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Política

Narcotráfico

Yamandú Orsi alerta que el narcotráfico ya no es un problema periférico

"Nadie pudo evitar que [el narcotráfico] se insertara profundamente en el país", señaló Orsi en un seminario sobre seguridad.

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Caras y Caretas Diario

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En la apertura del seminario “Crimen Organizado y Narcotráfico: desafíos para Uruguay”, el presidente Yamandú Orsi planteó un llamado a la autocrítica colectiva y a la construcción de consensos frente al avance del narcotráfico en el país. “Nadie pudo evitar que el narcotráfico se insertara profundamente en el país”, advirtió el mandatario desde el Hotel Radisson.

Orsi propuso mirar hacia atrás, a las últimas cinco décadas, para entender tanto los fracasos como los aciertos de las políticas de seguridad uruguayas: “Medio siglo es un tiempo prudencial para que el país mire atrás y vea lo que pasó”. Según expresó, esa mirada retrospectiva permite dimensionar dos fortalezas institucionales clave: la solidez democrática y el bajo nivel de corrupción, en comparación con otros países de la región. Ambos factores, afirmó, son una “construcción colectiva del sistema político y la sociedad”, en el evento organizado por el canal Yunta, que dirige el periodista Gabriel Pereyra.

“No será una tarea partidaria, sino del Estado todo”

A pesar de esos valores, el presidente reconoció que Uruguay ha dejado de ser un mero país de tránsito para convertirse en territorio de acopio y operación del narcotráfico regional. “Pasamos de ser un país de tránsito de la droga a país de acopio”, señaló, en referencia al rol logístico que hoy tiene Uruguay en el comercio ilegal de estupefacientes. También expresó su preocupación por el aumento de la violencia y la circulación de armas, especialmente entre jóvenes: “Cada vez vemos más armas en muchachos cada vez más jóvenes”, lamentó.

Orsi insistió en que el crimen organizado no puede enfrentarse con recetas mágicas ni soluciones aisladas. “Los desafíos hacia adelante son enormes porque nadie parece tener la fórmula mágica”, dijo. Frente a eso, convocó a una respuesta colectiva, de carácter nacional y no partidista: “¿Qué nos pasó como sociedad? Respondamos primero las preguntas pendientes. No será una tarea partidaria, sino política y del Estado todo”, enfatizó.

La advertencia final fue clara: “El enemigo es demasiado poderoso como para enfrentarlo divididos. O salimos todos juntos o todos juntos nos hundiremos”.