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Sociedad Carmelo | Monteagudo | Moldeando el Futuro

Denuncian falta de recursos

Carmelo: las duras huellas de una realidad invisible

Niobe Monteagudo, representante de la organización "Moldeando el Futuro" de Carmelo, contó a Caras y Caretas cuál es la realidad social en la ciudad coloniense.

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Desde los años de la pandemia, los registros de la pobreza y el desempleo encendieron todas las alarmas, tanto a escala local como planetaria: una nueva situación de emergencia social sigue reclamando soluciones más allá de las interpretaciones de estadísticas y de los ejercicios discursivos que solo sirven para los titulares de los grandes medios. La realidad que viven muchos pueblos del interior del país -el interior olvidado-, como el caso de la ciudad de Carmelo, es signo claro de esta situación.

En ese sentido, ¿Cómo llega el Estado hasta las ollas populares, hasta los refugios, hasta los hombres, mujeres, niños, niñas que están en situación de calle en contextos distantes -y hasta muy distantes- del ombliguismo capitalino? ¿Cuáles son y cómo funcionan esos proyectos sociales que, con el compromiso local como motor, se arremangan y encaran soluciones para estas realidades?

Niobe Monteagudo, que vive y trabaja en la ciudad de Carmelo, departamento de Colonia, conformó un inquieto colectivo con el que creó en 2015 el proyecto Moldeando el Futuro. En diálogo con Caras y Caretas, Niobe contó cómo funciona este emprendimiento y cuál es la situación social y económica que vive buena parte de la población de esta ciudad, la que se agudizó desde la pandemia.

***

Corría el año 2015 cuando un pequeño grupo de mujeres, que estaban muy interesadas en el trabajo social, decidió dar una mano en el único comedor que entonces funcionaba en el barrio Lomas, de la ciudad de Carmelo. Allí descubrieron que la mayoría de las personas que asistían regularmente eran madres con hijos a cargo, que no contaban con ningún tipo de ayuda y que no tenían la posibilidad de estudiar o trabajar de manera continuada. En ese mismo comedor nació la idea de implementar talleres para los niños y sus madres.

"Los niños recibían clases de inglés con una amiga que teníamos nosotros y las mamás recibían clases de artesanía con productos reciclados, que era más o menos los recursos humanos que teníamos en ese momento. Nos empezó a ir bárbaro y el grupo empezó a crecer", contó Niobe.

La organización, que se inició como un dictado de talleres en un barrio, fue creciendo y afianzándose en la ciudad, llegando a trabajar cada vez en más barrios. "La idiosincrasia de cada barrio era y es completamente distinta. Lo que nos fortaleció en todos estos años fue que, al no tener un lugar físico, tuvimos que trabajar descentralizadamente y conocer el territorio, las realidades de cada barrio".

Al conocer a fondo la diversidad de cada enclave local se pudo determinar que los comportamientos frente a una misma situación eran diferentes. A raíz de esto, contó Niobe, "asumimos que lo más importante era un acompañamiento durante todo el proceso de la persona".

El pasaje de la pandemia

"En Carmelo no hay gente en situación de calle, porque cada vez que se da una situación de este tipo se trata de solucionar con un trabajo en red", explicó. "Tampoco hay refugios. El refugio más cercano está ubicado en Colonia de Sacramento, pero es relativamente reciente y cuenta con pocos cupos".

Cuando se identifica "una persona en situación de calle, generalmente se la aloja el Hospital de Salud Pública, y allí le dan alimentación y después se trata de derivar a algún refugio de alguna ciudad cercana. No hay refugios acá en la zona. El hospital se hace cargo casi siempre de todo, es el que recibe a esas personas en primera instancia".

Esta realidad pudo mantenerse por varios años, hasta la llegada de la pandemia. Esos dos años, signados por el encierro y la crisis sanitaria, "fueron como una bisagra para nosotros", contó. El proyecto se intentó sostener con actividades virtuales, pero la realidad marcó otra cosa: "Nuestra gente no era para el trabajo virtual, no tenían un espacio para dedicarle al estudio, no tenían acceso a una conexión a la red. En fin, ya lo sabemos, no había condiciones para seguir por ese camino".

