Sin este cifrado, Instagram vuelve al cifrado estándar (similar al que usan Gmail o TikTok), donde la empresa puede acceder al contenido de los mensajes cuando lo considere necesario. Como explica Javier Castilla, responsable de IA y data en COPE: "Un técnico de Instagram, por cualquier motivo, puede ir a esa base de datos y puede leer tus mensajes".
Razones de Meta
Meta afirma que "muy pocas personas" activaban el cifrado en sus DMs, ya que era una opción voluntaria y oculta en los ajustes de la aplicación (a diferencia de WhatsApp, donde viene activado por defecto). Según fuentes no oficiales, solo alrededor de un 2% de los usuarios lo utilizaba, lo que representa entre 50 y 60 millones de personas.
Expertos en privacidad critican esta justificación como una "excusa clásica de Big Tech". Matthew Hodgson, CEO de Element, señala: "Si el futuro fuera realmente privado, la privacidad sería la opción predeterminada, no un ajuste oculto que Meta puede eliminar cuando le conviene".
Presión legal y protección infantil
El cambio coincide con la fecha límite para cumplir con la 'Take It Down Act' en Estados Unidos, una ley que exige a las plataformas eliminar en un plazo de 48 horas imágenes íntimas no consentidas (incluyendo deepfakes de IA). Las plataformas no pueden eliminar contenido que no pueden ver, y el cifrado dificultaba técnicamente esta moderación.
Organizaciones de protección infantil, como la NSPCC (National Society for the Prevention of Cruelty to Children), han aplaudido la decisión, argumentando que el cifrado permitía a los depredadores evadir la detección y que el abuso infantil pasara desapercibido.