A las reuniones el sindicato concurre con integrantes de la dirección del PIT-CNT como Marcelo Abdala, la secretaria de Conflictos, Nathalie Barbé (o su suplente Washington Sánchez), y de la dirección de la Federación Uruguaya de Empleados del Comercio y Servicios, como su presidenta Myriam Borba. Por parte del Mides quien representa en las negociaciones es la directora general de secretaría, Ximena Muñiz, y por parte del MEF concurre el asesor Santiago Soto. Ninguna de las tres carteras involucradas respondieron a consultas de Caras y Caretas.
El lunes Sutiga realizó un paro de 24 horas, con una concentración en el Mides -frente al monumento del gaucho- y una marcha por 18 de julio hacia el MTSS en Ciudad Vieja, para concurrir a la reunión tripartita que tenía pautada. Para ese encuentro, le habían demandado al gobierno que concurrieran con “soluciones concretas” ya que el plazo de 45 días de negociación pautado a partir de la instalación de una carpa frente a Presidencia de la República “se va terminando”, indicó el dirigente sindical Marcelo Bentos.
El reclamo del sindicato se cumplió “parcialmente”, el gobierno presentó “un documento donde menciona varios aspectos administrativos a mejorar, que ya se están implementando, pero que tiene que profundizarse”, explicó Bentos. El Poder Ejecutivo plantea el mejoramiento de los mecanismos este burocráticos y del sistema informático “que para nosotros es una propuesta completamente insuficiente”, subrayó.
“No es una propuesta que pueda asegurarnos que no va a haber más atrasos salariales”, insistió. Los tres ministerios con los que el sindicato negocia “son conscientes de que esas mejoras no eliminarían la posibilidad de un atraso, se los hicimos saber y ellos no pudieron afirmarnos que solucionaría”, advirtió.
“Las mejoras administrativas si bien pueden agilizar un montón las cosas, no van a evitar que una organización no haga una mala rendición o directamente se robe los recursos”, evaluó. “Si no se implementa un mecanismo de bypass” para garantizar los salarios aunque haya problema con otra parte de los dineros de la partida que el ministerio le entrega a la Osc “es muy difícil que los atrasos no vayan a suceder”, cuestionó. Para que el conflicto desescale es “lo que estamos pidiendo”, aseguró Bentos. “Estamos cansados de negociar sin cobrar los salarios”, recalcó.
Por lo tanto en la reunión del lunes la delegación sindical demandó que “para poder seguir negociando se regularice la situación actual de atrasos salariales” y por otro lado “un nuevo mecanismo que evite los atrasos en general, alguna propuesta concreta en relación a eso”, expresó. El propio Bentos aún no cobró el salario que se paga en setiembre, y cobró en los primeros días de este mes lo que correspondía a principios de agosto.
El gobierno por lo tanto pidió un cuarto intermedio a la reunión del lunes, que se retomará el jueves. En el medio el sindicato tiene prevista una asamblea para la tarde del martes en dónde evaluará la continuidad del conflicto. “La gente está muy sulfurada, no hay elementos que hagan que los trabajadores podamos estar un poquito más tranquilos”, detalló Bentos. La solución de los atrasos salariales podría contribuir “a sentarse a negociar con un poco más de calma” sin esos elementos “la escalada del conflicto es inminente”, reflexionó.
Al momento de instalar la carpa frente a Presidencia el sindicato manejó la posibilidad de iniciar una huelga de hambre, más allá de que por la falta de cobro de salarios ya hay trabajadores con problemas para alimentarse, pagar tratamientos médicos y sus alquileres.
Subsistir
En el sector “tenemos muchísimas certificaciones, es un problema para las organizaciones y para los trabajadores poder hacer la cobertura de todas esas personas”, admitió Bentos. Y en cuanto a las manifestaciones “hay compañeros a los cuales les hemos prohibido que vayan porque están en una situación en la que verdaderamente tienen que cuidarse y preservarse”, reconoció. “No se trata de un caso ni dos, son más”, comentó.
“Los que no están certificados están resguardando todos los recursos para poder ir a trabajar y sobrevivir, a veces se hace difícil poder costear un boleto para trabajar o poder asistir a la marcha”, denunció.
Durante la movilización del lunes una trabajadora llevó un cartel en el que relata que hace 83 días no cobra y que en ese período tuvo un intento de autoeliminación: “nos están matando y nos ofrecen las viandas que sobran para comer”. “Tristemente no creo que sea la única persona que está pasando por esa situación de complejidad a nivel de salud mental, esto es muy duro”, puntualizó Bentos.
