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Sociedad

Laicidad y polémica política

¿La bienvenida al papa justifica iluminar el Palacio Legislativo?

Legisladores de distintos partidos pidieron vestir de amarillo y blanco la fachada del Parlamento por la visita de León XIV. Rodrigo Goñi defendió la iniciativa, mientras Carolina Cosse mantiene un criterio que prioriza campañas de bien público

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Caras y Caretas Diario

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La próxima visita del papa León XIV a Uruguay abrió un debate que va más allá de los gestos protocolares: ¿debe el Palacio Legislativo iluminarse con los colores de la bandera del Vaticano para recibir al pontífice? La iniciativa, impulsada por legisladores de distintos partidos políticos, enfrenta dos criterios sobre el uso simbólico de uno de los edificios más representativos de la democracia uruguaya.

El pedido fue presentado formalmente ante la presidenta de la Asamblea General, Carolina Cosse, quien recibió la carta, aunque todavía no existe una resolución al respecto.

Una bienvenida que divide criterios

El presidente de la Cámara de Representantes, Rodrigo Goñi, defendió la propuesta y consideró que iluminar la fachada de amarillo y blanco sería una forma de expresar la bienvenida al pontífice.

“La mínima medida que podemos tomar desde el Parlamento para darle la bienvenida al papa León”, sostuvo el legislador, quien también llamó a utilizar los colores de la Santa Sede.

Goñi argumentó que la iniciativa no debería entrar en conflicto con la laicidad del Estado, ya que la bandera del Vaticano identifica a otro Estado. En ese sentido, recordó que Uruguay mantiene una política de apertura hacia las naciones del mundo.

Consultado sobre la posibilidad de aplicar el mismo criterio a otras banderas o personalidades, el diputado distinguió al papa de otras figuras públicas. Lo definió como una figura de paz, democracia, diálogo y fraternidad, y señaló que no todas las personalidades generan las mismas valoraciones.

El Palacio Legislativo y los límites de la laicidad

La posición que mantiene el entorno de Carolina Cosse es diferente. Según fuentes parlamentarias consultadas por Telenoche, la presidenta del Senado sostiene el criterio de reservar la iluminación del Palacio Legislativo para campañas de bien público de alcance general.

Ese mecanismo se ha utilizado, entre otras ocasiones, durante el mes de concientización sobre el cáncer de mama, el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo y las actividades vinculadas a la diversidad.

Desde el equipo de Cosse entienden que el Parlamento es la casa de la democracia de un Estado laico y que la bandera del Vaticano representa a una religión en particular.

La discusión plantea así una cuestión institucional: ¿iluminar el Palacio con los colores de la Santa Sede constituye un gesto diplomático hacia otro Estado o implica una distinción simbólica a una confesión religiosa?

Mientras la visita papal se acerca, la decisión permanece pendiente y el debate expone distintas interpretaciones sobre cómo deben convivir las expresiones de reconocimiento institucional, la pluralidad y la tradición laica uruguaya.