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Sociedad Sistemas constructivos | Formación |

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Sistemas constructivos no tradicionales

El Instituto Cuesta Duarte comenzó a desarrollar el proyecto Formación En Sistemas Constructivos No Tradicionales (Fescnt) que se propone capacitar a medio millar de personas en proceso de reconversión laboral

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Caras y Caretas Diario

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Con el financiamiento del Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop), el asesoramiento técnico de los arquitectos responsables del IAT CET PVS y el trabajo de un equipo multidisciplinario vinculado al Programa de Vivienda Sindical, la iniciativa Fescnt se enmarca en las Respuestas Innovadoras a Desafíos Estratégicos (RIDE). Por estas horas, más de un centenar de personas recibirán su diploma por haber completado el curso lo que los ubica en un lugar de privilegio para ser incorporados por el mercado laboral en el rubro de los SCNT. Asimismo, quienes egresen del curso pasarán a formar parte de una “bolsa de trabajo” para que sean tomados en cuenta de manera prioritaria por las empresas de SCNT que han apoyado el curso.

En un tiempo en que las concordancias parecen acotadas a ocupar un lugar menor en la agenda informativa -consideradas casi a modo de excepciones en la jungla mediática de las riñas y disputas diarias- la presentación del proyecto interinstitucional Fescnt es definitivamente una celebración del futuro y abre puertas esperanzadoras para pensar en clave de política pública mayor.

La idea nació de una necesidad específica, a partir de la experiencia del Programa de Vivienda Sindical (PVS) que el movimiento sindical viene desarrollando desde hace más de una década. Este programa permitió que más de 1.700 familias actualmente estén viviendo en sus hogares construidos mediante el sistema cooperativo, a través de Sistemas Constructivos No Tradicionales. El PVS concretó la formación de cientos de cooperativas en los 19 departamentos y desde su nacimiento cuenta con el respaldo del IAT CET PVS, un instituto de asistencia técnica que creyó desde el inicio y apuntaló con su trabajo el proceso que surgió a partir de la iniciativa sindical. A decir verdad, parecía una quimera imaginar que maestras, trabajadoras domésticas, guardias de seguridad, cajeras de supermercados, policías, docentes, funcionarios municipales y un vastísimo universo del mundo del trabajo pudieran acceder a su vivienda, a construir su casa, con salarios que apenas suelen alcanzar para llegar a fin de mes. Así las cosas, fue que nació y creció el PVS con el apoyo del CET PVS que propuso trabajar con los SCNT como forma de bajar los costos y reducir los tiempos de construcción.

En estos años, fueron miles las personas que se fueron formando para trabajar con los SCNT sobre la marcha, en la propia obra y en el proceso de construcción de sus viviendas.

Ahora, en el marco de las Respuestas Innovadoras a Desafíos Estratégicos que promueve el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional, se entendió oportuno dar un paso más y comenzar a capacitar y formar personas en estos SCNT de manera más profesional, sistematizada y con profesionales que aportaran un marco teórico y práctico al conocimiento adquirido inicialmente por cooperativistas de manera casi intuitiva. Lo que tal vez pocos imaginaron es que el proyecto iba a contar desde el vamos con el cálido respaldo de distintos actores involucrados en la temática. Así fue que el proyecto Fescnt que soñó e impulsó el Instituto Cuesta Duarte, junto con el CET PVS y el financiamiento del Inefop, nació con el apoyo de la ministra de Vivienda, Irene Moreira, que lo consideró "una gran noticia para el país", como así también del presidente de la ANV, arquitecto Klaus Mill von Metzen, el catedrático grado 5 de la Facultad de Arquitectura, magíster en construcción, arquitecto Fernando Tomeo, y del director del Polo Educativo Tecnológico del Cerro, docente y posgraduado en gestión educativa, arquitecto Alejandro López Viana, quienes celebraron la iniciativa desde sus inicios.

Se trata de un proyecto que "fortalece la capacidad del país", tanto en la formación de mano de obra calificada como en la diversificación de las capacidades productivas instaladas, generando un vínculo estrecho entre la capacitación y el mundo del trabajo, en un área productiva con perspectivas de enorme crecimiento y expansión, que incorpora tecnología y conocimiento aplicado a un sector que genera una gran cantidad de puestos de trabajo.

Uno de los docentes del proyecto Fescnt, el arquitecto Miguel Migliónico, explicó que "el curso sorprendió por la avidez de mucha gente" y las ganas de "aprovechar el tiempo" al máximo. Según el joven arquitecto, "las personas que se anotaron en esta primera etapa vinieron con sus objetivos muy claros y definidos" y "eso se percibe en la concentración con la que van a las clases, cómo preguntan mucho y toman apuntes concretos de temas específicos, no van para cumplir con una formalidad, sino que su rol es muy activo y se han comprometido con las clases de manera muy notoria. Eso es algo que lógicamente para las y los docentes es muy importante, muy valioso y nos facilita nuestro trabajo y también creo que marca que el proyecto fue un gran acierto porque vino a llenar una necesidad".