Ante esta situación, la apuesta del equipo fue hacia "la contención afectiva, más que a lo académico o a lo educativo. Así que estuvimos más que nada durante la pandemia, haciendo una asistencia alimentaria, emocional y afectiva a las familias".

¿Cuáles fueron los principales problemas de esta crisis?

Nosotros -explicó- tenemos como un semáforo que nos marca cuando la situación es más compleja. Nos damos cuenta por el pedido de canastas de alimentos. El barrio de Parques y Jardines, donde nosotros trabajamos el año pasado, funciona la única olla popular de Carmelo, y que sigue hasta el día de hoy. La olla fue abierta por el cura de la ciudad, empezando durante la pandemia, en la villa, en una esquina, con una casilla de madera que se caía a pedazos. Ahora, por suerte, tienen un contenedor. En su momento le daban de comer a 150 personas por día más o menos.

Hasta el día de hoy la olla sigue entregando 100 platos por día. Pero en Carmelo no existe un comedor municipal. Hasta el día de hoy la olla sigue entregando 100 platos por día. Pero en Carmelo no existe un comedor municipal.

Para este proyecto, Moldeando el Futuro entregó canastas con alimentos. "Aunque, antes de la pandemia, en el año 2016, lo que tuvimos fue un comedor itinerante en verano. Ya la itinerancia estaba en nuestra sangre desde siempre". A través de esta práctica, los integrantes de este colectivo conocieron a fondo la realidad de cada barrio, e implementaron un trabajo en red con otras organizaciones e incluso con el Estado: "Así trabajamos con el comedor durante dos años, después fue imposible sostenerlo".

Ante la falta de un comedor municipal, ella decidió dar a conocer este problema en distintos ámbitos, pero no tuvo muchas respuestas.

Nosotros ahora damos canastas, pero mucha de la gente que ayudamos no tiene heladera, no tiene gas, no tiene cocina, entonces tampoco se está solucionando la situación. Y la olla, de la que hablé antes, es el único lugar en este momento donde se da un plato de comida caliente, más de 100 platos por día, lo que no es un detalle menor en una ciudad como Carmelo que tiene unos 25 mil habitantes aproximadamente. Nosotros ahora damos canastas, pero mucha de la gente que ayudamos no tiene heladera, no tiene gas, no tiene cocina, entonces tampoco se está solucionando la situación. Y la olla, de la que hablé antes, es el único lugar en este momento donde se da un plato de comida caliente, más de 100 platos por día, lo que no es un detalle menor en una ciudad como Carmelo que tiene unos 25 mil habitantes aproximadamente.

¿Cómo siguió la situación después de la pandemia?

Ahora estamos en una situación bastante compleja por eso mismo que decía antes: la falta de recursos.

Ante esta grave situación, ¿cabe decir que el Estado no está presente, no llega hasta los que más necesitan ayuda?

Sí… así es el Estado en el interior. No sé si es un problema de distribución, en Montevideo quizás se distribuyen mejor los recursos, pero hacia las ciudades del interior es muy poco lo que llega. Están contadas las canastas que llegan a Carmelo, a la oficina territorial del Mides. Tratamos, entre todos, incluso con los técnicos del Mides, de poder hacer las visitas -a veces en conjunto- y tratar de buscar una solución. Pero es como que no se puede hacer nada contra eso, porque es lo que llega a Carmelo. Lo que nos toca es esta realidad. La solución en este momento que faltan tantos recursos es trabajar de manera comunitaria, poniendo lo mejor de cada.

La realidad más cruda

¿Cuál fue el barrio en el que más costó intervenir?

Bueno, a mí me pasó algo particular el año pasado con la intervención que hicimos en Parques y Jardines. Ganamos un proyecto de Fundación Mapfre de 10.000 dólares para hacer esta intervención en el barrio. La intervención estaba pensada para hacerse en el oratorio de la iglesia y en una plaza pública, en la escuela deportiva y otras instancias. Llegamos a la plaza el primer día y lo primero que vimos fue una persona durmiendo en la churrasquera, una persona durmiendo en situación de calle. ¿Cómo es que una persona en situación de calle esté durmiendo en una churrasquera y nosotros nunca nos enteramos? Desde esa experiencia supimos que el trabajo iba a ser complejo.

