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Política Proyecto Neptuno | Orsi |

¿diálogo o fractura?

Renegociar el Proyecto Neptuno: ¿un choque con las demandas sociales?

El gobierno de Orsi planteó crear una instancia de renegociación del Proyecto Neptuno y genera opiniones encontradas.

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Apenas unos días después de una masiva movilización en defensa del agua, el presidente Yamandú Orsi anunció la apertura de una instancia de renegociación del Proyecto Neptuno. Esta decisión puede generar tensiones con las organizaciones que encabezaron la Marcha del Agua del 22 de marzo, cuyo mensaje fue contundente: "No a ningún Neptuno".

La marcha, convocada por más de 80 organizaciones sociales y ambientales, denunció los impactos ambientales y económicos del proyecto, así como su posible inconstitucionalidad. Los manifestantes sostienen que Neptuno compromete la gestión pública del agua y prioriza los intereses privados sobre el derecho humano al acceso al agua potable. En este contexto, el llamado del presidente Orsi a "sentarse a renegociar" el contrato con el consorcio a cargo del proyecto parece chocar directamente con las exigencias del movimiento social que no busca modificaciones al proyecto, sino su cancelación total.

Razones y reacciones

En su discurso del 25 de marzo, Orsi reconoció la postura crítica del Frente Amplio durante todo el período en que fue oposición frente al Proyecto Neptuno, pero enfatizó que el Estado uruguayo ya ha asumido compromisos contractuales que no pueden ignorarse. En este sentido, propuso la conformación de un grupo de trabajo integrado por el Ministerio de Ambiente, OSE, el Ministerio de Economía y Finanzas y la Corporación Nacional para el Desarrollo, con el objetivo de renegociar en un plazo de 90 días aspectos clave del proyecto.

"Tenemos que ver de qué forma, con lo que está establecido en un contrato, podemos modificarlo para alivianar las cargas que consideramos pesadas, tanto en lo ambiental como en lo económico", afirmó el presidente. No obstante, desde la Coordinación por el Agua, una de las organizaciones más activas en la protesta, su respuesta fue clara: "No queremos renegociación, queremos que no haya Proyecto Neptuno".

¿Diálogo o fractura?

El dilema que enfrenta el Gobierno es evidente: mientras que busca garantizar el acceso al agua potable mediante un modelo que considera modificable, las organizaciones sociales sostienen que cualquier intento de mantener el proyecto es inaceptable. Además de que existen instancias judiciales y recursos que los movimiento sociales siguen sosteniendo. La decisión de renegociar, más que acercar posiciones, podría generar una mayor distancia entre el Gobierno y los sectores ambientalistas que ya han alertado sobre el riesgo de que esta estrategia diluya las críticas y termine consolidando el avance de Neptuno.

El escenario que se plantea ahora es incierto. La incógnita es si el Gobierno escuchará o si apostará a gestionar el conflicto dentro de los márgenes del contrato ya firmado. En los próximos 90 días, el debate sobre Neptuno promete seguir ocupando un lugar central en la agenda política y social del país.

En cuanto a los temas del agua que se plantearon por las organizaciones sociales en la marcha del 22 de marzo, existen varios que parecen chocar con la dirección del nuevo Gobierno. ¿Podrá éste encontrar un punto intermedio que no traicione las expectativas de los movimientos sociales? ¿O la insistencia en renegociar un proyecto ampliamente rechazado terminará por profundizar la desconfianza de quienes han salido a las calles en defensa del agua? También es oportuno preguntarse, ¿cuál será la posición entre el Gobierno de Orsi, que impulsa una revisión de un plan nacional de riego, y una revisión de los proyectos de hidrógeno verde? Puntos en los que también se encuentra tensión con los movimientos sociales.

Por el momento, las organizaciones han dejado claro que la movilización continuará. "El agua no se negocia", repiten sus consignas.