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Sociedad Granger | Aguada | Pepo

Para morirse de vergüenza

Los agravios a Jayson Granger son racistas, imbéciles e indignos

No sé si hay forma de repararlo. Tal vez la Institución Aguada debería hacerle un desagravio público para que el tema se ponga arriba de la mesa y motive una reflexión.

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El viernes estuve en el partido de basketbol en que Aguada disputó con Peñarol la cuarta final del campeonato.

Ganó Aguada y muy probablemente se encamine a ser campeón.

Yo soy hincha de Aguada en basketbol y de Peñarol en todo lo demás. No sé qué explicación puede tener esto que para algunos es una incongruencia.

Mi padre también era en ese sentido incongruente. Algunos de mis hijo y nietos también. El hecho me provoca cierta curiosidad pero ningún remordimiento.

Soy Aguatero desde que me acuerdo. Nací en el barrio de la Aguada y viví allí hasta que entré en la Facultad. Casi 20 años.

Es como si en baloncesto Peñarol no fuera Peñarol. Al menos hasta que algunos, demasiados hinchas aguateros y algún aguatero bolso, a veces gritan insultos soeces a la institución aurinegra y sus jugadores.

Eso me enoja mucho, pero lo tomo como parte de los exabruptos de la tribuna en un evento deportivo.

No da para que intervenga el fiscal Romano.

Ayer ganamos. Podría estar feliz. Fui con mi nieto Pedro y estábamos en la parte más alta de la tribuna general.

En un momento, antes del pitazo inicial, la tribuna se enardeció contra Jayson Granger. Sin motivo alguno, el estadio con banda de música y todo, comenzó a gritarle a Jayson ; ¡Negro Cagón! ¡Negro cagón!

Pedro y yo bajamos la cabeza y guardamos silencio.

No sé si eran cientos o miles los que gritaban ese insulto deplorable, racista, imbécil e inhumano. No quise mirar para los costados.

Me hubiera dado vergüenza ver que eran muchos, demasiados, casi todos convertidos en manada gritando como dementes, sin reflexionar un instante, bestializándose.

Alguna vez en el Campeón de Siglo alguien grita en solitario ese mismo grito y si estoy cerca le llamo la atención.

Lo habitual es que me miren con indiferencia pero cesen de gritar. A veces se disculpan.

Ayer el partido continuó como si nada. Los jueces, las autoridades presentes y el fiscal Romano no hicieron nada.

Cuando llegué a casa no me animé a contarle a mi esposa los detalles porque me dio pudor.

Hoy leí la carta de Granger y de la mamá de Jayson y fue un terrible golpe sobre mí conciencia, sobre los que estábamos ahí, los que gritaron y los que no gritamos, los que seguimos mirando el partido y no pudimos hacer nada, los que no se dieron cuenta de lo asqueroso que fue ese momento y los que nos dimos cuenta y no hicimos nada más que bajar la cabeza.

Yo había una vez oído a la hinchada de Peñarol, grítarle a Dely Valdéz el mismo grito racista en el Estadio Centenario hace más de quince años.

Era un grito de impotencia frente a un gol de chilena que Dely nos hiciera con una pirueta magistral.

Supuse que Dely Valdés se habría dado por satisfecho con el golazo que nos tapó la boca. El episodio nos sirvió para enseñar o señalar a nuestros hijos que eso estaba mal, que el racismo en nuestra sociedad está presente y que todos los seres humanos merecen respeto.

Hasta los que nos hacen goles de chilena.

Lo de ayer, entre tanta vergüenza me dio una pequeña alegría.

Pedrito sintió tanto dolor y vergüenza como yo.

La carta de Granger es dolorosa. Yo soy muy solidario con él, quiero que lo sepa aunque no me conoce y quiero que sepa que en esa tribuna de Aguada habría muchos tan avergonzados como yo y otros que no saben o no tiene conciencia de que lo que hicieron es repudiable y condenable y merece que se sancione y que se exprese arrepentimiento.

No sé si hay forma de repararlo. Tal vez la Institución Aguada debería hacerle un desagravio público para que el tema se ponga arriba de la mesa y motive una reflexión.

Quisiera creer que lo que Granger manifiesta sobre los dichos de Pepo Vidal haya sido un malentendido.

Si no fuera así también Pepo Vidal debería decir que estuvo horrible. También quiero creer que estaría avergonzado. Me dicen que los hijos de Pepo Vidal sufrieron mucho por la amenaza de Granger.

Tal vez son chicos, no debieran crecer con esta herida abierta. Si Pepo se equivocó estaría bueno reconocerlo, arrepentirse y pedir disculpas a Granger a todos los afrodescendientes, incluyendo a sus compañeros de equipo.

Eso sería un gesto de CAMPEÓN.

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