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Política

Con el precandidato a la Intendencia de Montevideo

Villar: «Uno de los problemas de la izquierda es no gestionar sus buenas ideas»

“No es solamente tener lindas plazas, sino que después hay que mantenerlas,todo eso es gestión y nuestros desvelos tienen que estar centrados en eso”, afirmó el director del Maciel, Álvaro Villar.

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Caras y Caretas Diario

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El director del Maciel y precandidato a la Intendencia por Montevideo, Álvaro Villar, realizó una fuerte autocrítica con respecto a la gestión del Frente Amplio (FA) durante una entrevista a Caras y Caretas. Dijo contundentemente que uno de los problemas de la izquierda ha sido no gestionar sus buenas ideas, porque muchas veces ha “denostado” la administración por considerarlo un concepto que viene de los empresarios y del neoliberalismo.

“Uno de los problemas que hemos tenido es que a veces teníamos ideas muy buenas pero no las seguíamos, no se armaron los equipos necesarios, no se administró utilizando correctamente las técnicas de gestión y de seguimiento de los procesos correctos. No es solamente tener lindas plazas, sino que después hay que mantenerlas. No solo es poner contenedores, sino que cuando estén rotos hay que rápidamente arreglarlos. Todo eso es gestión”, afirmó a esta revista Villar.

El precandidato, quien es apoyado por el Movimiento de Participación Popular (MPP) y por el sector del senador electo Mario Bergara, sostuvo que los desvelos de la izquierda tienen que estar centrados en un equilibrio entre los proyectos y la gestión.

“La izquierda vale en la medida de que sea capaz de generar y de concretar, porque de nada vale tener una ilusión o un proyecto si después no se ejecuta. Muchas veces se ha discutido cuán importante es la política o la gestión. Algunas veces se ha denostado a la gestión como algo que viene de los empresarios y del neoliberalismo; en realidad, vos podés tener las mejores ideas, personas, pero es fundamental que seas capaz de ejecutar las cosas”, agregó.

Sostuvo que se necesitan equipos humanos e intendentes que sean capaces de tener todas sus obsesiones y preocupaciones centradas en la ciudad.

Además, dijo que es necesario que en política “no se confundan los medios con los fines”.

“La política tiene que estar al servicio de lo que los ciudadanos quieren. Lo que necesitan los ciudadanos no es que gane el Frente Amplio, sino que haya una ciudad mejor […] Yo creo es importante que ganemos la Intendencia para poder construir la ciudad que nos merecemos y no para cálculos electorales, contar cargos o votos”, reflexionó.

¿Cuáles son sus propuestas para Montevideo?

Nosotros estamos trabajando fuertemente en la idea de cambiar sobre el cambio. En base a todo lo que se ha transformado la ciudad, nosotros ahora podemos pegar un salto y construir una ciudad de Montevideo nueva, que esté entre las mejores capitales del mundo.

Para eso hay que atacar problemas que no hemos logrado resolver todavía, sobre todo el problema de la limpieza, que no es solo la basura, sino que también implica visualizar la generación de los residuos, la recolección, su vinculación con la pobreza, el reciclaje y la sustentabilidad. Todo ese ciclo debe enfocarse en pensar que Montevideo puede ser una de las ciudades más limpias si nosotros mejoramos el proceso de la limpieza y si trabajamos lo que es la cultura de la población.

También tenemos que enfocarnos en el tema de la movilidad, para que sea una ciudad integral, donde se cuida al vecino y se le da soluciones a todas las personas de todas las edades. Tiene que ser una ciudad habitable a escala humana, lo que involucra no solamente que sea limpia, transitable y segura, sino también el problema no resuelto de la gente en situación de calle, el problema de seguridad que nosotros tenemos que trabajar y ser corresponsables.

Además, hay que entender que es responsabilidad nuestra la iluminación, el saneamiento, y que la población sienta que la ciudad la cuida y que hay gente que se hace responsable de ella.