En realidad, nosotros elegimos hacer la intervención ahí cuando descubrimos que funcionaba una olla popular, porque de alguna manera sabíamos que en Carmelo nunca se había visto una olla que funcionara así. Entonces dijimos: ‘Acá está la problemática, vamos por ahí’. Ahí vimos realidades complicadas.

¿Cómo era la realidad de las mujeres que asistían a los inicios de este proyecto?

Las realidades son muy diversas y muy complejas. Había desde mujeres jefas de hogar, hasta mujeres con situaciones de violencia de todo tipo. Vivimos situaciones muy complicadas, ahí fue cuando decidimos ampliar nuestro trabajo en red, para poder derivar a algunos casos, para que pudieran recibir otro tipo de ayuda que nosotros no estábamos preparados para dar. Generalmente la mayoría de las que asisten al comedor [donde hacían los talleres al comienzo] eran mujeres jefas de hogar. Después fuera del comedor nos llegaron otros casos, más diversos, pero dentro del comedor la mayoría eran mujeres y personas mayores. Aunque la mayoría siguen siendo mujeres, actualmente también tenemos padres con hijos a cargo

En los casos de problemáticas vinculadas a cuestiones de género, ¿Qué medidas han implementado? ¿La organización tiene algún proyecto vinculado al tema?

Con los casos de mujeres que sufren violencia y demás, pasa lo mismo que cuando hay personas en situación de calle, se encarga el hospital y luego se derivan. En este momento no tenemos un proyecto particularmente abocado al tema, pero estamos trabajando en conjunto con un colectivo feminista de Carmelo, que se llama Carmelitanas en Acción. Estamos apoyando un proyecto que ganaron ellas el año pasado, dónde están capacitando a mujeres con pequeños emprendimientos durante un año.

Hacia el futuro

Este es el segundo año consecutivo en el cual Moldeando al Futuro trabaja con aulas de apoyo escolar, a las que asisten unos 40 niños por semana de los barrios más vulnerables de Carmelo. En estas aulas trabajan estudiantes de Formación Docente, educadores sociales y maestras jubiladas, que realizan el trabajo de forma voluntaria.

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Los voluntarios que participaron en estos dos años diagnosticaron varios problemas en los niños y niñas que asisten. "Ahí vemos las dificultades y la idea es trabajar todo el año con las aulas de apoyo escolar y es uno de los proyectos más lindos que tenemos actualmente", contó Niobe.

Por otra parte, Moldeando el Futuro dará un enorme paso este año, que no se había logrado hasta el momento, al contar con su primer centro de referencia. En 2019, tras ser elegida como una de las siete organizaciones no gubernamentales más importantes del departamento, presentaron su proyecto en el Parlamento de la mano de los diputados Nicolás Viera (Frente Amplio) y Mario Colman (Partido Nacional); allí se les dio un subsidio de 240 mil pesos anuales que comenzaron a recibir en 2020, lo cual fue y es destinado al arreglo del centro.

Es un comodato [renovable anualmente] de una casa de cien años que hay acá de ANEP, nos dieron la mitad de la casa. Hace un año que estamos abocados a terminar los arreglos de esta casa, que hace 20 años que está cerrada, con todos los inconvenientes que tiene. Ese va a ser nuestro primer centro de referencia en Carmelo. Es un comodato [renovable anualmente] de una casa de cien años que hay acá de ANEP, nos dieron la mitad de la casa. Hace un año que estamos abocados a terminar los arreglos de esta casa, que hace 20 años que está cerrada, con todos los inconvenientes que tiene. Ese va a ser nuestro primer centro de referencia en Carmelo.

Tras años del trabajo en territorio, formar lazos de cercanía y confianza, la organización espera llegar a tener su lugarcito inaugurado para setiembre. Sin embargo, nunca dejarán lo que está "en su sangre", con sus palabras: "nosotros nunca dejaremos de ser itinerantes".