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Sociedad UTEC | proyecto | solución

Proyecto iinovador

Estudiantes de UTEC desarrollan vaso comestible para reducir residuos en la industria alimentaria

La formulación, basada en harinas y almidones, logró un equilibrio entre resistencia, textura y sabor, permitiendo que el vaso contenga agua caliente durante casi una hora sin deformarse.

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Reducir el impacto ambiental de los residuos es uno de los grandes desafíos de la industria alimentaria a nivel global. En esa línea se inscribe un proyecto innovador impulsado por estudiantes de la Licenciatura en Análisis Alimentario de UTEC Paysandú, que propone una alternativa sostenible a los tradicionales vasos descartables: un vaso comestible y biodegradable, diseñado especialmente para bebidas calientes como el café.

La iniciativa es desarrollada por Juliana Miranda y Camila Cheveste, quienes durante el último año trabajaron en la creación de un envase que no se transforme en un residuo contaminante tras su uso. El vaso ofrece una doble posibilidad: puede ser consumido luego de beber o descartado sin generar impacto ambiental, ya que está elaborado exclusivamente con materiales orgánicos. A diferencia de otros antecedentes existentes en Uruguay, mayormente orientados a alimentos sólidos, este proyecto se enfocó en resolver un desafío clave: contener líquidos, incluso a altas temperaturas, sin perder forma ni resistencia.

Solución innovadora

“Queríamos un vaso que sirviera tanto para bebidas frías como calientes, y que fuera funcional para contextos de consumo rápido, como eventos o servicios de catering”, explicó Miranda. La motivación surgió al observar el uso masivo de vasos descartables que, tras pocos minutos de uso, terminan en la basura. Según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, el 36% del plástico producido en el mundo se destina a envases y embalajes, y solo una fracción mínima se recicla.

El desarrollo del prototipo contó con el apoyo de distintos espacios de UTEC. Las pruebas de elaboración se realizaron en la cocina comunitaria y emprendedora, mientras que en el Laboratorio de Innovación Abierta se evaluó el comportamiento del material frente a diferentes líquidos y temperaturas. La formulación, basada en harinas y almidones, logró un equilibrio entre resistencia, textura y sabor, permitiendo que el vaso contenga agua caliente durante casi una hora sin deformarse.

Actualmente, el equipo avanza en análisis microbiológicos para asegurar la inocuidad del producto. Además de constituir su trabajo de tesis, el proyecto abre la puerta a futuros desarrollos comerciales y se perfila como una solución innovadora para reducir residuos y promover un consumo más sostenible.

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