Nosotros hemos trabajado en el Hospital Maciel dos años. La idea es que primero debe existir un cambio de actitud hacia los problemas de la ciudad desde la Intendencia. El concepto principal es que todo el aparato de la comuna, todos sus recursos estén centrados en el ciudadano y no en la burocracia que se alimenta y justifica a sí misma. Todo lo que hagan los funcionarios de la Intendencia tiene que ser siempre para cuidar al ciudadano.

Vuelvo a insistir en los niños, ancianos y en las personas con dificultades de movilidad. Se tiene que lograr disminuir la fragmentación que tiene la ciudad, la separación entre un área y otra, y cuidar que el territorio de la ciudad realmente esté en manos de los ciudadanos.

Además, debemos lograr que los turistas miren a Montevideo como un destino atractivo y no solo como un lugar de paso. Tiene que ser un destino elegido, porque eso significa puestos de trabajo, desarrollo económico, movimiento y consumo. La Intendencia también tiene que preocuparse del trabajo de los montevideanos.

Por otro lado, tenemos que poner el foco en Montevideo rural, porque la capital del país es mucho más que una ciudad, es un departamento, y un tercio de sus suelos producen el 90 por ciento de la alimentación de los montevideanos.

¿Usted cree que esta elección puede ser mucho más desafiante para la izquierda que las anteriores?

Creo que no hay nunca una elección fácil, nunca hay que subestimar los problemas que pueden surgir en un proceso eleccionario. Considero que el principal problema que tenemos es pensar en un nuevo Montevideo. Muchos piensan en que el proceso está en piloto automático y lo que tenemos que hacer es sobrevolar los próximos años. Pero cometen un error enorme, yo creo que hay que conseguir personas que se quieran hacer cargo de la ciudad por cinco años y si es posible 10; armar un equipo que piense en eso y que la población sepa que cuando los está eligiendo, lo está haciendo para que se dediquen a Montevideo y a los problemas de su gente, que son muchos.

Eso tiene que ir de la mano con un proyecto que enamore, entusiasme y que sea colectivo. Pero sobre todo que los ciudadanos, no importa el partido político al que pertenezcan, se sientan parte del proyecto.

Después de mucho tiempo, en caso de que el FA gane la Intendencia, va a estar en un gobierno nacional de signo opuesto, ¿por qué usted cree que es tan clave para la izquierda ganar la comuna de Montevideo?

Es clave por los montevideanos, no por un proyecto político. Es central ganar la Intendencia de Montevideo para construir una ciudad que nos merecemos y que nos reclama el resto del país, porque Uruguay necesita otra capital, que esté a la altura de los sueños de los uruguayos.

No hay que confundir los medios con los fines, la política tiene que estar al servicio de lo que los ciudadanos quieren. Los ciudadanos lo que necesitan no es que gane el Frente Amplio, sino que haya una ciudad mejor.

Yo creo que tiene que ganar el FA para poder construir esa ciudad mejor, pero no hay que confundir los fines con los medios. Es importante que ganemos la Intendencia para poder construir la ciudad que nos merecemos y no para cálculos electorales, contar cargos o votos.

¿Pero la Intendencia no puede ser un lugar desde el cual el FA pueda luchar por sus consignas históricas como la igualdad y las políticas sociales frente a un gobierno que puede implicar otras medidas completamente contrarias?

La ciudad se merece un proyecto que nos enamore a todos y que nos reúna, que sea un orgullo para los montevideanos pertenecer a esta ciudad. La izquierda vale en la medida en que sea capaz de generar y de concretar, porque de nada vale tener una ilusión o un proyecto si después no se ejecuta. Muchas veces se ha discutido cuán importante es la política o la gestión. Algunas veces se ha denostado a la gestión como algo que viene de los empresarios y del neoliberalismo; en realidad, vos podés tener las mejores ideas, personas, pero es fundamental que seas capaz de ejecutar las cosas.