Otra de las particularidades que señaló el profesional es que la totalidad de quienes completen los cursos pasarán a integrar una “bolsa de trabajo” a los efectos de ser tomados en cuenta de manera prioritaria. Esto le da al curso un perfil de perspectiva laboral que le incorpora un valor agregado a la idea original de formación en SCNT. Por otra parte, hay quienes llegan al proyecto con cierto grado de experiencia en la materia, sostuvo. "Hay cooperativistas que están construyendo sus casas y vienen a perfeccionar sus conocimientos y a incorporar el marco teórico. Otros, porque se adelantan a esos procesos y quieren aprender antes de comenzar a trabajar en sus cooperativas y también hay gente que se inscribió por necesidad laboral, porque quiere incorporar elementos para una posible salida laboral en el futuro. Entonces las clases son muy ricas y hasta sorprendentes por eso mismo, por la variedad de experiencias y recorridos de los propios participantes".

Migliónico se propuso implementar distintas estrategias a la hora de afrontar las primeras clases, romper el hielo abriendo un espacio para que quienes quisieran contaran su historia de vida y fomentar la curiosidad de las y los participantes. Sin embargo, dice que el sorprendido casi siempre es él "porque la gente cada día llega con nuevas preguntas y trae sus propias experiencias para compartir, y a partir de eso, se han dado intercambios preciosos, donde confluyen el conocimiento teórico con el práctico, lo formal y lo intuitivo, es todo un verdadero desafío muy intenso y rico que estamos viviendo y es fantástico ver cómo al final de cada jornada te agradecen la oportunidad de poder vivir esto".

Migliónico también destacó las particularidades de los grupos y las obras del departamento de Durazno, que comenzaron recientemente y que -en algunos aspectos- difieren con la realidad de Montevideo. "Sobre las cooperativas y obras que estamos visitando en Durazno, en los lugares donde ha sido clave el apoyo del Sunca, con su aporte de altísimo nivel, podría decir que hasta nos ha sorprendido la forma en que cuidan hasta los detalles más ínfimos. Tal vez la participación sea distinta, la gente un poco más tímida, pero el nivel de organización y la rigurosidad con la que se ejecutan los SCNT -insisto, con un aporte determinante del Sunca- es excelente", agregó.

El joven arquitecto comenzó su carrera profesional con algunas oportunidades laborales en el exterior, pero rápidamente comprendió que más allá de lo económico, "algo faltaba". Así fue que al poco tiempo se vinculó al CET PVS, donde encontró el complemento social que buscaba para su trabajo profesional. "Creo que la arquitectura es la construcción del entorno cotidiano y el marco para el desarrollo de la vida, nos condiciona a nivel de territorio y de objeto arquitectónico. Y lo bueno es que es una disciplina que tiene varias puntas, como la humanista, la técnica, la social, y por tanto se puede abordar desde distintas áreas", explicó.

Poros y tímpanos abiertos

Augusto Míguez se incorporó al proyecto Fescnt como adscripto y tiene la nada sencilla tarea de coordinar horarios de clases teóricas y prácticas, pero además, de hecho, se ha transformado en el responsable de encontrar soluciones urgentes a algunos inconvenientes técnicos de esos que surgen a minutos de comenzar los encuentros vía Zoom. Y hasta es quien dispone de su tiempo para "charlar de la vida" cuando alguno de los participantes tiene la necesidad de hablar -en modo catarsis- de distintos temas que le preocupan aunque no estén vinculados al curso Fescnt.

"Este curso es innovador y llena un vacío, claramente vino a ocupar un espacio necesario para las cooperativas y aprender con cierto marco teórico aspectos técnicos de los SCNT, otros más relacionados a asuntos de género, de seguridad en las obras y en materia de legislación de negociación colectiva".

Míguez dijo que el curso del Instituto Cuesta Duarte "es muchísimo más amplio que lo que supone ensamblar partes en una obra; se ha creado un espacio para reflexionar y comprender todos los procesos de la obra, las herramientas, el marco teórico, los aspectos sustanciales que intervienen en el proceso de la construcción a través de los SCNT", afirmó.

