Precipitaciones acotadas
El informe establece que la mayor parte del territorio podría registrar precipitaciones entre normales y por debajo de lo normal durante el trimestre. Para esa región se asigna una probabilidad del 40 % al tercil inferior y al tercil medio, mientras que el tercil superior recibe un 20 %.
En el sureste del país, en cambio, se proyecta un escenario dentro de la categoría normal. Según el reporte, en esa zona “se asigna un 40 % al tercil medio, y un 30 % a los terciles inferior y superior”.
La tendencia se sustenta, entre otros elementos, en las anomalías negativas de precipitación observadas en el trimestre setiembre–octubre–noviembre, principalmente al sur del río Negro y en el este del país. De acuerdo con Inumet, esos déficits hídricos “persisten desde trimestres previos”.
Entre normalidad y temperaturas al alza
El estudio también divide el territorio en dos regiones para analizar la temperatura media del verano. En el litoral oeste se esperan valores por encima de lo normal, con una probabilidad del 45 % para el tercil superior, 35 % para el medio y 20 % para el inferior.
En el resto del país, las temperaturas podrían ubicarse entre normales y superiores a lo habitual. En ese sector, el informe fija un 40 % de probabilidad tanto para el tercil superior como para el medio, y un 20 % para el inferior.
Los registros recientes del trimestre previo mostraron temperaturas dentro del rango normal en casi todo el país, salvo en el noroeste, donde se observaron anomalías entre –1,0 °C y –0,5 °C.
¿Viene La Niña?
El análisis menciona que desde agosto se observan anomalías negativas en la temperatura superficial del Pacífico ecuatorial, que se han intensificado y configuran un evento La Niña. El documento recoge las discusiones diagnósticas del Climate Prediction Center (NOAA): “Actualmente están dadas las condiciones que configuran un evento La Niña”, indica el informe, que también marca una probabilidad del 51 % de que la fase fría persista durante diciembre–enero–febrero.
Durante noviembre se registró una intensificación de los vientos alisios y de la Celda de Walker, así como una disminución de la convección sobre el oeste del Pacífico tropical. Paralelamente, continúan las anomalías cálidas en la superficie del mar en varios océanos, especialmente en el Atlántico norte.