Tu me prometiste algo, hacelo. Eso requiere gerenciamiento, gestión. Uno de los problemas que hemos tenido es que a veces teníamos ideas muy buenas pero no las seguíamos, no se armaron los equipos necesarios, no se administró utilizando correctamente las técnicas de gestión y de seguimiento de los procesos correctos. No es solamente tener lindas plazas, sino que después hay que mantenerlas. No solo es poner contenedores, sino que cuando estén rotos hay que rápidamente arreglarlos. Todo eso es gestión. Puede ser muy lindo el proyecto, pero junto con él tiene que haber gestion. Nuestros desvelos tienen que estar centrados en eso. Por eso digo que se necesitan equipos humanos, empezando por sus intendentes, que sean capaces de dedicarse y tener todas sus obsesiones y preocupaciones centradas en la ciudad.

¿Entonces usted cree que la izquierda tiene que apostar a tener un equilibrio entre proyecto y gestión?

Por supuesto. Tienen que haber equipos estables y con capacidad técnica para dar seguridad a los procesos, para que se continúen las cosas que se hicieron bien. No se puede estar refundando cada vez, sino que las miras deben estar puestas en el futuro. Además, tenemos que ser capaces de que cuando algo no funcione, cambiarlo.

¿Usted está tratando de decir que la izquierda se equivocó en la gestión?

Todos cometemos errores. Yo nunca terminé una operación sin haber dicho “esto tal vez lo podría haber hecho de otra manera”. Uno tiene que mirar los hechos hacia atrás con una autocrítica sincera, real; eso significa, en gran medida, no echarle la culpa a los otros siempre de la cosas que nosotros no hicimos. Eso es corresponsabilidad, que significa no echarle la culpa a los demás de no resolver la situación de la gente que está en la calle. Corresponsabilidad también significa resolver los problemas de seguridad. Nunca vamos a solucionar estos temas trabajando solos, tenemos que trabajar con las organizaciones sociales que vienen haciéndolo hasta ahora, tenemos que fortalecer los gobiernos locales, especialmente las alcaldías. Hay que darle a los barrios más capacidad de resolver las cosas y que no sean solo detectores de problemas. Todo eso son cosas en las que hay que trabajar, creo que son procesos de aprendizaje, no hay que quedarse como que ahora vamos a inventar la rueda, tenemos que ver todo lo que hemos avanzado en este periodo, y yo creo que gracias a eso se puede –armando equipos reales, donde se distribuya la toma de decisiones, donde se dé la autoridad necesaria– llegar a hacer realidad el proyecto que tanto deseamos.

En los últimos días, el exintendente de Montevideo y excandidato presidencial por el FA, Daniel Martínez, apareció en la escena política del FA y ha generado posiciones muy diversas en la interna. ¿Cuál es su opinión al respecto?

Creo que el Frente está presentando distintos candidatos a las próximas elecciones. Me parece que cada uno de los que nos vamos a presentar tenemos propuestas que tienen sus matices. Lo más importante de todo es que cualquiera sea el candidato electo respete lo que es el programa del FA, la importancia de las bases, la generación de un cambio y a los militantes frenteamplistas en el proceso.

Es clave que se mantenga la unidad del FA y un clima de relacionamiento entre los candidatos como lo fue hacia las elecciones nacionales. Creo que tanto de mi parte, como de Carolina (Cosse) o de Daniel (Martínez) se va a mantener.

Me llama la atención que usted hable sobre el programa del Frente Amplio, sobre todo porque Martínez durante la campaña electoral presidencial dijo que el mismo “no mandata”. ¿Lo que usted quiere decir es un mensaje directo a Martínez?

Yo no interpreté así lo que dijo Martínez. Lo que digo es que en este momento se está elaborando el plan departamental, y creo que lo que tiene que hacer el que sea electo intendente es llevar adelante el programa. No lo digo contra Daniel ni contra nadie. Yo creo que si nosotros logramos concentramos en elaborar una propuesta que sea fuerte, vamos a hacer que la gente piense que el FA, a pesar de que lleva 30 años en este proceso, es capaz de proponer un cambio, un salto y una renovación de la ciudad. Además, creo que Daniel no quiso decir que no pretende respetar el programa.