Vi algunos comentarios en redes sociales, de gente que desconoce la realidad, que con la mejor voluntad decía: "Es tarde" o "¿Por qué recién ahora?". Nosotros, desde el primer momento, como lo dijo el presidente, trabajamos a través del Estado Mayor de la Defensa, con los tres comandantes de las fuerzas, el jefe del Estado Mayor de la Defensa y el director de Sanidad Militar para evaluar cuáles eran las capacidades que teníamos.
Además de la aeronave, el Hércules estuvo a disposición, a pesar de que entraba en una fase de mantenimiento que se acondicionó en pocos días y se postergó justamente para poder cumplir esta misión. Después vino el trabajo de organización junto a todos los actores involucrados.
—¿Se sumaron además algunas instituciones para respaldar y fortalecer la campaña?
Quiero destacar la presencia del PIT-CNT, de la Universidad de la República, del Hospital de Clínicas, del Ministerio de Relaciones Exteriores, que coordinó con las autoridades venezolanas, y del Ministerio de Salud Pública, que estuvo siempre al pie del cañón.
También quiero destacar a la sociedad en su conjunto y, por supuesto, a la importante comunidad de venezolanas y venezolanos que vive en Uruguay y que hoy tiene a nuestro país como su hogar. Ellos están profundamente afectados porque allí siguen estando sus familias, sus amigos, sus afectos y su patria. Esa sensibilidad también requiere planificación y organización.
El rol de las Fuerzas Armadas
—¿Cuál fue el rol de las Fuerzas Armadas?
Fue muy importante. Trabajaron muchísimo. Yo fui a saludar personalmente a los efectivos porque me parecía absolutamente necesario reconocer su tarea.
Participó personal de las tres fuerzas y, particularmente ahora, la Fuerza Aérea, con el coronel Martín Campoamor al frente del operativo. Fui a agradecerles porque esta no es la única tarea que están realizando.
Nosotros comunicamos permanentemente el trabajo de las Fuerzas Armadas desde el ministerio, pero muchas veces cuesta que se visualice la cantidad de circunstancias en las que están presentes.
—¿Qué otras tareas están cumpliendo las Fuerzas Armadas?
Si pensamos en el acumulado del Plan Invierno y de las alertas climáticas, llevamos cerca de 50.000 platos de comida caliente elaborados en todo el territorio nacional.
Además, recibo cientos de notas de directoras, maestros y directores de escuelas solicitando colaboración para pintar una escuela, cortar el césped o realizar distintas tareas. Son actividades que muchas veces no se asocian a la defensa nacional y que la población desconoce.
Por otra parte, el Hércules participa cada verano de la campaña antártica, donde nuestros científicos y militares mantienen la base uruguaya.
El aporte de Uruguay a Venezuela
—¿Cuáles fueron los insumos más importantes que se llevaron desde Uruguay?
Se enviaron 15 toneladas de insumos, fundamentalmente materiales sanitarios, productos de higiene y leche en polvo, tan necesaria en estas circunstancias.
El avión partió prácticamente completo. Viajaron efectivos y representantes de la prensa en un vuelo de casi 24 horas hacia un lugar devastado por una catástrofe.
Es un territorio que, aunque hoy está bajo la conducción de profesionales, sigue siendo incierto en cuanto a las condiciones que encontraremos al llegar.
Este primer viaje llevó los insumos que se requieren en esta etapa. Países desarrollados han enviado técnicos especializados; nosotros pusimos a disposición las capacidades con las que contamos, pero son las autoridades venezolanas las que determinan cuáles son las necesidades prioritarias.
—Este no es el único aporte internacional que hace Uruguay.
Por eso quiero destacar algo que me parece fundamental. Vivimos en un territorio que, por sus características geográficas y climáticas, no enfrenta habitualmente grandes catástrofes ni terremotos. Sin embargo, nuestras Fuerzas Armadas están absolutamente profesionalizadas y capacitadas para brindar ayuda humanitaria de este nivel.
Eso merece ser destacado porque somos un país pequeño, pero con grandes profesionales.
Además, tenemos una presencia muy importante en las misiones de paz. Preparar a nuestra gente para situaciones que probablemente nunca ocurran en nuestro territorio es parte de esa responsabilidad. Me llena de orgullo saber que estamos preparados para tender una mano solidaria y responder también a una sociedad que acompañó esta iniciativa.