Antonaz y la revolución silenciosa

El arquitecto Pablo Antonaz siempre creyó que la arquitectura debía servir mejorar la vida de las personas. Acaso por ello no dudó ni un segundo en comenzar a transitar un camino que sabía sería lento, posiblemente más inhóspito que el confort que se puede lograr al optar por un camino empresarial, pero que, como contrapartida, estaría repleto de desafíos. Así fue que desde el inicio, creyó en el Programa de Vivienda Sindical del Pit-Cnt, una utopía que parecía inalcanzable. Fueron años de sueños, encuentros, charlas profundas y removedoras que mantuvieron el arquitecto Antonaz con el entonces militante Eduardo Burgos -hoy coordinador ejecutivo de proyectos del Instituto Cuesta Duarte- y con el actual presidente de la central sindical, Marcelo Abdala. El programa se concretó, creció y hoy el proyecto Fescnt supone un paso superior de la formación y capacitación necesaria en términos de empleabilidad de personas en procesos de reconversión laboral. Antonaz dice que el PVS fue una especie de “incubadora” del proyecto que actualmente desarrollan con el Instituto Cuesta Duarte y el Inefop. “Estos cursos han sido toda una revelación, nos encontramos con mucha gente ávida de incorporar conocimiento y para nosotros también representa una oportunidad de aprendizaje, ya que hay gente que viene con cierta experiencia, otros que no tienen ningún conocimiento previo en la materia y estamos disfrutando mucho todo este proceso”.

El referente del IAT CET PVS, elogió el proceso que se ha podido concretar con el Programa de Vivienda Sindical, y la posibilidad de acceso a la vivienda a miles de familias con costos más accesibles. “Ahora era importante transmitir conocimiento, poder brindarle a mucha gente -nos propusimos medio millar de personas en este proyecto- y abrir oportunidades de conocimiento teórico y práctico para que lo apliquen en sus cooperativas o para que les sirva como posibilidad para una oportunidad laboral. El Fescnt también es una herramienta de trabajo”, aseguró.

Antonaz explicó que los SCNT son relativamente nuevos y la avidez por el conocimiento se nota en cada una de las instancias que se desarrollan. Asimismo, las cooperativas del PVS están conformadas mayoritariamente por mujeres jefas de hogar, y posiblemente eso haya incidido en que las inscripciones evidenciaron el alto interés de mujeres por participar. “Las cooperativas de vivienda que construyen sus casas están integradas fundamentalmente por mujeres, no hombres. Las cooperativas en general tienen presidentas, secretarias, administrativas, encargadas de compras, todo un avance en un ámbito como el de la construcción, históricamente muy masculinizado. Con los SCNT, el PVS ha logrado avances realmente importantes también en materia de género. Y eso es un aspecto innovador, realmente muy valioso que está presente en el curso del proyecto Fescnt. Creo que se está produciendo un fenómeno muy removedor, que implica familias, mujeres liderando procesos en la organización y gestión de las cooperativas, y eso ahora también se percibe en el proyecto que impulsamos junto al Icudu y el Inefop”, apuntó.

Antonaz valoró muy positivamente y celebró el reconocimiento que recibió el proyecto Fescnt desde el inicio, cuando distintos actores relacionados a la vivienda, la arquitectura y la construcción fueron conociendo de qué se trataba la iniciativa. “Toda gente muy valiosa, muy importante, que nos brindó su apoyo y aporte, eso fue muy gratificante, el respaldo de la ministra, de la academia, la ANV, nos sentimos muy honrados por el respaldo amplio, generoso, de voces tan calificadas”.

Crecimiento exponencial

El instituto CET PVS actualmente tiene 200 técnicos, entre arquitectos, contadores, trabajadores sociales, escribanos, abogados y otros profesionales. “Tenemos un bagaje de conocimiento muy importante acumulado a través del Programa de Vivienda Sindical del Pit-Cnt. Ahora se trata de formar gente, transmitir conocimiento, es un curso intenso, breve, pero con mucho contenido teórico y práctico. Esto es posible gracias a la institucionalidad, el trabajo colectivo, la mirada generosa, amplia y hacia adelante de mucha gente, y creo que somos muchos quienes pensamos que la vivienda es una temática que nos debe implicar a todas y todos. Llegar hasta acá no fue sencillo. Nos costó un montón. Ahora tenemos que seguir adelante, desparramar conocimiento y optimizar los recursos. Comenzamos a brindar cursos en Montevideo y ya estamos trabajando también en Durazno. Con el PVS fue algo similar. Comenzamos por aquí y hoy hay cooperativas en los 19 departamentos. Este viernes se entregan los primeros 150 diplomas a personas que culminaron los cursos, pero vamos por más. Vamos a llegar a medio millar. Y deberíamos pensar en muchos más. Nos encantan los desafíos”, sentenció Antonaz.

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