La frase en relación a las viandas de comida surge de una reunión tripartita por los trabajadores con mayores atrasos, en la que según manifestaron los delegados sindicales que concurrieron, se le solicitó al Mides que otorgue tickets de boletos de transporte y de alimentación a los trabajadores afectados para poder subsistir, a lo que el ministerio se negó. “De allí surgieron un montón de memes” que se viralizaron en el nicho “pero que no son la palabra de Sutiga, son trabajadores indignados que ya no saben qué hacer para canalizar la bronca y el hastío respecto de estas declaraciones”, puntualizó.
“Lo que me informaron de esa tripartita es que para los trabajadores de contingencia, que es la situación más compleja que tenemos” el ministerio justificó el rechazó “porque ya había dado boletos en otra instancia”, explicó. Sin embargo “fueron 1800 boletos que suenan a un montón” pero para 450 trabajadores “vas y volves de trabajar dos veces con esa cantidad”, analizó. “No alcanza para nada”, fustigó.
“En esta cuestión cuantitativa se pierde la dimensión, porque a veces hablamos de miles o millones de pesos pero no necesariamente que bajen esos montos en una partida, implica que se vaya a poder pagar a todos los trabajadores, somos miles”, resaltó.
Medidas variables por centro
En el núcleo de base donde trabaja Bentos, que pertenece a la organización Otras Manos, están aplicando una medida de lucha de “brazos caídos” que implica que atienden las situaciones de emergencia, la puerta de entrada al centro y su caso evaluan “procesos médicos que implican que el equipo tenga que intervenir o acompañar”, que sean complejos “o vayan a generar muchos inconvenientes en el corto plazo o perjuicios graves a una persona”, explicó.
“Algo que notamos y que vamos a incluir en un informe, el día que podamos levantar el paro de brazos caídos, es todos los procesos que se han perjudicado” por los atrasos y el conflicto “y cómo se deterioran tanto los centros, como las personas con esta medida”, analizó. “Porque nos parece que en realidad el ministerio no está al tanto, ni tampoco las organizaciones se interesan demasiado en cómo afecta la medida a los participantes”, advirtió. “Tanto a los usuarios como a los trabajadores”, señaló.
Mientras las personas vulnerables “estén adentro de un depósito, es decir no estén en la calle robando o molestando durmiendo en la vereda, no pasa nada”, cuestionó.
Aunque no todos los trabajadores adhieren a la medida de brazos caídos, algunos programas que están implementando la medida son los refugios de 24 horas, los hogares de madres con hijos, y el programa de contingencia (donde tan solo allí hay 25 centros) que involucran en total a unos 500 trabajadores. Otra medida que implementan es la no recepción de nuevos cupos.
En los refugios de 24 horas, los hogares de madres con hijos, centros de cuidados, y los programas de contingencia, y de vales habitacionales este mes de setiembre “estamos sin sin cobrar”, reconoció Bentos. El último sueldo que se pagaba a principios de agosto, lo recibieron a principios de setiembre. En el caso de contingencia “con unos 450 trabajadores, en este momento son los que la están pasando peor, hace 84 días fue el último cobro”, denunció.
En ese contexto la organización sindical “ha venido creciendo muchísimo pero tenemos que lidiar con que las Osc que convenian con el ministerio establecen una dinámica de culpa y de deuda con los trabajadores”, analizó. “Te doy trabajo, confío en vos, entonces vos me debes algo a mí, eso y la vocación hace que sea dificilísimo poder movilizar a determinadas personas”, especificó.
“Hay personas que están re de acuerdo con todos los postulados, incluso sindicalizadas, pero todavía les cuesta un montón visualizar que hacer un paro y unirse a una movilización no es ir contra los amigos de la Osc o contra el usuario”, admitió. El Mides “se ha sostenido en base a la culpa y la vocación durante 20 años trabajando” y esa fórmula “te dan un combo donde obviamente los dispositivos se mantienen trabajando por más que la gente no cobre, y que esté en estas condiciones”, argumentó.
La movilización
El martes a la tarde el sindicato tiene asamblea “y vamos a hacer un balance conjunto pero la movilización y la concentración del lunes fueron muy positivas”, reflexionó. “Hubo muchos sindicatos que apoyaron, fue muy concurrido”, celebró. “Varios sindicatos concurrieron con propuestas de poder colaborar de diferentes formas”, confió. “Estamos súper agradecidos con los demás sindicatos, y con la central que nos dan un apoyo tremendo”, dijo.