Falsas creencias
Cada vez que estos temas aparecen en el debate, hay una idea muy rudimentaria que se intenta instalar: los beneficiarios de las transferencias reciben del Estado decenas de miles de pesos al mes por no hacer nada. Revisemos entonces la primera parte de esa idea, el mito de los montos transferidos.
Los hogares de mayor vulnerabilidad socioeconómica en los que residen niñas, niños y adolescentes reciben, principalmente, tres tipos de ayudas: Asignación Familiar por Plan de Equidad (AFAM PE), Tarjeta Uruguay Social (TUS) y Bono Crianza (para hogares donde viven niñas o niños entre 0 y 3 años). La TUS y el Bono Crianza se pagan a través de una tarjeta precargada que puede destinarse a la compra de alimentos y artículos de primera necesidad.
De acuerdo a las cifras oficiales, si se observa el total de beneficiarios de mayor vulnerabilidad socioeconómica, las niñas y niños entre 0 y 3 años reciben en promedio $ 6.661 per cápita. Para aquellos entre 4 y 11 años el monto transferido promedio per cápita es $ 5.278. ¿Qué implica este monto? De acuerdo a datos del Instituto Nacional de Estadística (INE)[1], la línea de indigencia en Montevideo se fijó en $ 6.628 a diciembre de 2025. Es decir que en el mejor de los casos, la transferencia que reciben los hogares solo se acerca al mínimo indispensable para cubrir las necesidades básicas alimenticias.
Un niño por un plan
Casi con seguridad, el lector o lectora se habrá cruzado alguna vez con el siguiente argumento: “tienen hijos para vivir de los planes sociales”. Según quienes sostienen esta teoría, las familias calibran el beneficio a obtener por tener un hijo y lo comparan con el beneficio que tendría participar en el mercado de trabajo.
Una forma de analizar esto sería mediante la cantidad de nacimientos que se registraron en el país en los últimos años. Si la hipótesis planteada fuera correcta sería esperable observar un incremento de la natalidad, producto del incremento de políticas sociales y por lo tanto del monto transferido a las familias. Los datos, sin embargo, no acompañan este razonamiento. En 2008, el año en que se comenzó a pagar la AFAM PE, nacieron en Uruguay 47.428 personas, mientras que en 2025 nacieron 28.884.
Vayamos un poco más allá en el prejuicio. Alguien podría decir que esa conducta reproductiva se observa solo en familias de menores recursos, las que obtendrían los montos más altos. Si bien no existe un relevamiento puntual sobre nacimientos según nivel socioeconómico del hogar, una forma de aproximarnos a la idea de que los hogares de menores recursos económicos tienen hijos para vivir de las transferencias es cómo se distribuyen los niños según la escala de ingresos[2]. En 2006, el 50,3 % de los niños entre 0 y 2 años vivía en el 20 % de hogares más pobres. Casi 20 años más tarde, en 2024, ese mismo dato era de 50,8 %. Es decir, el porcentaje de niños que residen en los hogares más pobres del país se mantuvo prácticamente incambiado a lo largo de las dos últimas décadas. Similar comportamiento puede asociarse a los niños entre 3 y 5 años, y entre 6 y 11 años. Esto no hubiese sido posible de haberse dado el tan mencionado aumento de los nacimientos en los hogares más pobres para poder vivir de los planes sociales.
Pánico a las 8 horas
Para finalizar, me voy a referir a otra de las sospechas que frecuentemente merodean las redes sociales y zonas aledañas: “tienen hijos para no trabajar y vivir del Estado”. Como a esta altura ya podrán advertir, es otro mito de manual que no tiene el más mínimo sustento real.
La tasa de actividad representa el porcentaje de personas mayores de 14 años que trabaja o busca trabajo. De acuerdo a datos del INE, en 2006 las personas en esa condición representaban el 60,7 % de la población, mientras que en 2024 fue el 62,3 % de la población[3]. Esto es, la cantidad de gente trabajando o buscando empleo, se incrementó. Esto condice con los datos del BPS[4], según los cuales la cantidad promedio mensual de personas cotizantes en 2010 era 1.101.500, mientras que en 2025 fueron 1.338.500 personas. Es decir, un incremento de más de 230.000 personas registradas a la seguridad social.
Veamos qué sucedió con la tasa de actividad de las mujeres del primer quintil de ingresos. Es decir, cómo evolucionó la cantidad de mujeres mayores de 14 años que trabajaban o buscaban trabajo, pertenecientes al 20 % de hogares más pobres. En el cenit del estigma, las mujeres pobres calzan perfecto con la imagen de aquella persona que tiene hijos para evitar mayores esfuerzos como salir a trabajar. Según datos del INE, las mujeres de hogares más pobres incrementaron su participación en la tasa de actividad laboral entre 2006 y 2024, pasando de 60,7 % a 62,3 %. También aquí los datos se empecinan en mostrar que no hay evidencia alguna de que las mujeres en particular desistan de trabajar o buscar trabajo producto de la maternidad.
Lo que falta discutir
Tenemos un enorme desafío por delante como país. En términos estratégicos, pensando en el desarrollo nacional, es altamente inconveniente mantener casi a la cuarta parte de los niños en situación de pobreza. En términos éticos y humanos, es inadmisible no extremar todos los esfuerzos necesarios para empezar a torcer esta realidad hoy mismo.
La situación de pobreza de los hogares debe ser abordada desde distintas perspectivas y con distintos instrumentos. Políticas de empleo, de salud, de educación y de vivienda deben conjugarse para revertir situaciones que muchas veces se arrastran de generaciones atrás. Las transferencias son una herramienta más en ese entramado de políticas que se requiere tejer. No son por sí solas la solución al problema, pero contribuyen en la dirección correcta a la hora de alcanzar el objetivo.
La construcción del mejor sistema de transferencias posible para el país requiere de un debate de calidad, que permita robustecer una de las políticas más sensibles para el presente y futuro del país.
Diputada Sol Maneiro
[1] En base al informe de pobreza 2025. https://www5.ine.gub.uy/documents/Demograf%C3%ADayEESS/HTML/ECH/Pobreza/2025/Informe%20pobreza%20Anual-2025.html
[2] En base a datos del Mirador Educativo de INEED. https://mirador.ineed.edu.uy/indicadores/distribucion-de-la-poblacion-de-entre-0-y-2-anos-por-quintiles-de-ingresos-de-los-hogares-19-1.html
[3] A partir de datos del INE, procesados por MIDES. https://www.gub.uy/ministerio-desarrollo-social/indicador/tasa-actividad-total-pais
[4] En base a BPS en cifras. https://observatorio.bps.gub.uy