cada vez más gente, fundamentalmente jóvenes.
Como todos saben, o deberían saber si estudiaran lo que ha ocurrido en otros países, la guerra contra los narcos está perdida antes de empezar. No lo ha resuelto ni Bukele violando todos los derechos humanos. Ahí están México, Colombia, Ecuador, Perú, Brasil, para no mencionar países del primer mundo, como ejemplos negativos de esa guerra.
La cárcel tampoco resuelve el problema. En todo caso lo agrava, porque muchos logran allí contactos y enseñanza. Y porque, a pesar de las autoridades, el negocio se sigue dirigiendo desde adentro.
Por otro lado, es imposible siquiera considerar que se puede combatir el consumo de drogas. Por múltiples razones y desde sus orígenes el ser humano consume estupefacientes, cada vez más perfeccionados. Hay un montón de drogas con las que convivimos a diario. El alcohol es una droga de venta libre y no por eso todo el mundo es alcohólico. El cigarrillo también es de venta libre y, es un buen ejemplo de políticas estatales que cada vez hay menos fumadores. Ansiolíticos y todo tipo de drogas farmaceúticas, si bien no son de venta libre, se pueden conseguir en cualquier feria vecinal, y no por ello todos las consumimos.
Citamos estos ejemplos porque parece haber llegado la hora de hacernos una gran pregunta: ¿No será el momento de liberalizar la venta de drogas? ¿Qué se lograría? Pues, mucho. Primero terminar con el negocio macro, con las bocas ilegales y toda la violencia que las rodea. Pero fundamentalmente se podría terminar con la sangría de jóvenes que ven en la comercialización de drogas un trabajo rentable.
Varios expertos aquí y en el mundo lo han planteado con seriedad, no es algo que se nos ocurra ahora. Es obvio que hay que dar la discusión, no se puede imponer. Ni tampoco improvisar, como ocurrió con la legalización de la venta de marihuana.
Pero es un escenario que hay que considerar seria y rápidamente, antes de que vivamos una tragedia mayor con la irrupción de grupos criminales extranjeros, que están en la frontera.