Por eso destaco especialmente a los trabajadores organizados. Hay momentos en los que las diferencias quedan de lado y todos nos ponemos la misma camiseta.
Sandra Lazo y el apoyo a Venezuela
—¿Cómo se armó con tanta rapidez una estrategia para conseguir los insumos, organizar el contingente y llegar cuando todavía se vive una situación crítica?
El comandante de la Fuerza Aérea nos informó que la aeronave estaba en mantenimiento, pero también nos aseguró que estaría pronta apenas se diera la orden.
De inmediato realizamos una evaluación, a través del Estado Mayor de la Defensa, de todas las capacidades disponibles. Apenas convoqué a los comandantes, en menos de tres minutos ya tenía un relevamiento de todo lo que podíamos aportar.
Después fue tarea del Ministerio de Relaciones Exteriores coordinar con el gobierno venezolano para conocer cuáles eran las necesidades concretas.
—¿Cuáles fueron las capacidades técnicas que Uruguay puso a disposición de Venezuela?
En materia de búsqueda y rescate teníamos preparados tres binomios K-9 especializados, cuatro equipos de drones para búsqueda de personas, drones para tareas de mapeo, centros móviles de comunicaciones de emergencia, personal especializado en operación de maquinaria para remoción de escombros, además de equipos para abastecimiento de agua y generación de energía, que son fundamentales en una emergencia.
—¿Qué se puede aportar en una segunda fase?
En una segunda etapa podemos aportar personal especializado en la operación de plantas potabilizadoras de agua y generadores eléctricos.
En materia de atención médica de emergencia se ofrecieron voluntariamente 40 médicos militares, enfermeros militares y también venezolanos residentes en Uruguay que fueron capacitados durante la semana para este tipo de contingencias y están preparados para intervenir si fuera necesario.
Para nosotros fue muy importante realizar todo este relevamiento en tiempo récord. Hubo una excelente respuesta de los mandos, del Estado Mayor de la Defensa y una enorme voluntad solidaria que se sumó a la del pueblo uruguayo, que espontáneamente organizó una cadena humana para colaborar en el acopio de mercadería.
También recibimos el apoyo de varios medios de comunicación, que ofrecieron sus equipos para realizar la cobertura.
Creo que el hecho de llegar al lugar y conocer de primera mano cuál es la situación permitirá definir con mayor precisión qué tipo de ayuda será necesaria en la siguiente etapa.
—En un momento en el que los destinos del mundo son tan inciertos y el contexto geopolítico cambia permanentemente, ¿qué reflexión le deja esta experiencia?
En un contexto geopolítico tan cambiante e incierto, poder detenerse a pensar en la solidaridad y en el otro también es una reflexión necesaria.
—Ministra, al regresar al país, el presidente ha planteado en redes sociales la importancia de dar a conocer las buenas noticias. ¿Cómo ha visto la gestión hasta el momento y qué opina de este cambio de estrategia para comunicar de manera más directa los avances del gobierno?
Creo que es fundamental. Muchas veces, quienes estamos al frente de organismos con responsabilidades de gobierno quedamos absorbidos por el trabajo cotidiano y perdemos perspectiva.
Estamos convencidos de que trabajamos mucho, pero no siempre sabemos si eso se comprende cabalmente. Además, existen otros factores, algunos claramente políticos, que transmiten un mensaje distinto y con una intencionalidad política. También hay otras intencionalidades.
Vivimos un momento en el que vende mucho más el escándalo que las pequeñas cosas o aquello que el propio Yamandú llamó "la revolución de las pequeñas cosas".
—Cuando habla de mala intención, ¿se refiere a algún caso puntual de su ministerio?
Voy a poner un ejemplo. En la Rendición de Cuentas del Ministerio de Defensa hay un artículo que hace referencia al artículo 54, numeral 9, de la Ley 19.775 de 2019. Allí se establece que, para el ingreso del personal subalterno, se requiere haber aprobado la educación media básica completa. También prevé que, excepcionalmente, pueda ingresar una persona con educación primaria completa, siempre que complete el ciclo básico en un plazo no mayor a ocho años desde su ingreso.
Lo que nosotros proponemos es prorrogar ese plazo.
Sin embargo, vi un titular que decía que íbamos a dar de baja a quienes no hubieran terminado la educación media. Eso es un disparate y, en todo caso, una muestra de mala intención.
Lo que estamos haciendo, desde la Dirección de Formación Militar, es un relevamiento del nivel educativo del personal subalterno de todas las unidades ejecutoras del ministerio para identificar a quienes están en esa situación y promover acciones que faciliten el cumplimiento de los requisitos legales.
Ese trabajo se coordina con la Comisión Coordinadora del Sistema de Educación Militar, la ANEP y la Dirección General de Educación Técnico Profesional (UTU). Se están impulsando iniciativas para favorecer la culminación de la educación media básica.
Actualmente estamos trabajando con ANEP para implementar una instancia nacional de evaluación destinada específicamente al personal subalterno comprendido en esta situación.
Lo que queremos es brindar todas las herramientas para que quienes han quedado rezagados puedan crecer.
El proyecto de Rendición de Cuentas prevé, justamente, una prórroga extraordinaria de tres años para esos funcionarios que se encuentran en la situación límite.
—¿Considera que este tipo de mensajes negativos contribuye a generar una caída en la imagen del presidente y del gobierno?
No soy analista como para afirmar si eso tiene incidencia o no. Desde el punto de vista político habrá que analizar en profundidad cuál es el trasfondo de esas intencionalidades.
Lo cierto es que, en esta Rendición de Cuentas, a todos los ministerios se nos pidió realizar reasignaciones para priorizar los temas que representan los principales problemas de la sociedad, como la seguridad, la educación y la primera infancia.
El objetivo es fortalecer prestaciones para que, por ejemplo, lleguen más recursos a las mujeres gestantes. Creo que esta es una de las rendiciones de cuentas donde la perspectiva de género y la perspectiva social están más claramente presentes para ayudar a quienes hoy viven situaciones de vulnerabilidad.
—¿Cómo trabaja desde su ministerio para hacer llegar ese mensaje?
Recorro las unidades militares junto a los directores. Nos reunimos con organizaciones sociales, organizaciones de derechos humanos y con retirados y pensionistas militares, que también tienen sus reclamos y su mirada. Afortunadamente, nos están devolviendo una valoración muy positiva de los avances que observan, por ejemplo, en materia de sanidad militar.
También mantenemos reuniones con los intendentes, que de alguna manera nos abren las puertas de sus departamentos, y con ediles y diputados de todos los partidos.
Ese ejercicio lo estamos haciendo y realmente nos está yendo bien, porque la gente comprende que la Rendición de Cuentas no se explica con un titular de prensa. Se explica hablando con la gente, caminando junto a nuestros efectivos, que son la primera línea, y junto al pueblo en general.
—Hablando de titulares de prensa, una noticia que generó debate con la oposición fue el uso de vehículos blindados por parte de la Policía en determinados operativos.
Creo que la idea es dar respuesta a la percepción de la ciudadanía sobre la seguridad. Tenemos un problema que todos reconocemos y se están poniendo todos los medios disponibles para combatir el crimen organizado.
También entiendo que el presidente ha convocado a que todos pongamos nuestras capacidades al servicio del país, respetando siempre la misión y el rol de cada ministerio. El rol de la Defensa Nacional es muy claro y el de la seguridad pública también, a través del Ministerio del Interior.
Si nosotros contamos con herramientas, como los vehículos blindados, que pueden ponerse al servicio de la Policía, y además podemos brindar capacitación a sus efectivos, debemos hacerlo. Más adelante, si fuera necesario avanzar mediante una ley u otros instrumentos, se analizará.
Hoy estamos en condiciones de facilitar uno o dos tipos de blindados que ya están prontos y de capacitar a los efectivos policiales. Esa es la etapa actual.
¿Esta primera etapa, puede avanzar hacia otro tipo de apoyos?
Cuando se firma un convenio de este tipo, también hay que prever escenarios futuros. Por eso el acuerdo es amplio y contempla otras situaciones que eventualmente puedan surgir.
Hoy se están acondicionando determinados vehículos para cederlos en préstamo a la Policía, que además está a la espera de recibir los blindados que adquirió. De esa manera cooperamos con una necesidad concreta.
Creo que, en términos generales, esta decisión ha sido bien recibida por la población. Si en el futuro hubiera que evaluar otras alternativas, se hará con la transparencia que corresponde.